Escrito por Pía Orellana G / Nº 186 /  14 Noviembre 2011
Drogas 1: Adicción en Chile

En Chile se está consumiendo droga como nunca. En los colegios, en las calles, en los lugares de trabajo, hasta en los gimnasios… hoy es tan fácil adquirirla y -peor- tan fácil disimularla, que no hay razón para que alguien la siga considerando una amenaza lejana o que sólo afecta “a los demás”.
Los niveles de abuso se han elevado asombrosamente en la última década, y han puesto a nuestro país en los primeros lugares de consumo en Latinoamérica. En el caso de la cocaína, estamos en el séptimo puesto mundial.
En esta serie de reportajes, abordaremos la droga desde una mirada actual. ¿Cuál es el panorama en Chile? ¿Por qué las mujeres han duplicado su consumo? ¿Qué se está haciendo en prevención? ¿Cuáles son las posibilidades de rehabilitación y reinserción?
A través de estas páginas esperamos transmitir a los lectores la urgencia con que se requiere un accionar más decidido para frenar el negocio de la droga.

Hablar de las drogas es complejo porque pareciera que de ellas se ha dicho todo. No es así. Cada día se inventan nuevas fórmulas para hacerlas más adictivas, más invisibles y, sobre todo, más lucrativas. “Lo primero que hay que entender es que esto es un negocio.  Quienes venden drogas están en permanente búsqueda de la masificación de su producto”, dice Julio Figueroa, director del Centro Oriente de la Corporación La Esperanza. “Por eso es que las drogas son ricas. Como cualquier otro producto, están hechas para gustar”.

Droga es toda sustancia que, bajo cualquier vía de administración, genera una alteración del funcionamiento del sistema nervioso central. Los expertos aseguran que la principal de ellas es el alcohol. “Ha sido menospreciado como tal y es la verdadera puerta de entrada a las demás drogas”, dice Figueroa. “El alcohol está presente en la vida social, pero con alcohol uno no es el mismo… te lleva a probar otras cosas. De hecho, el 90% de los pacientes que han consumido cocaína alguna vez en su vida te comentan que la primera vez que lo hicieron fue para bajar la curadera”.

El consumo de las drogas en Chile ha ido en aumento en los últimos diez años, hasta estabilizarse e involucrar actualmente a un alto porcentaje de la población. El panorama es poco alentador. Entre los países latinoamericanos (44 en total), figura en primer lugar en consumo de marihuana y opiáceos, en segundo lugar en consumo de cocaína (séptimo a nivel mundial) y en tercer lugar en consumo de anfetaminas y sus derivados (ver recuadro).

Parte de la explicación se encuentra en la situación geográfica del país, ya que limitamos con las dos naciones que producen más de la mitad de la cocaína en el mundo. “Hay mil kilómetros de frontera, 200 pasos no habilitados y tenemos a los dos mayores productores como vecinos, lo que nos hace tremendamente vulnerables”, señala Ana Luisa Jouanne, directora ejecutiva de la Corporación. “Es cierto que mucha de la droga que cruza a Chile lo hace para seguir a Europa, pero otra buena parte queda acá, porque hay una gran demanda. No se sabe cuánta, pero las policías más eficientes hablan que el decomiso no va más allá del 25% del total”.
A esto se suma el hecho de que en el mundo se están consumiendo más drogas sintéticas (producto de la síntesis de varias drogas) que tradicionales, lo que ha generado un aumento en la oferta de cocaína hacia Chile desde Perú y Bolivia, y a menor precio.

Otro factor que explica el alto nivel de consumo radica en la cada vez más baja percepción de riesgo que hay frente a las drogas. Particularmente entre los escolares: de acuerdo al Séptimo Estudio de Conace (2007-2009), menos del 40% de la población escolar percibe como riesgoso el consumo de marihuana y sólo el 60% el de cocaína. Este segmento de la población también figura en los primeros lugares de consumo de la región.

