Escrito por Natalia Agüero / Nº 173 /  20 Agosto 2010
¡Vive enfermo!

Es normal que los niños se enfermen varias veces al año durante la primera infancia. Sin embargo, cuando las patologías se repiten con mucha frecuecia y alta intensidad, es recomendable estudiar las causas del problema.

Por Natalia Agüero. Asesoría: José Luis Tapia, pediatra neonatólogo, Universidad Católica; y Cecilia Vizcaya, pediatra infectóloga, Universidad Católica.

En los meses de otoño e invierno, es una experiencia casi cotidiana. En esta época del año no es raro que en una familia con niños pequeños abunden los resfríos, las bronquitis, las otitis, el virus sincicial, los rotavirus y múltiples otras infecciones. Según los especialistas, es habitual y esperable que los niños se enfermen muchas veces, y que con la misma facilidad con que contraen una infección, sin mayores complicaciones salgan de ella.
El problema está cuando las patologías se repiten con demasiada frecuencia, se complican con facilidad, se dan con mucha intensidad o gravedad, tienen siempre el mismo foco de infección, tardan mucho en desaparecer, no responden a los tratamientos, requieren de antibióticos reiteradamente, etc. Estas situaciones se escapan de lo normal y es conveniente estudiarlas para atacar el origen del problema, ya que muchas veces existen soluciones parciales o definitivas.
Mientas más pequeños, las infecciones en los niños son más graves y requieren de especial cuidado. Esto se explica porque un recién nacido no tiene su sistema inmunológico (o de defensas) totalmente desarrollado, sino que tarda algunos años en madurar. Por otra parte, también influye que el tamaño de la vía respiratoria es muy pequeño, por lo tanto, si se inflama, se obstruye con más facilidad. A medida que el niño crece estas situaciones se van superando, por eso en la edad escolar las enfermedades disminuyen significativamente en número e intensidad.

Consultar al tercer día de fiebre tiene mucho de mito. Con un recién nacido, hay que hacerlo de inmediato. Con un niño más grande que se mantiene muy decaído, tampoco es prudente esperar.

¿Por qué se enferman tanto?
Las causas son muy variadas. En primer lugar, hay un grupo de niños que se enferman porque están expuestos a muchos virus. Son aquellos que asisten por primera vez a salas cunas o jardines infantiles, o que tienen hermanos grandes que lo hacen y que llevan las infecciones a la casa.
Que esto ocurra es habitual y esperable, ya que el niño se está enfrentando a virus y bacterias que su cuerpo desconoce, y poco a poco tiene que ir desarrollando su sistema de defensas. De hecho, está descrito que entre la población chilena es normal que un niño que asiste a sala cuna o jardín infantil se resfríe seis o siete veces al año o tenga seis o siete episodios de diarrea.
En segundo lugar, hay un grupo de niños que sufren infecciones más prolongadas porque son alérgicos o porque tuvieron una inflamación viral y quedaron susceptibles durante algún tiempo. Dentro de los alérgicos, hay familias cuyos niños tienen adenoides grandes y dificultades de drenaje. Son personas propensas a tener resfríos muy prolongados, neumonias, repetidas otitis o sinusitis, etc. Esto se debe estudiar, ya que con un tratamiento antialérgico disminuye la frecuencia e intensidad de los cuadros respiratorios en forma muy importante.
Dentro de los que han tenido una inflamación viral, el ejemplo más clásico es el virus sincicial que produce cambios anatómicos en los bronquios que los hacen más susceptibles a sufrir infecciones de tipo respiratorio. Como el pulmón queda hiperreactivo, ante cualquier infección viral simple responde en forma exagerada y progresa hacia una bronquitis obstructiva. Esto deja de ocurrir cuando el niño crece, entre los tres y cinco años.
Un tercer grupo, son aquellos que tienen problemas de inmunidad intrínseca, es decir, personas con bajas defensas por falta de producción de anticuerpos o mal funcionamiento de ellos. Les cuesta defenderse de los virus y bacterias, y las infecciones simples les dan con más frecuencia y severidad. Esta inmunodeficiencia se presenta con neumonias repetidas, con otitis y sinusitis frecuentes y complicadas, con hospitalizaciones por infecciones bacterianas severas.
Un cuarto grupo son aquellos que se enferman porque tienen defectos anatómicos o físicos. Por ejemplo, las infecciones urinarias que generalmente se asocian a problemas anatómicos que producen una obstrucción o a defectos funcionales de la vía urinaria. Esto se debe estudiar, ya que se puede corregir quirúrgicamente o tomando antibióticos durante algún tiempo. También pueden producirse enfermedades respiratorias, porque existe una obstrucción de los orificios de salida de los senos paranasales, lo que puede ser solucionado con una cirugía.
Finalmente, hay un quinto grupo de personas que contraen más infecciones debido a factores ambientales. Por ejemplo, un niño que está expuesto al humo del cigarrillo o a la parafina, o que vive en condiciones de hacinamiento, probablemente sufrirá frecuentes bronquitis obstructivas y episodios de asma, siempre y cuando tenga una predisposición personal, esto es, sea alérgico o haya tenido virus sincicial.

¿Qué se considera anormal?
Sin perder de vista que cada niño es distinto y que lo importante es cada caso particular, existen ciertos patrones generales que ayudan a poder discriminar cuándo las enfermedades de un pequeño están dentro de lo habitual y cuándo se escapan de lo normal.
A modo de ejemplo, no es común tener que consultar más de una vez por un rotavirus importante, ni tener diarrea prolongada por más de dos semanas. No es normal que los resfríos se alarguen demasiado o que un niño esté muy decaído una vez que le ha bajado la fiebre. Tampoco tener dos neumonias en un año o tres otitis en este mismo período. Según los especialistas, todas estas situaciones ameritan un estudio. HF

10 consejos prácticos
1. Lavarse las manos al llegar a la casa.
2. Lavar las superficies de la cocina y baños.
3. Jamás visitar a un recién nacido si se está resfriado.
4. Nunca darle un beso en la boca a un niño; así se transmiten las bacterias de la meningitis, virus sincicial y otros.
5. Usar mascarilla.
6. Alimentarse en forma adecuada y balanceada.
7. Llevar una vida sana y un cierto nivel de actividad física.
8. Evitar que los niños estén expuestos a hacinamiento o ambientes contaminados.
9. Controles médicos y vacunas al día, las cuales son claves en el tema de la prevención.
10. Evitar que el niño viva en una “burbuja”, porque es bueno que se exponga y así vaya madurando su sistema inmune.

Reportajes Relacionados

About Author

Car0la_2011

(0) Comentarios de lectores

Deja un comentario

Tu correo electrónico no será publicado. Los campos obligatorios tienen un *

*

Puedes utilizar estos atributos y tags HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>