Expertos entregan sus cálculos para mejorar la tasa de reemplazo de los chilenos, las que en general no alcanzan el 70% a los 60 años.
Con apenas unos $10 mil pesos mensuales, equivalentes al consumo en un restaurante, una persona puede mejorar su pensión en un 23%, elevando el monto mensual de su jubilación desde $331 mil a $409 mil. Este es sólo uno de los ejemplos que entregan asesores previsionales, quienes enfatizan en la necesidad de que los jóvenes se decidan pronto a iniciar un Ahorro Previsional Voluntario (APV).
María Eugenia Jiménez afirma que unos $20 mil mensuales pueden significar un 48% más de pensión, para alguien que a los 25 años, con un renta de $400 mil y estimando una rentabilidad de 5% anual, opta por un APV. En personas con ingresos por el tope imponible, un ahorro equivalente al 5% de su renta -como en el caso anterior-, se traducen en un 50% más de pensión a los 65 años.
Si el APV se retarda a los 35 años, la mejora del monto de pensión en el primer caso sería de sólo 25%. Por eso, desde Alfredo Cruz y Compañía explican que entre más tarde la decisión de aumentar el ahorro, mayor deberá ser el monto destinado a APV. Si recién de decide hacer un APV a los 50 años, el costo de mejorar la tasa de reemplazo se vuelve casi insostenible, advierte el asesor previsional, Ronald Dempster.
Al momento de decidir el mejor mecanismo de ahorro voluntario, los expertos recomiendan considerar la utilidad que se espera obtener, la diversificación de las inversiones y el nivel de pro actividad respecto de éstas.
Esto porque, como afirma la asesora María Luisa Andueza, hay ejercicios que con los mismos montos de ahorro mencionados permiten obtener una pensión hasta 40% más alta, como por ejemplo cambiar de fondo de al menos tres veces en la vida, de acuerdo a edad y riesgo tolerable.
Fuente: El Mercurio

