Paula Izquierdo: "Les enseño a entretenerse".
41 años, 8 hijos hombres entre 1 y 15 años.
"Me encanta que mis niños salgan a vacaciones. A estas alturas del año están muy cansados y levantarlos en la mañana es un gran trabajo. Ya no quieren saber más de tareas ni estudios. Al ser ocho hombres, se entretienen mucho juntos con cosas sencillas y baratas.
Organizan una excursión al cerro, parten con galletas y jugos, y vuelven felices con toda clase de bichos. Salen a andar en bicicleta a la plaza, juegan fútbol, se disfrazan, organizan guerras de agua, competencias, gymkanas. Les fascina acampar, aunque sea en el jardín de la casa; ellos mismos preparan sus tallarines o su pic nic y en una carpa de dos, duermen siete.
Sobre todo en diciembre les incentivo a que hagan muchas manualidades. Les paso una caja de herramientas, pinturas y les encanta construir todo tipo de cosas. Ellos hacen sus regalos de Navidad para sus papás, abuelos, padrinos y primo secreto. Me ayudan a envolver los regalos y hacen sus tarjetas. Otra cosa importante es la representación de Navidad que organizamos con mis hermanas y los más de 50 sobrinos. Los ensayos, el aprenderse los papeles y preparar los disfraces, mantienen a los niños bastante ocupados.
Después de almuerzo y antes de acostarse tienen permiso para ver una película o jugar un rato al computador, pero siempre controlado. Como tenemos ayuda en la casa una vez a la semana, cada uno colabora en lo que puede. Hacen su cama, ordenan su pieza y el baño y, sobre todo en vacaciones, tienen que estar disponibles para lo que se necesite.
Les enseño a entretenerse, pero no estoy todo el día encima dirigiendo lo que hacen. Sé que es una época en la que hay que relajarse, descomplicarse y tolerar que los niños ensucien o desordenen más, aunque de repente me vuelvo loca. También hay más flexibilidad en los horarios, pero ellos saben que las vacaciones no son para estar echados, sino para cambiar de actividad".
Mientras algunas madres ansían que lleguen las vacaciones, otras las asocian a preocupación y trabajo. Para todas, son un buen momento para crecer en paciencia.
Laura Caquilpan:"Me sumo a lo que a él le gusta"
38 años, dos hijos: Manuel, 12 años, y Rayen, 2 años.
"Me preocupa que lleguen las vacaciones, porque tengo un solo hijo hombre, Manuel, que se aburre y por él pasaría todo el día viendo televisión o jugando al computador. Piensa que las vacaciones son para levantarse y acostarse tarde, estar encerrado en su pieza y romper todo tipo de hábitos y horarios.
No tiene amigos o primos que vivan cerca, porque nuestra casa está un poco aislada, en la comuna de Lampa, por lo que es difícil organizarle panoramas sanos con otros niños de su edad. Le encanta hacer deportes, pero muchas veces lo invitan a jugar en canchas que están en lugares peligrosos, donde hay droga y delincuencia. No le doy permiso, porque está entrando en una edad muy vulnerable y además me complica el traslado.
Trato de que vea poca televisión, pero tengo que estar bastante encima para lograrlo. Como no me manejo nada en el computador, me preocupa mucho cuando Manuel está chateando o navegando por internet, porque no sé cómo controlar con quién está conversando o en qué páginas se está metiendo.
Para mí entretenerlo es un trabajo y un gran desafío. Lo que hago es incentivarle las cosas buenas que le gustan y sumarme a las actividades que le entretienen. Jugamos juntos a la pelota, escuchamos la música que a él le gusta, conversamos de temas que a él le interesan. También le exijo, incluso lo obligo, a que lea un rato todos los días y que ayude en las cosas de la casa, como hacer su cama o poner la mesa. Al principio lo hace a contrapelo, pero después me lo agradece.
Otra cosa que lo entretiene es ayudar a su papá. Él trabaja muy cerca de la casa en una empresa metalúrgica y a Manuel le encanta ayudar a desarmar televisores y electrodomésticos en mal estado para aprovechar los metales. También le encargo que a veces cuide o juegue con su hermana chica y eso también lo motiva.
Todos los años le escribe una carta de Navidad a sus seres queridos y se preocupa de tenerles un regalo. Si puede, lo compra, pero si no tiene plata, lo hace con sus manos. Puede regalar cosas tan variadas como pan amasado o una tarjeta bonita".
Las vacaciones son una oportunidad para fomentar ho-bbies y disfrutar de la naturaleza. Para pasarlo bien no es necesario inventar panoramas sofisticados, sino tener una dosis de ingenio y creatividad.
Chany Claverol: "Estoy pendiente a través del teléfono".
43 años, 2 hijos: Sebastián, 15 años, y Vicente, 12 años.
"Pienso que las vacaciones son buenas, pero me complican un poco porque trabajo todo el día y desde la oficina es mucho más difícil lograr que los niños las aprovechen bien. El de 15 años me preocupa menos porque tiene más intereses, pero al de 12 lo que más le gusta es jugar nintendo, play station y estar metido en el computador. Si no estoy encima podría pasar toda la mañana en pijama.
Intento estar lo más presente posible llamándolos por teléfono durante el día. Así controlo la hora de levantada y los ratos que han visto televisión o jugado al computador. Trato de que tengan inquietudes sanas y les fomento las actividades al aire libre: jugar fútbol, tenis, andar en bicicleta, bañarse en la piscina, ir a la plaza o a la feria artesanal. Les encanta invitar amigos y siempre tienen permiso para prestar la casa. El hecho de que sean dos hombres facilita mucho las cosas, porque son muy unidos y se entretienen juntos.
Mientras están de vacaciones almuerzo con ellos algunos días de la semana y tengo todo el apoyo de mi marido que muchas veces trabaja desde la casa. Cuando llego en la tarde, siempre hago cosas con los niños. Aunque esté cansada y me quiera acostar, aprovecho de salir, jugar o conversar con ellos. Para mí es sacrificado porque al día siguiente igual tengo que madrugar, pero sé que vale la pena, porque en ese tiempo puedo enseñarles cosas y conocerlos más.
Cuando empecé a trabajar en el año 2001 tenía muchos sentimientos de culpa por no estar con los niños, era terrible. Hoy trato de no cuestionármelo tanto, porque necesito trabajar y también me gusta. He aprendido a disfrutar con lo que hago en mi casa y en mi oficina, pero igual tengo contradicciones y me pregunto si estaré haciendo las cosas bien".

