Una década lleva el destacado bioquímico como miembro de esta prestigiosa academia, que asesora al Vaticano en temas científicos de interés mundial. Un tiempo en el cual ha tenido el privilegio de debatir con la elite científica los criterios sobre los temas más “peliagudos” de la actualidad. Manipulación genética, células madre, origen de la vida… de todo eso conversó con Hacer Familia.
Por Pía Orellana / porellana@hacerfamilia.net
Rafael Vicuña es de esas personas que parecen querer despertar en todos la misma pasión que a él le genera la maravilla de la creación. Mira hacia el infinito cuando habla de genes, moléculas y seres vivos, y asegura que para él no hay mayor placer que aprender. Más que trabajar como científico, él dice “ser” un científico, que goza leyendo sobre el tema, preparando conferencias, publicando investigaciones… lo que le absorbe la mayor parte del tiempo.
Padre de siete hijos, le encanta la música (clásica, jazz, pop), aunque su último “descubrimiento” ha sido el golf: “Me ha llenado mucho la vida. Comencé a jugarlo hace unos diez años y el problema que tiene es justamente que, como consume tanto tiempo, estudio menos”.
Hasta este año fue decano de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica; hoy continúa como profesor titular. Pero quizás su gran logro lo constituye el haber sido nombrado miembro de la Academia de Ciencias Pontificias, organismo que reúne a los más destacados profesionales del área en el mundo y asesora al Vaticano en temas de bioética. “No somos un organismo oficial en cuanto a que los pronunciamientos que sacamos constituyan el pensamiento de la Iglesia. La Iglesia nos cobija, muchas veces hace suyos nuestros pronunciamientos, pero por cierto entre sus integrantes hay científicos de todas las creencias. Es muy posible que una minoría seamos católicos. Es una academia de mucha diversidad, muy fascinante desde el punto de vista intelectual”, asegura.
¿Qué temas están debatiendo?
-En términos generales, nos preocupan las materias científicas y el impacto que éstas tengan en la sociedad. Como es interdisciplinaria -hay biólogos, químicos, físicos, astrónomos, filósofos-, escogemos temas en los cuales todos podamos opinar y presentar nuestros trabajos. Entonces son temas muy amplios: los valores culturales de la ciencia, la importancia del descubrimiento científico… el tema de la próxima reunión en noviembre será “El legado científico del sigo XX”. También hay reuniones sectoriales una o dos veces al año sobre temas más acotados (la muerte cerebral, los alimentos transgénicos), donde emitimos un pronunciamiento.
¿Qué ocurre si este pronunciamiento no tiene el beneplácito de la Iglesia?
-No es algo que vaya a ocurrir porque en esos casos generalmente no lo hacemos. Sería muy equívoco pronunciarnos yendo en contra de sus creencias.
¿Se producen muchos desacuerdos?
-Muchísimos. La misma muerte cerebral: si una persona presenta ciertas características en su cerebro que indican que está muerta, pero su corazón todavía late, ¿está viva o muerta? La Iglesia nos pidió un pronunciamiento y la conclusión (casi unánime) fue que sí, la persona está muerta cuando hay muerte cerebral. Pero no hay que confundir esto con el coma, en que la persona está conectada a un ventilador mecánico, pero sí presenta actividad cerebral; en esas circunstancias, que la persona despierte es una posibilidad. Todos estos temas son nuevos y nuestra misión es hacer la normativa bioética en torno al debate que generan.
¿Cómo ve a sus alumnos universitarios frente a estos temas?
-Veo una ansiedad muy grande de formarse en aspectos de bioética porque son situaciones nuevas. Antes no existía la posibilidad de clonar, de usar células madre para tratar una enfermedad. Recién se están formando los criterios en esas materias y por lo mismo ellos tienen una disposición a informarse, para luego tomar buenas decisiones.
“Cuando escogí estudiar bioquímica, mis padres me apoyaron, pese a no ser una carrera tradicional. Que creyeran en mí significó mucho y me siento muy realizado en mi vida”.
Época de grandes avances
Vicuña afirma estar fascinado con todos los avances que están habiendo en el campo científico. “Siento que es un privilegio vivir en una época donde se secuencian los genomas, donde se modifican las células con fines terapéuticos, donde se usan las técnicas de la vía informática para transmitir todos los datos… avances que bien manejados pueden traer tanto beneficio para el hombre”.
Tanto es así que dedica mucho tiempo a difundir estos conocimientos, ya sea en conferencias, en cursos aislados, dando entrevistas… “Es cierto, me quita mucho tiempo, pero me motiva hacerlo porque me doy cuenta que para una persona que no maneja los conceptos técnicos es muy difícil meterse solo”.
