16 Julio 2010
“Nuestra hija merecía sepultura

La inconmensurable dignidad de la persona reclama que se le dé un adecuado entierro, independiente de su edad gestacional. Para los padres, ese ser humano que no alcanzó a nacer, es su hijo, y no un conjunto de desechos orgánicos.

Por Natalia Agüero / naguero@hacerfamilia.net

Es sábado a mediodía en la comuna de Huechuraba. Un sol invernal brilla en el cielo y sus tímidos rayos se cuelan por las ventanas de la casa de la familia Mansilla Gutiérrez. Con tranquilidad y melancolía, Patricio y Jessica reconstruyen el hecho más difícil que les ha tocado enfrentar juntos: la muerte prematura de su segunda hija a los cinco meses de embarazo. Recuerdan cada detalle como si hubiera ocurrido ayer.

“A fines de enero de 2009, supe que estaba embarazada. Con ilusión y felices de que nuestro hijo de cuatro años, tuviera una hermanita, fuimos al médico. Yo sentía los malestares propios del inicio del embarazo, así es que no pensé que algo podía andar mal”, cuenta Jessica.

A las seis semanas de gestación, una ecografía arrojó sospechas de anomalías en el desarrollo. El médico solicitó que el próximo examen lo realizara un especialista en enfermedades congénitas. El resultado evidenció que el espacio nucal del embrión era muy grande, lo que se asocia a la existencia de malformaciones congénitas. En ese momento se confirmaron las sospechas de que algo anómalo estaba ocurriendo.

“Este examen fue devastador. El médico nos explicó los problemas que traía nuestra hija y cada uno era peor que el anterior: quistes, complicaciones cardíacas severas, inflamación y acumulación de líquido en los órganos internos. Dijo que según su experiencia clínica, lo más probable era que sólo llegara a la semana 20 y que luego el embarazo se acabara naturalmente”, recuerda Patricio.

A Jessica “se le cayó el mundo”.  A pesar de que había trabajado con muchos pacientes como técnico paramédico, nunca se imaginó que una experiencia de este tipo podía ocurrirle a ella.

“Fue algo muy duro. Cuando uno está embarazada se focaliza en cuidar la vida que vas a traer al mundo, pero ¡cómo te centralizas para no dar vida, para dar a luz, muerte! Tenía sentimientos confusos: sabía que tenía que cuidarme para que mi hija siguiera creciendo, pero por mucho que lo hiciera ¡no evitaría el terrible desenlace!”, confiesa Jessica.

“Optar al programa ‘Dignifica’ nos permitió darle una digna sepultura a nuestra hija y nos ha ayudado a procesar el duelo en forma mucho más sana”.


Sepultura prenatal
Durante este doloroso proceso, el médico les hizo ver que tendrían que darle sepultura. “Nuestra hija no era un desecho orgánico. Era una niña que sólo no alcanzaría su completo desarrollo. Empezamos a averiguar, porque desconocíamos los trámites que había que hacer. Cuando va a nacer un hijo, uno está pensando en su ropa, en los arreglos de su pieza, y no en un ataúd. En ese momento, teníamos que pedir un crédito para comprar una sepultura y -al pagarlo mes a mes- nos recordaría el dolor de nuestra pérdida”, explica Patricio.

Fue el momento en que se encontraron con “Dignifica”, un programa del Parque del Recuerdo y de la Funeraria del Hogar de Cristo, que busca darle una digna sepultura a los niños que mueren antes de nacer -desde que se puede separar el embrión de la placenta- (mortinatos) y a aquellos que lo hacen dentro de los 28 días de vida (mortineonatos). Es un servicio gratuito que -previa autorización de los padres- consiste en cinerar los cuerpos y luego depositar las cenizas en el Columbario común de alguno de los tres Parques del Recuerdo: Cordillera, Padre Hurtado o Américo Vespucio. (Ver recuadro).

Muy emocionada, Jessica recuerda exactamente el momento en que su hija dejó de existir: “Era un 15 de mayo. Yo estaba acostada y comencé a sentir que se  movía mucho. Pensé: ‘se está despidiendo’. Me puse a llorar y le empecé a hablar. Traté de hacerle sentir lo mucho que la quería. De repente dejó de moverse y supe que algo pasó”.

Días después una ecografía confirmó la muerte fetal. De ahí en adelante, el programa “Dignifica” se hizo cargo de todo. Para esta familia fue un apoyo inimaginable del que están inmensamente agradecidos. “Nos facilitaron todo. Trasladaron el féretro al cementerio, donde nosotros lo estábamos esperando. Además de la ayuda material y espiritual, fue un apoyo emocional que nos permitió vivir un duelo más sano”.

“Queremos otro hijo”
Hoy ven la vida con otros ojos. Están convencidos de que todas las situaciones -por muy dolorosas que sean- ocurren por algo, y que de lo que aparentemente es negativo se pueden sacar cosas buenas. Aseguran que este sufrimiento los ha fortalecido y -aunque en un principio fue muy duro- hoy están más unidos que nunca.

“Tenemos un angelito en el cielo que vela por nosotros. Este dolor nos ha ayudado a priorizar las cosas, a centrarnos en lo importante, a apreciar la vida y la familia, a disfrutar estando juntos. Nuestra vivencia nos confirma que los hijos son un regalo y no un derecho, y que -aunque intentemos planificarlos- no está en nuestras manos decidir el inicio de una vida”, asegura Jessica.

Patricio, por su parte, complementa: “Yo le digo a mis amigos que tener hijos y educarlos para que sean felices es el mayor aporte que podemos hacer a la sociedad. ¡Qué importa cuánta plata ganamos o cuánto prestigio tuvimos! Pienso que un hijo es como una joya que tenemos que pulir y formar”.

Aunque los médicos aseguran que este hecho no tiene por qué repetirse, Jessica y Patricio están asustados. Sin embargo, afirman que “estamos preparados para recibir a un nuevo hijo cuando Dios nos lo quiera enviar”. HF

Programa“Dignifica”

El respeto a la dignidad de la persona, la promoción de la vida, la protección del más débil y el apoyo a los padres en su proceso de duelo, son los principios que están detrás del programa “Dignifica”, una iniciativa de Responsabilidad Social Empresarial de la Funeraria del Hogar de Cristo y el Parque del Recuerdo.

“La iniciativa nació en forma muy anónima hace diez años con el doctor Sergio Corvalán, en ese entonces director del Hospital Sótero del Río. Él se daba cuenta de la poca información que tenían los padres respecto a qué hacer con los restos de sus hijos y le parecía inaceptable que ellos terminaran en los incineradores de los hospitales tratados como desechos orgánicos”, explica Jaime Maturana, gerente general de la Funeraria del Hogar de Cristo.

Agrega que hace dos años se formalizó como “Dignifica” y comenzaron a firmar convenios con varios servicios de salud. “Nos dábamos cuenta de la importancia que tenía el tema para las madres. Estos niños merecían que se les tratara con dignidad y no quedaran en el olvido”, asegura.

Hoy el programa se está llevando a cabo en varios centros de salud, entre otros, el Hospital Sótero del Río, Félix Bulnes, Padre Hurtado, Parroquial de San Bernardo, Hospital Clínico UC, y en las clínicas Dávila, Vespucio, Tabancura, Alemana y Las Condes. Hasta el momento cerca de 400 familias se han acogido a él.

Más información en: www.fhc.cl y www.parquedelrecuerdo.cl


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