Escrito por Luz Edwards / Nº 164 /  02 Septiembre 2009
Las huellas del sol

Las manchas más comunes son consecuencia del sol. Afortunadamente, la mayoría de las veces el daño es sólo estético, pero de todos modos existen tratamientos que las atenúan.

Mientras más años tiene una persona, más son los días de playa, caminatas, picnics y tardes de lectura en el jardín que lleva en el cuerpo. Como nada es gratis, tantos buenos momentos alguna consecuencia debían tener y ésas son las manchas café. Éstas comienzan a aparecer, comúnmente, a partir de los 30 años y se vuelven cada vez más tupidas a medida que pasa el tiempo.

Las zonas del cuerpo donde más frecuentemente aparecen son la cara y el dorso de las manos, debido a que han estado más tiempo expuestos a la radiación solar. Las mujeres más osadas y los hombres que no fueron fanáticos de las camisas o poleras con cuello, deben agregar a la lista el escote.

Los léntigos

Estas son las manchas más comunes y su sofisticado nombre no quiere decir otra cosa que “forma de lenteja”. Son, entonces, manchas café -que pueden variar a negruzco, marrón o amarillo oscuro- redondeadas y planas. La edad y cantidad en que aparecen depende del tiempo que la persona ha estado expuesta a la radiación solar, de si usa o no factor y también de su fototipo, es decir, de la tolerancia de su piel al sol. Por eso, estas manchas aparecen con más frecuencia en la gente de piel clara que, además, tiene ojos azules y pelo rubio o colorín, y en quienes pasaron mucho tiempo al aire libre, o bien, encerradas en un solarium, sin proteger la piel.

La dermatóloga Bernardita Lorca, de la Clínica Alemana, explica que esta hiperpigmentación se debe al aumento de las células responsables del color de la piel y a la acumulación de melanina -sustancia que da color- en los queratinocitos, el tipo de célula principal de la epidermis. Esto ocurre como respuesta a la radiación ultra violeta. “Se consideran un signo de fotodaño, pero no son peligrosas. Eso sí, ante cualquier cambio de coloración, textura o irregularidad en los bordes debe sospecharse. Es necesario ir a un doctor para que evalúe si es maligno a través de una biopsia”, advierte la especialista.

Otras manchas

Las pecas son otras hiperpigmentaciones que se van haciendo más frecuentes con la edad, pero están determinadas genéticamente, no como los léntigos. Sin embargo, el sol también incide en su color, por eso se aclaran en invierno y el uso de factor solar evita que vuelvan a oscurecerse.

También con la edad se hace más común la aparición de queratosis seborréicas, tumores benignos que se reconocen por su superficie rugosa. Pueden estar en cualquier parte del cuerpo y no hay manera de prevenirlos.

Piel más sensible

Además de la acumulación de radiación solar hay otros factores que hacen la piel del adulto mayor más propensa a mancharse debido al sol:

La terapia de reemplazo hormonal: las mujeres menopaúsicas que la toman pueden hiperpigmentarse más debido a que los estrógenos promueven el depósito de melanina en la epidermis. Esto favorece la coloración de la piel, especialmente en las zonas expuestas al sol.

Ingesta de fármacos fotosensibilizantes: algunos remedios como los diuréticos, los antiinflamatorios y antiarrítmicos vuelven la piel más sensible al daño del sol.

Tratamiento

Existen varias soluciones. Aquí damos una descripción de los tratamientos en orden: debe pasarse a la opción siguiente cuando no haya dado resultados la primera. No debe olvidarse usar factor solar en paralelo y saber que van a seguir apareciendo manchas nuevas al tiempo que otras se atenúan.

1) Maquillaje corrector: debe elegirse el color adecuado; de lo contrario, el remedio puede ser peor que la enfermedad.

2) Cremas desmanchadoras: las disponibles en el mercado funcionan, pero sólo si la persona es constante y si se aplica el compuesto correcto para su tipo de mancha y piel. Por eso, conviene acudir a un dermatólogo antes de invertir. Además, si es necesario, él podrá indicar una crema con mayores concentraciones y éstas sólo se venden con receta.

3) Peeling y láser: su acción es más rápida que las cremas. Pero los resultados varían mucho según la piel y circunstancias particulares de cada persona. Además, pueden producir inflamación si no se hace con indicación médica y de la forma adecuada.

¿Cuándo consultar?

  • Si manchas antiguas cambian de color, pican, sangran o crecen.
  • Si los bordes se vuelven irregulares.

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