08 septiembre 2010
La familia motor de desarrollo

La familia lidera el ranking de satisfacción de los chilenos. Es, transversalmente, lo que nos hace más felices.
Por: Pía Orellana y Magdalena pulido S.

Paradójicamente, cada vez son menos los que optan por formar familia: los matrimonios disminuyen, los divorcios aumentan; nacen menos niños y la mayoría fuera del matrimonio… El hogar formado por un papá y una mamá presentes parece tristemenete una especie en extinción.

Las consecuencias negativas de estos fenómenos se han ido manifestando lenta, pero decisivamente, y por lo mismo es momento de revisar la evidencia empírica. Porque toda ella demuestra una conexión importante entre estructura familiar estable y bienestar económico, desempeño de los niños y comportamiento social. Si queremos un Chile mejor, tenemos que partir por defender a la familia.

Hay un elemento clave para el desarrollo de un país: la familia. Partiendo por un dato básico: nadie se ha dado a sí mismo la existencia, sino que la ha recibido de otros, particularmente de ese núcleo básico que constituye padre y madre.
Pero la familia también ha demostrado ser el más importante elemento formador de riqueza humana. Ésta se entiende como el grado de desarrollo de las capacidades de cada persona, que incluye educación, salud y otros. Es decir, es en ella donde se aprenden las habilidades básicas que permiten evolucionar hasta dar lo mejor de sí… Ante tantos problemas que aquejan a la sociedad, diversos estudios han demostrado que la familia es el motor de desarrollo que puede revertirlos.

 

importancia de los hijosEs  formadora de riqueza humana
A pesar de las grandes transformaciones que han traído aparejados nuevos estilos de vida, la familia sigue siendo el “hábitat” natural del hombre. En ella no sólo se viene al mundo, sino también se forma el individuo. James Heckman, premio Nobel de Economía 2002, señala que un entorno familiar estable es determinante en el desarrollo de habilidades cognitivas (aprendizaje) y no cognitivas (relaciones sociales): “La familia es un factor decisivo en el éxito o fracaso que las personas puedan alcanzar a lo largo de sus vidas”.

En la familia se transmite la mayor parte de la educación, y la más importante. En ella se aprende el respeto y la disciplina, se aprende la responsabilidad, se forma la inteligencia emocional, los hábitos de higiene… todo lo que se conoce como capital humano. “Como está demostrado, la única manera de salir de la pobreza es con buen empleo y eso supone capacitación. Si ello no se ha dado en el seno de la familia, lo más probable es que los empleos sean de mucho menor estabilidad”, dice el sociólogo Pedro Morandé.

Una buena relación padre-hijo está relacionada con mayores habilidades cognitivas y mayor competencia social y académica. Esto ilustra la conexión entre el desarrollo social/emocional y el crecimiento intelectual. “Hay una educación que tiene que ver simplemente con el compartir, con el estar juntos; para ello, más que informarse, hay que cultivarse, desarrollar las propias virtudes porque eso es lo que van a transmitr a los hijos”, señala Pedro Morandé.

Al respecto, Heckman coincide en que la economía requiere de personas con mejores habilidades sociales. Por eso insiste en que a nivel país, no sólo se debe invertir en programas de educación, sino también en un sistema de apoyo para los padres, de manera de que tengan mejores herramientas para educar. “Si los padres no tienen muchas habilidades paternales o están ausentes, se seguirá minando el sistema educacional y laboral”.

La actitud de los padres incide en el desempeño académico y profesional de sus hijos. Andrea Rolla, doctora en Educación, señala: “La estimulación en el hogar es fundamental para el desarrollo cognitivo de los niños y su posterior rendimiento escolar. Consiste en cosas tan simples como hablar con los hijos con lenguaje sofisticado, leer con ellos, sacarlos a pasear, etc.” Asimismo, se ha demostrado que los padres que tienen altas expectativas de sus hijos, inciden en un mejor desarrollo académico, sin importar el estrato socio-económico.

La deserción escolar es mayor en familias sin padre o madre. Esto se debe en parte a la necesidad de que los hijos contribuyan al ingreso familiar, pero también a la ausencia de un ambiente que fomente la educación formal. Pero se ha demostrado que la presencia de abuelos u otros de la familia en el hogar puede ayudar a mejorar el desempeño escolar.

 

arma contra la pobrezaEs un arma contra la pobreza
La ausencia de la familia incide en la generación de pobreza mucho más decisivamente de lo que se podría pensar.

