14 Diciembre 2011
¿El trabajo o la familia? Esa no es la cuestión

Saber priorizar es clave para aprender a conciliar la vida laboral con los niños.

El verano es una época excelente para estar en familia. El sol y el tiempo libre le invitan a olvidar durante una temporada el trabajo y todo lo que ello conlleva. Por fin puede centrarse en sus hijos, los grandes perjudicados por su actividad profesional.

Pasar una tarde con los niños alejado de las preocupaciones mundanas es un lujo que pocos pueden permitirse, especialmente desde la llegada de la crisis económica. Compatibilizar la vida laboral con la familia y, especialmente con los hijos, es algo complicado, dadas las largas jornadas de trabajo existentes. Pero que sea difícil no significa que sea imposible. Lo más importante es saber priorizar.

1. Es fundamental que establezca unas costumbres fijas y organice por anticipado su rutina diaria. Saque tiempo para una jornada de película y palomitas, programe excursiones o actividades en conjunto que le permitan aprovechar mejor el tiempo del que disponen. Recuerde que la cantidad no es tan importante como la calidad, y que el orden hace cundir más el tiempo.

2. Incorpore a los niños a su vida. Llévelos con usted a la compra, prepare la comida o la cena con ellos… En definitiva, contemple y explote las labores del hogar como forma de convivencia. Lo importante es hacer algo juntos. Comerse un chocolate o sentarse a ver el cuaderno del colegio parece poco, pero hará que se sientan muy importantes.

3. Esfuércese los fines de semana y en sus días libres: haga de sus hijos su plan predilecto. Debe ser consecuente con su condición y aprender a renunciar a ciertas cosas sin que ello le genere un sentimiento de culpabilidad. Tener más trabajo puede suponer una mayor proyección, pero también una merma en la relación con sus hijos.

4. Escuche con interés lo que cuentan sobre su día a día, juegue y hable con ellos. La comunicación es muy importante. Decirles algo que no puedan asumir no servirá de nada, pero contarles las cosas necesarias para que participen de la realidad lo hará todo más llevadero. Incluso si sus opiniones son dispares, haga un esfuerzo y controle sus nervios, así sabrán que
pueden contar con usted y ganará su confianza.

5. Acepte la realidad tal y como es. En ocasiones los padres no disponen de tiempo para sus hijos, y eso no debe frustrarlo. A pesar de que las administraciones públicas y las empresas avanzan con firmeza en el asunto con la flexibilidad de horarios, la defensa de la maternidad, la apertura de guarderías dentro de la propia empresa o el permiso de paternidad,
todavía queda un largo camino por recorrer. Una llamada a media tarde o un mensaje espontáneo ayudarán para que no sientan su ausencia.

6. Enfrente la realidad con buen ánimo. Cultivar la paciencia y el sentido del humor harán más llevaderos los problemas, tanto para usted como para su cónyuge. No deje de contar con él en el reparto de tareas, la dirección del hogar es cosa de dos.

7. Tenga en cuenta que más que una cuestión de conciliación, es una labor de integración. El trabajo y la familia no son independientes,
aprenda a verlos en conjunto.
Fuente: Expansión, María Roldán

- Entrevista a Nuria Chinchilla, experta en conciliación
- Relación familia y trabajo

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