24 Diciembre 2008
Premios de fin de año. ¡Se lo ganó!

No hay duda de las múltiples bondades que conlleva premiar a un niño cuando se lo merece. Sin embargo, no siempre es fácil acertar en el candidato más idóneo ni en la forma más adecuada de entregar este reconocimiento.

El caso de ese hijo -responsable y aplicado- que se gana varios de los premios de su curso a fin de año, mientras que su hermano menor -que se esfuerza, pero es más desordenado y saca peores notas- llega a su casa con las manos vacías, ha complicado a más de algunos padres.

Y es que el tema de los premios en los colegios ha dado qué hablar. Unos consideran que se debe premiar el resultado del alumno y otros, su esfuerzo; algunos son partidarios de las ceremonias públicas y solemnes, mientras que otros prefieren entregar el reconocimiento en forma más privada dentro de la sala de clases. Se trata de un tema opinable, en el que no existen criterios uniformes para decidir cuál es el mejor candidato y en qué circunstancias conviene premiarlo.

En lo que sí hay acuerdo es que incentivar, alentar, estimular, reconocer el esfuerzo y celebrar pequeños logros, debe ser la tónica habitual del profesor en su trato con el alumno. Se sabe que reforzar el buen desempeño de un niño -tanto en el plano valórico como académico- tiene consecuencias muy positivas en el desarrollo de su autoestima y en la configuración de su personalidad.

“Los niños responden mejor”
El Santiago College se ha dado cuenta de esto y en los últimos años ha tenido un cambio en este sentido. “Por tradición, este colegio entregaba pocos premios porque consideraba que los alumnos que se destacaban en algo cumplían con su deber. Con el tiempo nos hemos dado cuenta de que los niños responden mucho mejor cuando se les refuerza lo positivo en vez de enfatizar lo negativo”, asegura Valeria Cifuentes, Coordinadora de Formación Valórica del colegio.

El cambio ha sido paulatino, y la cantidad de premios que se entregan -en vez de disminuir, como ocurría antes-, va aumentando a medida que los niños crecen. En los cursos de los más pequeños, el refuerzo positivo es permanente y se intenta que todos reciban algún reconocimiento para que así se den cuenta de que hay una gran variedad de posibilidades en las que se puede sobresalir (no necesariamente en notas).

En los distintos ciclos de educación básica y media, existen múltiples formas de reconocer a un alumno, tanto dentro de la sala de clases como en ceremonias más públicas y solemnes. Están las cartas de felicitaciones por rendimiento y por valores; premios por asignaturas, que consideran el entusiasmo, la colaboración y el compromiso académico del alumno (no necesariamente corresponde al mejor promedio).

En estos mismos ciclos, existen distinciones que premian al alumno que representa los valores del colegio y además tiene buen rendimiento académico; invitaciones a almorzar por parte de alguna autoridad del establecimiento; felicitaciones y aplausos para alumnos que han representado al colegio o se han destacado en actividades extra curriculares, etc.

“El refuerzo positivo en la casa y en el colegio es fundamental para lograr que los niños desarrollen al máximo todas sus potencialidades”, asegura Ximena Susaeta, High School Principal del Santiago College. Y agrega que no considera que los premios generen envidias, rivalidades o celos entre los propios alumnos.

Competir con uno mismo
La convicción de que el estímulo tiene prioridad sobre cualquier sanción negativa y que es conveniente reforzar positivamente a los niños, independiente de la forma en que se decida hacerlo, requiere tener en cuenta una serie de principios.

En primer lugar, es importante alentar a aquellos alumnos en los que no se da la relación esfuerzo-resultados objetivos, porque lo que más lleva al desánimo es no obtener resultados positivos cuando se ha puesto empeño. Conocer bien a cada alumno es fundamental para no cometer el error de pensar que alguien no se ha esforzado si no consigue buenas notas.

En segundo lugar, hay que tener presente que el rendimiento escolar podría compararse a una competencia en la que no sólo participan los más talentosos, sino también los menos dotados. En este sentido, hay que tener cuidado de no caer en la injusticia de tratar a personas desiguales como si fueran iguales. Lo importante es que el alumno aprenda a competir consigo mismo y no con los demás.

En tercer lugar,hay que evitar cualquier incentivo que lleve a un alumno a aumentar su vanidad o creerse mejor que el resto. También hay que estar alerta a que los premios no generen rivalidades o envidias entre los compañeros de curso, los apoderados o los propios hermanos. El premio tiene sentido solamente si sirve de motivación, estímulo y aliciente, y no produce efectos contrarios.

Tipos de premios
Los colegios reconocen el desempeño de sus alumnos entregando diferentes premios, que cambian de nombre según lo determine el propio establecimiento.

> Excelencia o Consejo de Profesores: es muy significativo porque constituye el mayor reconocimiento que el colegio le da a sus alumnos. Tiene el riesgo de tomar en cuenta sólo el ámbito escolar, sin incluir el comportamiento del niño en su casa o en la vida social.

> Mejor Compañero: para elegir bien al que merece este premio es muy importante que el profesor jefe o tutor continuamente inculque entre los compañeros de curso la noción de buen amigo, ya que ellos mismos escogen al ganador

> Asignaturas: pretenden conocer el interés del alumno por la materia, su esfuerzo por aprenderla y también consideran los resultados académicos. El candidato más idóneo no necesariamente corresponde al mejor promedio, pero muchas veces coinciden.

>Valores: premian el desarrollo de virtudes como la generosidad, fortaleza, responsabilidad, espíritu de servicio. Son premios muy honrosos, en los que es muy importante conocer las intenciones que mueven al alumno, lo que muchas veces es difícil de saber.

> Espíritu de superación: probablemente es el premio que más se justifica, ya que todos los alumnos participan en igualdad de condiciones al competir consigo mismos.

> Atleta destacado: en las competencias deportivas sólo participan los alumnos más talentosos y mejor dotados. La premiación es objetiva, ya que el primer lugar lo obtiene siempre el mejor resultado.

Otros modos de premiar
Para incentivar a un alumno y reconocer su esfuerzo o buen desempeño, no es necesario que se haga a través de las clásicas ceremonias públicas de premiación. También existen otras alternativas -más sencillas y al alcance de la mano-, que permiten que un profesor esté permanentemente estimulando a sus alumnos casi de modo imperceptible.

1. Destacar a algún niño: por su espíritu de superación dentro del curso, con la asistencia del profesor jefe y de algún miembro del Consejo de Dirección. Realizar esta premiación durante el año, por ejemplo, cada trimestre.
2. Felicitar al curso completo por algún desempeño positivo.
3. Reunir a los atletas y reconocer su buen trabajo.
4-. Enviar cartas de felicitación personal a los padres de alumnos que han demostrado una real mejoría.
5-. Reunir a los participantes del coro e invitarlos a tomar té en el comedor de profesores con asistencia de la Dirección. Lo mismo se puede hacer con aquellos que hayan realizado u organizado alguna actividad extra-programática, como teatro, equipo de voleibol, catecismo, etc. HF

Reportajes Relacionados

About Author

Ma1da_2011

(0) Comentarios de lectores

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios tienen un *

*

Puedes utilizar estos atributos y tags HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>