Quienes han contraído matrimonio tienen menos riesgos de caer en pobreza porque poseen potencialmente dos fuentes de ingreso. Además, hay evidencia que demuestra que el hombre casado tiene mejores oportunidades de trabajo y éstos son mejor remunerados porque su familia constituye una responsabilidad que lo impulsa a ello. Las mujeres casadas también tienen mayores oportunidades de trabajo, porque tienen un mejor nivel de educación que las solteras, que generalmente deben abandonar sus estudios para cuidar a los hijos.

Los hogares monoparentales son el factor más determinante en la generación de pobreza, especialmente cuando la jefatura está a cargo de una mujer. Los hogares con parejas casadas tienen una estructura económica operativamente más eficiente. Son hogares donde se planifican los gastos, se organizan, hombre y mujer aportan y toman decisiones en conjunto. Por el contrario, en el hogar monoparental, la situación económica es mucho más inestable; aún más si es la mujer la que queda como jefa de hogar.
Los estudios demuestran que en todos los estratos socio-económicos, los ingresos de los hogares con jefa de hogar mujer son inferiores a aquellos donde el jefe de hogar es hombre. Es por eso que los resultados de la última encuesta Casen no son muy alentadores, ya que demostraron que el porcentaje de jefatura de hogar femenina subió de 18,9 a 30,2%. Con estas cifras se ha llegado a decir que la pobreza tiene cara de mujer.

El estado de bienestar no es la solución a la pobreza, sino que lo es el fortalecer la familia. El sociólogo Pedro Morandé explica: “Lo que ocurre actualmente es que se subsidia a las instituciones -por ejemplo, los colegios. Sería completamente distinto si el subsidio lo recibiera -si no totalmente, en parte- la familia, según el número de hijos. Porque la consecuencia de todo esto también es que ha decaído enormemente la fertilidad y tenemos un problema demográfico relativamente importante en curso. Cuando el estado se convierte en un gran asistencialista, le roba protagonismo a las personas a las que ayuda. Lo que necesitamos es una política en que las familias obtengan recursos para lo que más necesitan: desde tener hijos, hasta los gastos para su educación y salud”.

Por lo mismo no debe haber subsidios diferenciados para hogares unipersonales. Éstos deben distribuirse por pobreza. Una madre de escasos recursos casada, que trabaja y se esfuerza por su familia debe tener la misma prioridad en el ingreso de sus hijos al jardín infantil que una madre de escasos recursos, pero soltera. En otras palabras, según explica la investigadora  Rosa Camhi, del Instituto Libertad y Desarrollo:  “Las políticas públicas deben promover a la familia y valorar su rol en la sociedad, jamás deben intentar reemplazarla.

 

garantia de una mejor sociedadEs garantía de una mejor sociedad
La presencia de ambos padres biológicos logra relaciones más cercanas con los hijos que la que puedan lograr padrastros o convivientes. Por lo tanto, la familia resulta un factor protector contra el mal comportamiento escolar, la actividad sexual precoz, el embarazo adolescente y conductas violentas o delictivas de los hijos. Pero, no sólo basta la presencia física de los padres biológicos, sino también es clave su apoyo e involucramiento.

Factor protector contra las adicciones. Se ha demostrado que el control parental bajo la forma de padres involucrados en el comportamiento de sus hijos es clave para prevenir el consumo de alcohol y drogas. ¿Qué significa involucrados? Es simplemente estar, conversar, acompañar, comer juntos sentados en la mesa, controlar horas de llegada, evitar el exceso de internet, etc.

La familia mejora las relaciones entre las personas, base para una sociedad más constructiva. Los niños que tienen relaciones sanas con sus padres son más proclives a empatizar con los sentimientos y necesidades de los demás. Eso da pie a una interacción de cooperación con el resto de los miembros de la sociedad.

El mal funcionamiento familiar influye en la aparición de enfermedades crónicas, en la descompensación de las mismas y en casi todas las enfermedades psiquiátricas.

Los números que soplan en contra
10 años no pasan en vano y tampoco desapercibidos para la familia. La última encuesta Casen revela los cambios de la estructura familiar
– El porcentaje de matrimonios baja de 68,7% a 52,7%.
– Aumentan las familias que tienen la presencia de un solo padre. De 27,2 sube a 34,8.
– El porcentaje de jefatura femenina, es decir, hogares a cargo sólo de una mujer, subió de 18,9% a 30,2%.
– Disminuye la cantidad de personas por hogar. De 4.05% se cae a 3,53%.
– Disminuye la cantidad de niños entre 0 y 14 años por hogar. De 1,16% se pasa a 0,78%.
– Aumenta los adultos mayores. Mientras en 1990 representaban el 10% ahora son el 15%.

