Escrito por Luz Edwards / ledwards@hacerfamilia.net / Nº 189 /  26 enero 2012
Dibujar es expresar ideas

Muchos adultos afirman que no saben dibujar o que dibujan mal, para la ilustradora  Soledad Sebastián eso se debe a una visión muy limitada que no aprovecha el potencial de expresión y de disfrute que tiene esta actividad inherente a todo ser humano.

Un cuento infantil que acaba de publicar Soledad Sebastián tiene por protagonista a un gato azul. Los gatos no son azules, pero el de su libro se comporta como un gato, así que cualquiera puede reconocer que se trata de ese animal.

¿Y si no se comportara como gato? ¿Si fuera un gato doctor? “Los libros de cuentos no son láminas para enseñarles a los niños cómo son las cosas en la realidad. Si no se comporta como perro es porque el autor no quería explicar cómo son los perros, sino mostrar una emoción o una vivencia a través de ese personaje”, dice la ilustradora.

Cuenta que, de a poco, se ha ido abriendo camino esa visión en Chile y que, incluso, el Ministerio de Educación está formando a los profesores y a los bibliotecarios sobre la función de las ilustraciones y qué es verdaderamente dibujar. “En los colegios a veces se ve el dibujo como una forma de desarrollar la motricidad fina o para lograr que los niños se concentren. Y está bien, pero dibujar es un fin en sí mismo, no sólo un medio para lograr otra cosa. Las personas que descubren esto son las que gozan dibujando”, explica.

Soledad Sebastian

Soledad Sebastián es casada y tiene un hijo de 8 años. Ilustra para revistas y libros.

Cuándo partió su relación con los dibujos?
– Me gustaba, lo pasaba muy bien dibujando. Además, me decían que lo hacía bien, entonces era un regalo para el ego, sentía que tenía habilidades. Influye que mi papá pintaba y mi mamá también hacía cosas manuales, entonces era fomentado en la familia. Por ejemplo, en invierno nos sentábamos a pintar, cosa que la gente no hace mucho.

– ¿Ese apoyo familiar fue fundamental?
– Ayudó, pero lo más importante y lo que me hizo quedarme en esa área, fue que lo disfrutaba mucho y me gustaba inventar cosas; eso es lo que me entusiasmó. Pero también me pasaba que me aburría dibujar lo que pedían en el colegio porque era siempre lo mismo. Ahí dibujaba la casita, el pasto, la cordillera, y me cargaba. Hoy veo súper claro que no fomentaban que uno hiciera cosas distintas, no te motivaban a hacer una búsqueda personal de tus intereses ni a ponerle más creatividad.

– ¿Esa idea limitada del dibujo es algo generalizado?
– Según lo que yo veo, sí. Cuando les cuento a personas adultas que dibujo muchas me dicen “ay, yo nunca pude”, “yo dibujo feo” o “me encantaba y nunca me resultó dibujar”. Y eso me llama la atención, porque parece que uno se autoimpone hacerlo bien y si no, lo dejas. No debería ser así porque lo importante es disfrutar dibujando. No es una competencia, sino que es más parecido a escuchar música, por ejemplo. Y estando con ilustradores de afuera, veo que esa tranca no está en otros lados. Hay ilustradores de otros países que hacen rayas como de cabro chico y son preciosas, son expresivas y no tiene nada que ver con el dibujar bien, sino que el valor es que cuentan cosas a través de su mano. Ese enfoque es el que abre la puerta a dejar de pensar que hay que pasar una prueba para dibujar.

Los derecho del ilustrador, por Soledad Sebastián: Son válidos para niños y adultos, principiantes y profesionales.
Un ilustrador…
– Puede equivocarse y pintar encima.
– Puede pasarse de la raya (ojalá que no exista raya).
– Tiene derecho a usar los colores que le gustan.
– Puede inventar lo que quiera, porque el dibujo es suyo: puede inventar que el mar es naranjo y el cielo amarillo, perros con 5 patas y 2 colas.
– Tiene derecho a exagerar.
– Tiene derecho a ser chistoso.
– Tiene derecho a tener muchos lápices, pinturas y papeles.
– Tiene derecho a enojarse (un poquito, sólo un poquito) cuando no le sale un dibujo.
– Y por sobre todo, un ilustrador tiene derecho a pasarlo bien mientras ilustra.

