09 Agosto 2010
Mirar a los ojos a los hijos es la mejor política de prevención

Francisca Lorenzano, secretaria ejecutiva de Conace. Por magdalena Pulido / mpulido@hacerfamilia.net

Es socióloga, estudió un master en políticas y planificación social, otro en salud pública en Inglaterra y está a punto de doctorarse en salud pública. Una artillería potente que junto a su dedicado trabajo espera la ayuden a disminuir el consumo de drogas. Sin embargo, está consciente de que todo título queda corto y los esfuerzos se hacen pocos si falta el rol irreemplazable de los padres.

Mira su reloj y pregunta a qué hora debe partir al Congreso. Tenemos sólo 45 minutos para conversar. Desde que asumió el cargo de secretaria ejecutiva del Consejo Nacional para el Control de Estupefacientes (Conace), hace tres meses, la agenda de Francisca Florenzano se copó. En el programa de gobierno se estableció la lucha contra las drogas como una de las tareas prioritarias y ella, obviamente quiere cumplir.

¿Con tantas cifras y objetivos en la cabeza, puede dormir?
- Sí, sin problemas.
Es que lleva el tema en la sangre. Sus padres trabajan en el ámbito de la salud mental y desde chica estuvo en contacto con los problemas sociales. Además, siempre le apasionó el servicio público y por eso cuando le ofrecieron este cargo, luego de la debida conversación con su marido, la respuesta fue un sí rotundo.
Su oficina es grande y “muy entretenida”; su ventana enfrenta la fachada principal de La Moneda: “Tenía en frente una pantalla gigante para ver el mundial”. Pero ésas son anécdotas, pues la jornada laboral la destina a luchar contra los últimos porcentajes que demuestran que el consumo de drogas aumenta, que éste se inicia cada vez a más temprana edad y que ha disminuido la percepción de riesgo en relación a las drogas.

 

Qué dicen los números…
-
El 60% de los escolares cree que el uso experimental de cocaína no hace daño. La percepción de riesgo frente a esta droga sube ante su uso frecuente.
-El 70% de los escolares cree que el consumo experimental de marihuana no hace daño.
- El consumo de cocaína en escolares tuvo una variación de 3,1% a 3,4% en la población escolar, en los últimos dos años.
- En 2007 el 5,3% de los alumnos de octavo básico había probado la marihuana al menos una vez en el último año, en 2009 esta cifra subió a 6,5%.
- El consumo de marihuana y cocaína es 2 a 3 veces menor en niños con padres involucrados en las actividades de sus hijos.
- Alumnos que declaran haber hecho la cimarra en el último año, tener promedio de notas bajo 5 o participar en agresiones a compañeros, ya sea de manera grupal o individual, presentan prevalencias de consumo mayores a aquellos que no manifiestan estos factores de riesgo.
*Consumo experimental: probar una o dos veces la sustancia.
*Consumo frecuente: consumir 1 ó 2 veces por semana.

 
¿Cuál es el principal objetivo de Conace hoy?
- Que los programas de prevención del consumo de drogas sean eficaces. Hoy las cifras de disminución de la percepción de riesgo, aumento del consumo y consumo en edades más tempranas son los tres indicadores duros que demuestran que lo que se ha desarrollado hasta ahora, claramente no ha sido exitoso.
Alguien puede decir que el objetivo es tan difícil que -por ejemplo- lograr que la velocidad de aumento sea más baja es un gran logro. Pero esa es una política muy condescendiente. Nosotros trabajamos por disminuir las cifras, no nos conformamos con menos. Creemos fuertemente que la meta es el NO consumo. Si alguien tiene una adicción, el objetivo será la abstinencia, no que consuma menos.

 

Cigarro v/s drogas
¿Por qué la campaña del cigarro fue tan exitosa y no se logra lo mismo con una campaña antidrogas?
“Con drogas ilícitas es más difícil. El cigarro se vende abiertamente, entonces puedes poner todas las restricciones pertinentes. Con la marihuana, por ejemplo, hacer eso es imposible. Cuando hay incautaciones uno podría publicitar que lo que se encontró ni siquiera es marihuana, sino que contiene altos índices de comida de perro o aditivos, pero el problema es que esa denuncia contribuye a hacer más perfecto el mercado de lo droga, pues el público aprende en dónde venden la mala y dónde está la buena. No es tan fácil”.