 

Es soporte de las personas
Sólo en contadas ocasiones podemos decir que las virtudes más excelsas, las teologales, que se refieren a Dios, se vuelven humanas, se hacen visibles y próximas, se palpan en el ambiente, se reflejan como en un espejo en las personas. Es lo que ha ocurrido con nuestros 33 mineros y con sus familias. ¡Qué cátedra! ¡Qué lecciones emotivas y emocionantes de fe, esperanza y amor!

Y siempre es el amor el que las hace tangibles: ver lo que está oculto debajo de tanta roca; desde arriba, sus familias los veían y ellos parecían verlas. Esperar con confianza donde la fría técnica sólo pone trabas y barreras, desde un campamento improvisado en que se instalaron siempre alertas, desechando dudas. No hay barreras para el amor limpio que brota como fuente de agua viva en el corazón de esas familias. Esposas, hijos e hijas, hermanos, parientes, abuelos, amigos , creyendo y esperando, porque- ¡cómo se les quiere!- a los que parecían sepultados y todos ellos los sabían vivos, leían la verdad oculta en letras mayúsculas en su corazón, les dirigían palabras de aliento que sólo sabe pronunciarlas el cariño sin fondo que brotaba desde la superficie y las cavernas.

Toda esta lección de amor nos hace ver lo horrible que es no tener familia, de estar rodeado de soledades y abandono. Porque como dice el filósofo, sólo el amor nos dice sin necesidad de palabras: ¡Qué bueno que tú existas!
El Bicentenario nos ha dado ya dos muestras indelebles de lo que puede el cariño entrañable: el 27 de febrero y los 33 mineros desaparecidos en el derrumbe. Cuando todo se viene abajo y parece desplomarse, nos enseñan que el amor es vida y se sostiene en pie, como María al pie de la cruz. Por eso los cristianos sabemos que al pie de la cruz de nuestros dolores personales, Ella siempre está ahí, acompañándonos.

¡Cuántas lágrimas agradecidas brotaron espontáneamente de tantos cuando la imagen nos mostró ese papel arrugado de cuaderno escolar con el mensaje húmedo que venía en la sonda: “Estamos bien los 33”. De momento se nos ha dicho que está como un incunable en manos de nuestro Presidente, y que ya quedará como escritura maestra en el sitio privilegiado que se elija, recordando que el amor es el arte principal que todo lo puede.
Los que sólo fuimos espectadores expectantes, sólo podemos decir ¡gracias mil! a los mineros y a sus familias.

 

Y las políticas públicas

¿Debe el estado fortalecer la familia? ¿Qué puede hacer un país frente a la desintegración de lo que por siempre se ha definido como la célula básica de toda sociedad?
Lo que vive hoy Chile en cuanto a la estructura de la familia es un proceso ineludible que sí o sí lo produce el camino hacia el desarrollo. Estados Unidos y distintas naciones europeas ya han visto el costo y han debido desarrollar políticas públicas para mermar las consecuencias negativas, tales como beneficios tributarios para los matrimonios, subsidios por número de hijos, etc.
El Premio Nobel de Economía 2002 James Heckman es categórico en resaltar la preocupación que los gobiernos deben tener por este tema y dice que “es una pena que los paquetes de estímulos del estado se refieran a la construcción de puentes y carreteras y no al desarrollo del capital humano”.
Al respecto, Rosita Camhi sostiene que esas son medidas de mucha ayuda que no está de más pensar, pero que el principal esfuerzo por parte del gobierno debería enfocarse en una política comunicacional que lleve a las personas a tomar conciencia de la importancia de la familia. “Por un tema cultural, por influencias desde fuera o incluso por un manejo de los propios medios de comunicación que exacerban situaciones que no están dadas, la importancia de tener familias estables no se está valorando. Se tiende a tirar a la familia para abajo y esa debiera ser la primera lucha. Demostrar, porque las evidencias en esto son categóricas, que no hay mejor factor protector que el hecho de que los niños crezcan junto a sus padres. Encargarse de dar a conocer esta situación, de ayudar a tomar conciencia de la importancia del rol de los padres es lo primero que hay que hacer. No se trata de una postura religiosa o dogmática, sino que la familia es lo más práctico y seguro para el desarrollo de las personas y de la sociedad”. HF

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