Alrededor del 20% de las mujeres que saben que serán madres, se retira del mercado laboral y sólo el 43% de las mujeres retorna al trabajo una vez que nacen sus hijos.
En Chile y el mundo pareciera que el modo de hacer las cosas debe cambiar. Los resultados de la Encuesta Bicentenario UC-Adimark- UC, muestran las cifras respecto a los niveles de tensión entre trabajo y familia que viven, sobre todo, las mujeres chilenas.
Alrededor del 20% de las mujeres que saben que serán madres, se retira del mercado laboral. Asimismo es reveladora la cifra que indica que sólo el 43% de las mujeres retorna al trabajo una vez que tienen hijos. Entre las razones de esta decisión estaría la rigidez del mercado laboral y la escasa oferta de empleos de jornada parcial o flexible. Al mismo tiempo, se deja ver reiteradamente en este estudio que se realiza anualmente desde 2005, la desconfianza respecto a las salas cunas y jardines infantiles, mostrándose el relevante rol cuidador que están cumpliendo los abuelos sobre todo durante el primer año de vida de los hijos.
De estos resultados se puede desprender que la flexibilidad es vista por muchas mujeres como el único camino que les permitiría sacar adelante su misión de ser madres y profesionales exitosas. Sin embargo no hay que mirar este escenario de forma negativa o desesperanzadora. Aquí hay una oportunidad de innovar, no sólo en los productos, sino también en el modo de trabajar y de relacionarnos en la familia. Esa innovación tiene una íntima relación con la flexibilidad laboral y familiar.
En busca de una vida integral
En una época donde afloran nuevas necesidades humanas que, a su vez, generan nuevas demandas en las organizaciones, aflora la búsqueda de una vida integral y feliz, que apunta a la capacidad de tener vínculos de calidad entre los integrantes de la familia, entre los amigos y los compañeros de trabajo.
Y es por ello que se han generado nuevas exigencias para las empresas. Hoy en día los colaboradores están requiriendo la posibilidad de organizar el trabajo de modo más flexible y así poder compatibilizarlo con sus necesidades familiares o personales.
Entre ellas podemos señalar, el trabajo a tiempo parcial o acondicionamiento de horarios, la reducción de jornada laboral y las opciones de teletrabajo desde el hogar. Así también la incorporación de permisos por obligaciones familiares, la generación de créditos de tiempo según las necesidades del trabajador, las fórmulas de trabajo que permitan, por ejemplo, horarios alternativos de entrada y salida, un postnatal flexible, administración del tiempo y organización del trabajo.
Estas prácticas y muchas otras son las que logran el bienestar y salud emocional de los colaboradores. Y esto trae consigo un mayor compromiso y, por tanto, el cumplimiento a cabalidad de las necesidades de la compañía.
Es por esto que sostenemos que la flexibilidad es el camino que el país debe promover y las empresas liderar. Esta flexibilidad, no basta con las leyes y la buena voluntad de las empresas, sino que requiere:
1- Lideres abiertos al cambio.
2- Estructuras sin exceso de jerarquía.
3- Educar a los colaboradores en una flexibilidad responsable.
4- Disciplina personal.
5- Saber trabajar virtualmente.
Flexibilidad familiar
Además de la flexibilidad laboral, es fundamental una nueva flexibilidad en el ámbito familiar. Esta tiene un solo y gran nombre: La corresponsabilidad. Es decir, el compromiso compartido de padres y madres en la crianza de los hijos y el cuidado de los adultos mayores. No podemos obviar que hay un porcentaje alto de hogares monoparentales, donde la corresponsabilidad familiar se hace más compleja y, por lo tanto, la injerencia de la flexibilidad laboral es aún más importante.
Es interesante destacar, que en las nuevas generaciones de padres, conocidos como empleados de la generación Y (sub 30) esta flexibilidad para poder compartir la crianza, ya no es sólo un anhelo, sino una demanda cada vez más exigida. Una nueva tendencia que debiera ser detectada tempranamente por las organizaciones, sobre todo aquellas que tienen un alto porcentaje de colaboradores jóvenes.
No hay que desconocer que este tipo de medidas no se pueden hacer desde la jerarquía o los departamentos de recursos humanos o copiando experiencias nacionales o internacionales de otras empresa. La clave está en escuchar la voz del empleado, según sus necesidades específicas, y además tomar en cuenta la cultura de la empresa. Sólo de esta forma se generará un conjunto de beneficios de flexibilidad y una empresa con una mirada de integración laboral y familiar a partir de su propia realidad e identidad.
La flexibilidad es una de las palabras del siglo XXI, que conducirá no sólo a tener trabajadores más integrados, creativos e innovadores; condiciones necesarias para la productividad del mundo de hoy, sino también más felices. Por eso hay quienes hoy plantean una nueva palabra flexilicidad.
Fuente:uaieclass.cl
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