 

 ¿Y cómo se puede hacer realidad algo más efectivo?
- El gran tema es entender que si bien el Conace tiene un rol importante, ésta es una tarea de todos y hay que ser majadero en eso. Hay un apoyo en esa labor que la dan los profesores, la comunidad educativa, distintos organismos y hasta las Iglesias. Sin embargo, un gran foco de prevención es la familia, los papás importan muchísimo, son irreemplazables, son los que deben estar ahí. Yo siempre digo que es importante que ellos miren todos los días a los ojos a sus hijos. Eso es lo que yo hago con mis cuatro niños; nosotros comemos todos los días juntos y este espacio, que no tiene porqué ser largo, es suficiente para mirarlos, para conversar y saber en lo que están… Eso ya es un paso gigantesco en la lucha contra las drogas. Es la mejor prevención.
Y así, tal como lo dice, el ejemplo parte por casa. Pese al recargo laboral que significa dirigir una institución como Conace, Francisca llega a su oficina a las 8:30 de la mañana, pero trata de no irse después de las 18:30.

¿Le resulta?
- Por lo general lo cumplo, pues soy una convencida de que hay un tema de autoimposición que es importante. Me podría quedar todos los días hasta las nueve de la noche y más, porque siempre quedan conversaciones y temas pendientes. Pero, de verdad para mí llegar a mi casa, estar con mis hijos, verlos, corregirles las tareas, comer con ellos y acostarlos, es tremendamente importante.
Puede que después me llamen por trabajo y yo no tengo ningún problema en contestar porque ya estoy en mi casa. Es más, después que mis hijos se duermen, me meto a mi cama, prendo el computador y trabajo. Así funciono muy bien.

¿Cómo se pretende inculcar esa idea de presencia, de estar en el día a día con los hijos?
- El trabajo del Conace se va a concentrar en las familias más vulnerables, con ellas se hará un trabajo especial y bien directo para fortalecer este concepto. Y en forma más universal potenciaremos el Fonodrogas, que es una línea telefónica de ayuda anónima atendida por profesionales capacitados, donde cualquier persona puede llamar para consultar desde una leve sospecha, curiosidad o necesidad de ayuda. Para eso extenderemos el horario de este servicio.

Y respecto de la prevención en los establecimientos educacionales, ¿qué función busca cumplir el Conace en las escuelas?
- Actualmente estamos revisando todos los programas y estamos apostando a tener un sistema de prevención mejor establecido y a tener todas las evidencias posibles de que si se pone en práctica algún plan, habrá un impacto deseado y claro. Junto con eso se aplicará una evaluación, de manera que podamos corregir y modificar cuando el resultado no sea el esperado.

¿Qué opina de la propuesta que pide la obligatoriedad de la prevención de drogas en los colegios?
- Es una buena idea, pero hay que adoptar una medida mucho más integral para ponerla en marcha. Una cosa es decir que todos los colegios se comprometan a tener horas de prevención, pero otra es ponerlo a funcionar: falta definir, por ejemplo, cuál es el contenido de esas horas o cuál será la metodología usada. Si bien esta iniciativa contribuye y es importante, tiene que ir de la mano con una serie de otras acciones que hay que definir.

¿Cuáles son los planes concretos para el área escolar?
- Le daremos un énfasis especial al programa Vida Sana, donde estamos trabajando de manera conjunta con los ministerios de Educación e Interior.
Un gran objetivo que perseguimos, en general, es trabajar en conjunto el tema desde diversas áreas. Hasta ahora los ministerios y otros organismos públicos trabajan de manera individual sus ofertas programáticas a las escuelas. Y entonces todo compite con todo. Unos buscan aumentar el deporte, otros la compresión lectora, el nivel de matemáticas, la prevención de drogas con lo que finalmente la escuela termina siendo una especie de equeco al que se le cuelgan muchas cosas. El gran desafío es coordinar todas las iniciativas y hacer un programa integral que sea más factible de aplicar, pues finalmente todos los aspectos están muy asociados unos con otros. Ya estamos trabajando en esto y lo implementaremos en las escuelas más vulnerables.

