Todavía hay algunos que miran con recelo los avances de la modernidad y han optado por vivir sin ellos. ¿Buena o mala idea? Imposible decirlo, pero estas personas lo eligieron porque calza con su estilo de vida.
Por Luz Edwards / ledwards@hacerfamilia.net
SANTIAGO ALONSO, 24 años INGENIERO CIVIL. “Nunca me perdí de algo por no tener celular”
¿Cuáles eran tus razones para no usar celular?
- No es que me haya nacido la idea de no tener, sino que nunca tuve la idea de tener uno. Yo vivía perfecto, no tenía por qué cambiar eso. Veía a los que tienen celular usándolo todo el tiempo, generalmente en cosas poco importantes, y yo no quería eso para mí. Además, nunca me ha gustado hablar por teléfono; sólo para cosas concretas.
¿Tienes amigos o familiares con la misma idea?
- No, y mi familia es muy normal en ese sentido. Están los aparatos tecnológicos que hay en todas las casas:TV, computador, todos tienen celular.
¿Le ves alguna desventaja a no tener celular?
- No, vivía sin problemas. Si me tenía que juntar con alguien, lo dejaba clarísimo desde antes, el lugar y hora exacta, igual a como lo hacía la gente antes del celular. Obviamente me perdí algunos eventos por no tener, pero nunca algo importante.
¿Qué te decía la gente?
- Muchos no me creían y la mayoría me decían que lo encontraban muy valorable, pero que ellos no podrían no tener celular.
¿Qué te hizo comprar finalmente un celular?
- Terminé la carrera y estoy buscando trabajo, y creo que no sería bien visto ir a entrevistas y decir que no tengo celular. Principalmente porque pienso que quizás me podría perder un buen trabajo por no estar ubicable.
¿Y qué se siente estar siempre disponible?
- No ha sido mucho el cambio todavía, porque han pasado sólo dos semanas y he dado el número nada más que en las entrevistas de trabajo. Por eso lo tengo siempre en el bolsillo, porque sé que si me llaman es para algo importante.
XIMENA CALLEJÓN Y JUAN RIVERA.Con sus hijos Carolina, Antonia y Gabriel.
Internet, la nueva del hogar.
Ximena y su marido pusieron computador e internet en la casa cuando su hija mayor cumplió 14 años. Antes de eso, Ximena les llevaba impreso desde su oficina lo que necesitaban para las tareas.
Ximena compara su opción con la de familias que deciden no tener piscina. “Para qué vas a tener en tu propia casa algo que consideras un riesgo para tus hijos”, explica. Y agrega que a la piscina se le puede poner una reja de dos metros, en cambio los filtros de internet no son efectivos. “Sobre todo cuando buscas imágenes; puede aparecer cualquier cosa, aunque las palabras que pongas sean súper inocentes”, cuenta Ximena.
Algunos apoderados del colegio y amigos no entendieron su decisión y les advertían que los niños podían quedar en desventaja en el tema computacional. Otras personas les decían que podía afectarles la parte académica; pero nada de eso sucedió. Además, tampoco es que no supieran lo que era internet, porque en el colegio sí tenían.
“Con la tecnología, en general, pensamos cuál es la utilidad real de cada cosa antes de tenerla. Y creemos que internet no es un aporte para los niños chicos, a no ser que esté su papá o su mamá al lado, y eso no podía darse en mi casa porque los dos trabajamos”, explica Ximena.
Dice también que tienen claro que esto es una apuesta y que, tal vez, en diez años más encuentren que fueron algo rígidos. Pero está segura de que hoy es la mejor manera que se les ocurrió de tratar con la tecnología. Sin satanizarla, pero dosificándola.
JOSÉ IZQUIERDO BACARREZA, 28 años abogado, casado.
TV sólo para munidales y olimpiadas.
¿Alguna vez tuvieron TV?
- La TV salió de la casa cuando llegamos a Chile en 1983, cuando yo tenía un año, después de vivir fuera por el trabajo de mi papá. En adelante sólo se prendía para eventos deportivos como los mundiales de fútbol y las olimpiadas.
¿Ustedes sabían las razones que tenían sus papás?
- Eran fomentar la vida familiar, el estudio, la lectura y el buscar cosas en las que entretenerse que implicaran una actividad diferente a quedarse sentados frente a una pantalla. Creo que mis papás acertaron medio a medio en su decisión y lograron sus objetivos bastante bien.
¿Eran reacios a la tecnología?
- Sólo no había TV. Jamás se estuvo en contra de la tecnología. De hecho en la casa de mis papás hubo computador desde el año ‘89.
¿Tus papás siguen sin tener TV?
Sí.
¿De niño, estabas de acuerdo?
- No nos lo cuestionábamos tanto, aunque a veces daba lata porque para ver algún programa había que partir a la casa de algún vecino o de un amigo.
¿Sus amigos les decían algo?
- La mayoría no entendían lo que era no tener TV y lo encontraban bastante curioso. Siempre nos preguntaban cómo podíamos vivir sin ella.
¿Qué crees que ganaron sin TV?
- Ganamos ene cosas. En primer lugar, nos obligaba a mantenernos informados de más de una fuente, leyendo el diario y escuchando radio, que había una por pieza. Por eso aprendimos bastante de música y leíamos harto y de todo, desde autores clásicos a modernos, “best sellers” incluidos.
Pero lo más importante es que conversábamos harto entre nosotros y comíamos juntos todos los que estábamos en la casa en ese momento, con sobremesas eternas donde se hablaba de mil temas y todos participaban. Lo pasamos bastante bien. Creo que no tener TV now es condición para lo que ganamos, pero de todas maneras contribuye a lograrlo.
Ahora de adulto, ¿qué mirada tienes?
- Le veo una desventaja y es la falta de costumbre, que hace que me quede pegado a la pantalla por aún encontrarla una novedad. Pero, personalmente, creo que la televisión en general es buena, útil y que entretiene, aunque no sea imprescindible para el diario vivir.
Por lo mismo, me parece que no habría sido justo ni lógico pedirle a mi señora repetir el modelo de mi casa. Aparte donde manda capitán, no manda marinero.