– ¿Los niños son menos fijados en la “calidad” de su dibujo?
– Hago talleres a adultos y a niños, y los adultos se inhiben mucho más. Los chicos son más arrojados, no piensan en hacerlo bien o mal. Eso tiene que ver con el desarrollo, porque llegados los 7 u 8 años empiezan a usar más la goma que el lápiz. Toman los estereotipos que hay en la televisión, en los libros, y se ponen a copiar.

Soledad Sebastian

Libro álbum

Qué es un libro álbum?
Soledad Sebastián explica que es distinto del libro ilustrado, donde el texto y la imagen van de la mano. Es decir, la imagen ilustra lo que dice el texto. En el libro álbum la narración se hace tanto en la ilustración como en el texto. La imagen aporta otra información e incluso, puede estar desprovisto de texto. Hace que el lector sea muy activo porque al final cada uno se cuenta su propio cuento y puede haber muchas interpretaciones posibles.

La ilustradora explica que es una experiencia que se parece a ir al cine o a un museo. Y que están pensados para eso, entonces se les saca partido a las imágenes para que cuenten todo lo que pueden contar. Son ilustraciones con muchos detalles que se deben ir descubriendo y llenando de significado. Por eso, siempre es mejor que la primera lectura sea con un adulto que les enseñe a mirar. Esto ayuda mucho a desarrollar una cultura visual, a saber apreciar la belleza de los libros y encontrar el mensaje que están dando.

– ¿Y puede sacárselos de la copia?
– Hay que respetar esa etapa, pero al mismo tiempo preocuparse de que no dejen de lado lo que a ellos les sale natural, que sigan descubriendo cuál es su mano y que la acepten. También que sigan buscando lo que les interesa y los mueve a dibujar. Así se compensa un poco la frustración que sienten cuando no logran copiar los monitos que les gustan.

– ¿Los que dibujan más son los que tienen esa motivación personal?
– Son niños con una necesidad grande de contar y también tienen la capacidad de narración, de expresarse. Algunos además tienen una factura muy buena, son sensibles y súper trabajadores.

– ¿Qué recomienda para motivar a los niños a dibujar?
– Lo principal, mostrarles hartos libros, con distintos tipos de ilustraciones, y verlos con ellos. Porque a veces los niños van pasando las páginas sin fijarse, pero si uno se los va contando y los hace detenerse en detalles, lo valoran mucho más y pueden comenzar a hacerlo solos.

– ¿Comprarles materiales, ayuda?
– Sí, pero más que nada trabajar las ideas juntos, porque el niño que tiene ideas, va a encontrar el material. Abrirles la mente y mostrarles que ellos son capaces de hacer lo que se les ocurra. Si les gusta dibujar cosas asquerosas o medias de terror, bien, por algo será. No tienen por qué regirse por lo bonito, sino por lo que les llama la atención. Si les damos materiales, ojalá sean soportes diferentes a los que usan en el colegio como piedras, géneros o cajas, porque eso ayuda a que sea una experiencia interesante.

– ¿Qué decirle a un niño de 4 años que le pregunta a su mamá como le quedó la abeja que dibujó?
– Tratar de no corregirlo y, en vez, motivarlo a que le dibuje más cosas a esa abeja. Abrirle posibilidades, por ejemplo, preguntarle cómo sería si esa abeja fuera al Polo Norte o cómo sería si fuera una abeja gigante. Que juegue con eso, aprovechar ese interés inicial por la abeja para que siga pensando y creando. HF

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(1) Comentario

  1. Me ha encantado este artículo que acabo de leer y me ha hecho sonreir. Yo dibujo y pinto desde que tengo recuerdos, cuando lo hago desaparecen todos los problemas y es tan gratificante que no imagino hacer otra cosa en cuanto tengo un poquito de tiempo libre. A mis hijos les he escrito e ilustrado cuentos cuando eran pequeños, he incluso los he llevado a su colegio para ser cuentacuentos en su clase…y han sido recibidos con mucho agrado por los niños.
    Me encantaría poder ilustrar cuentos y libros infantiles o de texto….hay tantas posibilidades…
    Si alguien me pudiera orientar y decirme por dónde empezar se lo agradecería.
    Enhorabuena por la publicación.
    Un saludo.
    Elena, desde Albacete.

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