En cuanto a tratamiento y rehabilitación, ¿cuál es el foco?
- Aumentar el número de cupos de tratamiento. La gran meta es llegar a 45.000 cupos, pero para nosotros eso es sólo un dato, pues nuestro desafío ahora es saber cómo hacerlo y no sólo en términos de abrir un número de lugares, sino que saber cuál es la oferta terapéutica existente, cuáles son las áreas que no están disponibles, conocer los distintos perfiles, las distintas necesidades y solucionar cada circunstancia en particular. Queremos crear un sistema con un flujo en todo el país, que seguramente estará operativo el primer semestre del 2011.

Su vida, una escuela
Como su papá y su mamá están vinculados al área de la salud mental, Francisca creció en un mundo donde desde muy chica se enteró que la gente podía tener serios problemas. Recuerda que acompañaba a su mamá al consultorio, donde oía las historias de personas enfermas y eso la marcó mucho.

¿Qué dicen hoy sus padres? ¿Se apoya en ellos?
- Bueno, cuando uno crece y dice es libre para elegir, en realidad no lo es tanto (se ríe). Ellos están súper contentos. La vida de ellos metidos en estos grandes temas ha sido para mí una gran ayuda y a la vez me dejan la vara muy alta.
Por ejemplo, me pasa mucho que me asocian -por mi apellido- a ellos y me dicen: ‘ah eres hija de…’ Eso no me complica ni me molesta, por el contrario, me abre muchas puertas. Pero luego me corresponde a mí responder adecuadamente a esa apertura de puertas con lo que soy yo, con lo que yo he estudiado, con lo que yo he hecho y formado.

¿Y qué opinan sus hijos de su trabajo ahora que sale en los medios de comunicación y maneja un tema tan delicado?
- Yo siempre he trabajado jornada completa, eso no cambió mucho. Y lo que hago, así como lo viví de chica, es que cuando tengo actividades los fines de semana -como fue hace poco el Día de la Prevención-, los integro, vamos en familia. Pienso que es importante que conozcan y entiendan mi trabajo. Oyen las historias de gente que ha tenido problemas con el alcohol y las drogas, aprenden, saben mucho de lo que yo hablo y tienen un rol muy activo dentro de su entorno más cercano.

¿Con qué meta cumplida se va feliz de este cargo?
- Sin duda habiendo logrado una reducción en el consumo, aunque ésta sea mínima. Yo me voy feliz de este cargo logrando que, independiente de que la decisión de mucha gente sea consumir, al menos estén plenamente informados de que les hace daño. Hoy la gente no lo sabe realmente.

¿Por qué no lo sabe, por qué hay esa baja percepción de riesgo en relación a la droga?
- Hay toda una conversación que está detrás de esto y obviamente a veces influye el contexto de muy pocas oportunidades. En ese sentido la decisión de consumo muchas veces no es tan libre. Hay niños que sienten que no tienen nada más que hacer que consumir, pues no se proyectan ni siquiera para terminar el colegio y si llegan a aspirar a un trabajo saben que no serán más que la última cola del desarrollo del país. Todo eso yo lo sé, no hay ingenuidad en pensar que la persona sólo elige consumir droga porque cree que no hay daño.
Por lo mismo, el desafío es mucho más grande y tiene que ver con mejorar la vida de las personas, lo que sin duda es un trabajo gigante y que, como dije antes, requiere que estemos todos coordinados.

En esta coordinación, ¿cómo se combate la oferta que existe actualmente de drogas?
- Obviamente hay una fuerte trabajo de incautación de drogas, de restricción en las farmacias por ejemplo de la venta de ciertos fármacos, de seguimiento de productos legales que se pueden transformar en droga sintética, etc. Pero si uno lo piensa bien, en último término el hecho de que la persona sea capaz de decir que NO es lo único que garantiza el NO consumo. Porque independiente si la farmacia vende o no vende, si entra más o menos cocaína, si hacen o no drogas sintéticas, que la población finalmente logre decir NO es lo que determina el triunfo.

¿Eso se puede lograr?
- Pese a que en el discurso está instalada la idea de que es imposible, yo realmente pienso que sí se puede. Pensar que es una meta inalcanzable te limita enormemente. Hay que soñar que hay logros que se pueden cumplir y a los cuales nosotros seguimos aspirando, independientemente de que haya una serie de realidades y dificultades que reconocer y afrontar. Pero si uno no tiene esos sueños, inevitablemente se cae en una inercia terrible y peligrosa. Pensar que hagamos lo que hagamos da lo mismo porque igual no va a disminuir el consumo no ayuda en nada. Eso no puede ser y esa actitud actualmente ha cambiado. HF

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