 
La gran mayoría de los jóvenes no consume drogas y entre los que consumen, una buena parte no será adicto. Aún así, en Chile los adictos son muchos.
Las adicción es una enfermedad al cerebro, pues interfiere en su normal funcionamiento.
 

Otras razones
¿Qué asemeja a la sociedad chilena con otras que lideran el consumo de drogas? ¿Qué factores contribuyeron a que ésta se esparciera con mayor facilidad?
Principalmente, las razones por las cuales se consume. Por una parte, estamos llevando un estilo de vida acelerado, el que nos impide hacernos un espacio para preguntarnos por el sentido de la vida. “Entonces caemos en un facilismo, todo lo queremos tener rápido a nuestro alcance. Queremos estar bien, una pastilla. Queremos andar felices, otra pastilla.

Tenemos que estar siempre apoyándonos de algo externo, en vez de procesar los dolores, alegrías, problemas…”, señala Ana Luisa Jouanne.
Por otra parte, vivimos preocupados de rendir. “Somos capaces de dar 7, pero pretendemos dar 10. Como no podemos, nos frustramos, no nos aceptamos, baja nuestra autoestima, buscamos escapar… ahí aparece la droga”.

Sin embargo, para Julio Figueroa se trata también de una moda. “Tomar es cool, incluso saber de vino te da como alcurnia. Ahora, si fumas cigarrillos eres cochino, pero fumar marihuana… eso es hasta sano. Así de poca conciencia se tiene”.

Tipos de drogas
De acuerdo a sus efectos, las drogas son:
- Estimulantes: aceleran el sistema nervioso central, aumentando la actitud de alerta y la actividad física, como la cocaína, el crack (una forma pura de cocaína), la pasta base (la resina de la cocaína), las anfetaminas y el cigarro.
- Depresores: si bien en un principio actúan como estimulantes, al poco rato hacen que el sistema nervioso central funcione más lento, impidiéndole a la persona  hablar coherentemente, mantenerse despierta y hasta sostenerse en pie. Algunas de ellas son el alcohol, las benzodiacepinas (Ravotril, Diazepam) y algunos derivados del opio.
- Alucinógenos: altera los sentidos. Ello permite desconectarse de la realidad. Algunos son suaves, llevando sólo a una sensación de relajo y una leve distorsión visual de los colores y la distancia. Pero otras sí generan graves alucinaciones visuales y auditivas, además de distorsión del tiempo y el espacio. Los consumidores son incapaces de controlar sus procesos mentales, y cualquier experiencia desagradable puede conducir a un miedo intenso, ansiedad e incluso psicosis. Algunos son el ácido lisérgico (LSD), los hongos alucinógenos, el peyote (o San Pedro), los derivados de la mezcalina y ciertos derivados de la morfina (heroína).
-La marihuana es una droga que provoca euforia, desinhibición y aumento del apetito.

Serie Drogas. Capitulo 1

Pasta base

Qué se consume
En Chile se pueden encontrar prácticamente todas las drogas. Por precio, las tradicionales son las más presentes en los sectores vulnerables. La pasta base lleva la delantera (500 pesos la dosis), seguida de la marihuana (mil pesos) y de la cocaína (3 mil pesos la dosis). Un aspecto importante a considerar es que la marihuana que se está produciendo actualmente es mucho más fuerte que la de antes: “Mucha de ella es manipulada genéticamente, y en vez de tener un 3% de THC, que es lo que la hace adictiva, tiene 15, 20 y hasta 25%”, señala Ana Luisa Jouanne.

Pero en los sectores de más recursos se está viendo un aumento en el consumo de las drogas químicas, que son las que también han tenido un auge a nivel mundial. Se trata de drogas “invisibles”; no se ven, no tienen olor y la persona puede funcionar como si nada. También se caracterizan por generar un efecto de menor duración; eso provoca una angustia y necesidad de consumir más.