¿Cómo está la difusión de los temas científicos en Chile?
-Mejor que antes, pero todavía falta mucho. Es un hecho objetivo que los medios están dedicando más espacio a las noticias científicas, porque las cosas que están ocurriendo no interesan sólo a los científicos ahora. Son temas que nos interpelan a todos y es bueno que la prensa haya recogido el guante y diga sabe qué más, de esto tengo que opinar.
¿Cuáles son los dilemas que presenta la manipulación genética?
-La manipulación genética puede hacerse con dos fines: estudio o para obtener un producto. El problema principal se presentaría si se quisiera introducir material genético en embriones humanos. Sin duda esto puede ser movido por una buena intención, como sería sanar una enfermedad genética. El problema es cuando las personas empiezan a hacerse “a medida”, según el color de ojos, altura o piel que se quiera. Y eso no se condice con la dignidad del ser humano. A esto se suma que para poder hacer este tipo de manipulación genética, hay que “producir” los embriones en un laboratorio, lo que empeora las cosas.
¿Qué tipo de manipulación genética se realiza en Chile?
-Sólo con bacterias, plantas y hongos, ni siquiera con animales.
¿En qué está el debate sobre las células madre?
-Las células madre son células que tienen capacidad de reparar cualquier tejido. Una posibilidad es sacarlas de embriones, lo que tiene sus ventajas, pero está reñido con la ética. Lo importante frente a estos casos es presentar opciones, en este caso, sacar células madres de tejidos adultos, que son los mismos que ocupa el organismo para regenerarse a sí mismo. Hoy existen más de 70 tipos de terapia con células madres adultas, y sólo una para células madres embrionarias. La razón es que estas últimas conllevan el riesgo de generar tumores. Resulta providencial que las células embrionarias no sean aptas para su uso terapéutico, porque de este modo no se destruyen embriones
¿Por qué esto, que parece tan novedoso para el público común, no se conoce?
-Es una buena pregunta. A lo mejor es porque no hace tanto ruido.
El origen de la vida
Desde hace un par de años Rafael Vicuña ha volcado su línea de investigación hacia algo bastante novedoso: la astrobiología, una disciplina que busca saber si hay vida en el universo más allá de la Tierra. ¿Cómo? “No tenemos la posibilidad de ir a otros sistemas solares para constatarlo, pero lo que sí podemos hacer es escoger acá en la Tierra algunos lugares que normalmente son muy inhóspitos y que simulan las condiciones de otros astros en el sistema solar que podrían tener vida. Por ejemplo, Marte, algunas lunas de Júpiter o Saturno. A nosotros en particular nos preocupa si hay vida o ha habido vida en Marte y típicamente usamos dos modelos: los Valles Secos de la Antártica y el Desierto de Atacama. Lo que se está empezando a descubrir es que la vida en estos lugares está escondida, debajo de la tierra o de las piedras”.
Y agrega: “Junto con ello, el tema del origen de la vida en la Tierra me atrae mucho. ¡No se sabe nada! Es como un síntoma de que uno se está poniendo viejo el que uno se interese en temas más amplios”.
Sin ir más lejos, el año pasado se cumplieron los 200 años de Darwin y los 150 años de su teoría de la evolución. Esto fue ocasión para que se presentara el debate entre el proceso evolutivo y la revelación, algo sobre lo que a él le interesa opinar.
¿Hay conflicto entre ambos?
-El conflicto aparece por una parte porque hay gente que toma literalmente el Génesis, lo que es un error, porque no es un documento científico. Al contrario, lo que plantea es que hay un creador y una secuencia en la aparición de los seres vivos, lo que no se contradice con la teoría de la evolución. En el otro extremo están quienes piensan que la teoría de la evolución explica todo, por lo que creer en Dios no se justifica. Es la postura de muchos científicos de gran nivel… a mí me parece un infantilismo, una falacia. HF
¿Qué sonlas Academias Pontificias?
La Academia Pontificia de Ciencias fue creada en 1603 por unos nobles italianos. Con el tiempo, ésta fue albergada por la Iglesia. Tiene 80 miembros vitalicios, entre ellos el mismísimo Galileo Galilei; Vicuña es el tercer chileno en pertenecer a ella, después de Eduardo Cruz-Coke y Héctor Croxatto.
Las Academias de Ciencias Sociales y para la Vida fueron fundadas por la Iglesia en 1994 con el fin de reunir a los mejores en distintas disciplinas de manera que la asesoraran en temas de interés mundial. Cuentan con chilenos en sus filas.

