Médicos de Clínica Las Condes operaron a bebé no nato de 500 gr. con espina bífida. Tras la cirugía, lo regresaron al vientre materno.
Era un control de rutina más, pero el gesto que puso su ginecólogo mientras le realizaba la ecografía alertó a Nicole (28) de que algo no andaba bien con su bebé. Era el 23 de agosto y ella tenía cinco meses de gestación. “Cuando el doctor me dijo que algo no estaba bien con Ema me fui a negro. Me dijo que tenía espina bífida. No había escuchado de eso, sabía que era grave, pero nada más”, recuerda Nicole.
Luego supo bien de qué se trataba y lo que significaría para su hija. La espina bífida es una anomalía congénita del tubo neural, en la que el feto en gestación tiene una parte de su columna vertebral abierta y expuesta al líquido amniótico, lo que le causa graves alteraciones neurológicas, como parálisis de las extremidades inferiores e incontinencia urinaria y rectal. “Nos dijeron, además, que tenía hidrocefalia, que no podría caminar ni controlar esfínter”, explica la madre.
Pero Ema, que nació el sábado recién pasado, sí podrá caminar gracias a una pionera cirugía que le realizaron en la Clínica Las Condes, cuando tenía cinco meses de gestación, pesaba 500 gr y aún estaba en el vientre de su madre. Se trata de la primera cirugía intrauterina abierta que se realiza en el país y permitió corregir la malformación que sufría Ema antes de que naciera.
Cirugía reciente
Hasta marzo de este año, la comunidad médica había acordado operar a estos bebés sólo después de nacer y para cerrarles la columna, ya que el daño motor ya era irreversible. Esto cambió cuando en marzo de este año, el New England Journal of Medicine publicó un estudio que validaba la práctica de cirugías intrauterinas para corregir este defecto, aun que establecía como protocolo realizarla antes de las 25 semanas. Desde entonces, varias operaciones de este tipo se han practicado en el mundo.
La familia de Nicole se enteró de esto, pensó en viajar a EE.UU., pero antes hablaron con los médicos que la atendían en la Clínica Las Condes (CLC), para ver la posibilidad de realizar la cirugía en Chile. La respuesta fue positiva.
El 10 de septiembre, Nicole entró a pabellón para ser operada por un grupo de especialistas de CLC y neurocirujanos colombianos, quienes habían realizado 18 operaciones de este tipo en su país. “Esta cirugía es hoy un tratamiento aceptado por la comunidad médica. Consiste en una cirugía similar a una cesárea, en la que se abre el útero, se extrae la mayor parte del líquido amniótico y se expone el feto fuera de él, para que el equipo de cirujanos cierre la zona que está abierta con microcirugía. Luego se devuelve al bebé para continuar su proceso de crecimiento y desarrollo gestacional”, explica Juan Luis Alcalde, gíneco-obstetra de la CLC y uno de los miembros del equipo que practicó esta inédita cirugía.
El especialista explica que el bebé no se saca por completo del útero, sino que sólo se expone al exterior la zona del daño que se va a operar. Todo este proceso debe hacerse antes de las 25 semanas, porque hasta entonces el líquido amniótico no es tan dañino para la médula y el feto puede resistir la cirugía.
“El líquido amniótico es la orina del feto, secreción de su metabolismo, que va cambiando de acidez según crece el bebé. Al final del embarazo, es más tóxico para la médula expuesta, por lo que se fijó esa edad de gestación para operar. Después de los cinco meses, se vuelve más alcalino y comienza a dañar. Tampoco se puede hacer antes, porque el bebé es muy pequeño y puede ser riesgoso”, dice Waldo Sepúlveda, quien también participó en la cirugía.
Segunda cesárea
Lo ideal, explican los expertos, es que el feto se mantenga unas seis semanas más en el vientre materno tras la operación. Durante todo ese tiempo, la salud de él y de su madre es monitoreada porque el útero continúa creciendo, lo que genera presión en la zona operada. “Después de la operación fui a un control que estaba fijado y el doctor me dijo que había que hacer la cesárea en media hora más. Ema nació a las 29 semanas y lloró tan fuerte que mi mamá la sintió desde el pasillo. Yo no alcancé a verla, pero me dijeron que movió sus piernas”, cuenta Nicole. Un indicador de que la cirugía fue exitosa, ya que indica que no existe un daño motor que la confine a una silla de ruedas.
Nicole y Ema aún siguen en la clínica. Ema debe permanecer en incubadora, hasta que alcance un peso cercano a los dos kilos, lo que se espera ocurra en dos meses. “No sé si Ema va a estar corriendo a los cinco años, pero ahora mueve las piernas, no tendrá que estar en silla de ruedas y podrá caminar. La meta es tenerla para la Navidad en casa”, dice Nicole.
Ácido Fólico
Hasta el año 2000 en Chile nacían 450 niños con problemas al tubo neural al año. Desde entonces, se adiciona ácido fólico al pan para prevenir estos males.
Fuente: La Tercera, Cecilia Yáñez

