Son las enfermedades cutáneas más consultadas por padres de niños pequeños a dermatólogos infantiles. No son graves, pero sí requieren especiales cuidados y atenta observación para mantenerlas a raya y evitar complicaciones.
Por: Natalia Aguero
En el verano, la radiación ultravioleta del sol reaparece como una importante amenaza a la piel de los niños, sobre todo si son muy pequeños. Si bien no produce enfermedades propiamente tales, sí puede provocar problemas a la piel si no se toman las prevenciones del caso.
Sabemos que los menores de dos años no deben exponerse directamente al sol y los que tienen más edad tampoco deben hacerlo entre las doce y las cuatro de la tarde. A los niños hay que aplicarles protector solar, procurar que usen gorros y ropa que los cubra lo más posible.
En esta época estival también hay que estar atento a las pieles más susceptibles a tener reacciones intensas por picaduras de insectos, a aquellas que sufren alergias o dermatitis por el cloro de las piscinas o el roce del pasto, o a aquellos niños que se les secan más los labios.
Sin embargo, existen enfermedades cutáneas congénitas o adquiridas durante la infancia que requieren de especiales cuidados y de una atenta observación por parte de los padres de quienes las padecen. Las isguientes son aquellas por las cuales se consulta con mayor frecuencia a los dermatólogos infantiles.
-
Dermatitis Atópica - - ¿En qué consiste?
- Es un tipo de alergia en la cual el organismo reacciona en forma exagerada a determinados irritantes del medio, tales como polen, polvo, lana, exceso de agua y otros. Esta enfermedad ha aumentado mucho en los últimos años y hoy afecta a entre un 20% y 30% de los niños.
- – Síntomas: En general aparece alrededor del tercer mes de vida, cuando se desarrolla en el recién nacido el reflejo de rascarse. Así comienza la irritación cutánea. Lo clásico es presentar una piel seca, roja, con descamación y -cuando hay infección- costras y heridas. A esto se añade una fuerte picazón.
- - Tratamiento: Humectar la piel ojalá tres veces al día. Usar cremas, jabones y protectores solares especiales. Usar ropa 100% de algodón, nada de lana, lycra o polar. Evitar el contacto con alfombras y mascotas. Ante una crisis inflamatoria dar antihistamínicos para disminuir la picazón, cremas con corticoides para desinflamar la piel y eventualmente antibióticos orales.
- - Complicaciones: Es frecuente que se produzca una sobreinfección por rascarse mucho.
- - ¿Se hereda? Tiene un componente genético importante que se mezcla con un elemento ambiental que gatilla la alergia.
Lunares de nacimiento
- ¿En qué consisten? Son tumores benignos de células con pigmento llamadas melanocitos. Pueden estar al momento de nacer o aparecer durante los primeros seis meses de vida. En general son más grandes que los que se adquieren con el tiempo y tienen un pequeño riesgo de transformarse en malignos o cancerosos. Los lunares malos son asimétricos, tienen bordes irregulares, más de dos colores y crecen en forma más rápida que lo normal.
- Tratamiento: Es importante que la madre observe los lunares de su hijo periódicamente y los controle con un especialista en forma anual. Ante cualquier cambio es importante consultar y ante una lesión sospechosa se sugiere realizar una biopsia. Si los lunares son muy grandes o están ubicados en lugares difíciles de detectar posibles cambios, es recomendable sacarlos en forma preventiva.
- Complicaciones: El sol puede generar lunares malos o producir cambios en aquellos sanos. Por esto siempre se debe usar protección solar, sobre todo si se tienen muchos lunares, uno muy grande o antecedentes familiares de melanomas (lunares malignos).
- ¿Se heredan? Los lunares congénitos en general no tienen un componente hereditario directo.
Hemangiomas de la infancia
- ¿En qué consisten? Son tumores benignos de vasos sanguíneos que crecen durante el primer año de vida y luego involucionan espontáneamente. Cuánto van a desaparecer estas manchas de nacimiento depende de cuánto crecieron. Hoy en día, un 10% de los niños menores de un año tienen hemangiomas.
- Complicaciones: No se transforman en tumores malignos, pero si están mal ubicados pueden alterar la función de un órgano. Si están al lado del ojo, pueden perjudicar la visión; si están en la boca, pueden traer dificultades para alimentarse; si están en la zona lumbar, a veces son marcadores de un problema en la médula espinal. Si son muy grandes pueden sobrecargar de sangre al corazón y producir insuficiencia cardíaca. También es muy frecuente que se ulceren, provocando sangramiento, dolor y/o sobreinfección.
- Tratamiento: Pueden no tratarse, sino esperar su evolución normal: que crezcan y luego desaparezcan espontáneamente. Sin embargo, cuando están mal ubicados o son muy grandes se tratan con corticoides o propranolol.
- ¿Se heredan? Hay familias que presentan más hemangiomas, pero no necesariamente tienen un componente genético. HF