Entre ellas, los alucinógenos, como el éxtasis (13 mil pesos la dosis) y el LSD (20 mil pesos la dosis) son las más demandadas, produciendo una dependencia que es más bien psicológica. “Una persona adicta a la cocaína tiene complicaciones físicas importantes si es que deja de consumir, los síntomas de abstinencia típicos, mientras los adictos a estos químicos, no”, señala Figueroa.

¿Cuál es el problema, entonces? “El daño cerebral es muy complejo y desconocido todavía, porque estas drogas alucinógenas intervienen áreas que comprometen el juicio y el sentido de la realidad”, dice Julio Figueroa. “Es como que cambiaran la brújula. Trastorna tus sentidos. Te hace ver cosas que no son. Si yo te digo que viene un tsunami, tú puedes creer que realmente es así”.

Además, cada vez que consumes drogas, los metabolitos quedan asociados a la grasa, y el cerebro es en un 90% grasa. Es decir, retiene parte de lo consumido y, en el caso de los alucinógenos, puede generar efectos incluso meses después.

Por otra parte, y aunque no ha sido medido formalmente, los especialistas notan un aumento en el consumo de benzodiacepinas (Ravotril, Alprazolam), particularmente entre las mujeres. “Si bien se trata de un medicamento, hay mucho abuso”, explica Daniel Díaz, director del Centro de rehabilitación para mujeres Madre Teresa de Calcuta. “Cuando a una persona se la recetan, lo hacen por un tiempo acotado.

Pero una persona que lo usa por su cuenta, se puede hacer dependiente rápidamente. Esa gente que dice ‘sin la pastilla no duermo’ es adicta”. Y tener conciencia de enfermedad es muy difícil, ya que se trata de una droga legal y que se vende en todas partes. Julio Figueroa complementa: “En nuestro país hay un especial culto al fármaco. Somos buenos para pichicatearnos y nuestros botiquines son un arma super peligrosa, porque ahí puedes encontrar de todo”. Desde el Ritalín de los niños hasta un simple Paracetamol puede pasar a ser un problema.

Derie Drogas. Capitulo 1

Metanfetaminas

A todo lo anterior se agrega el grave hecho de que las drogas químicas pueden ser producidas por casi cualquier persona. Las metanfetaminas son una de ellas, que si bien tienen un consumo muy incipiente en Chile, son las de mayor demanda en el mundo. En ese sentido es que tenemos la oportunidad de anticiparnos y evitar que su consumo se instale en nuestro país, impidiendo que estén disponibles los componentes que permiten su fabricación incluso a nivel casero.
Además, las recetas de las drogas químicas están en Internet, está todo a la mano. Por eso es tan urgente actuar con fuerza. El país no puede esperar más.

El debate
Hace años se discute en Chile la opción de legalizar el consumo de marihuana, tal como ha ido ocurriendo en otros países, particularmente los europeos. Quienes están a favor, lo hacen basándose en la reducción del daño: si las personas van a consumir, mejor que consuman lo que es menos nocivo (es decir, marihuana en vez de cocaína o heroína). Por otra parte, plantean que la criminalización de una conducta (como el consumo de marihuana) exige una gran disposición de recursos por parte del Estado (dotación policial, cárceles, etc.); mejor usar esos recursos para rehabilitar. Además, pese a esta persecución, el problema no cede. Por último, señalan que es un atentado a la libertad, y que permitir el consumo de drogas fomenta un consumo responsable.
Quienes están en contra de la legalización plantean que:
- Es imposible hablar de consumo responsable cuando se trata de una adicción, ya que en ese caso lo que hay es una dependencia. Y la marihuana genera dependencia.
- De acuerdo al último reporte de la ONU, la mayor demanda por tratamientos de rehabilitación en el mundo proviene de personas adictas a la marihuana.
- Actualmente, muchos países como Inglaterra están dando pie atrás en la legalización, dado que enfrentan a una gran población que nunca logró rehabilitarse ni insertarse. Ellos significan un gran gasto para el Estado.
- La marihuana está siendo más potente y adictiva, debido a que es manipulada genéticamente. HF

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