Un niño necesita del juego tanto como del alimento.
Psicólogos y educadores advierten a los padres que “jugar no es perder el tiempo” y que los niños “deben jugar más para alcanzar su pleno desarrollo”.
Esta es una de las principales conclusiones del estudio Un día en la vida de un niño elaborado por la empresa juguetera Famosa, que advierte que los adultos organizan el tiempo de los pequeños y no les dejan espacio para jugar dentro de su apretada agenda diaria.
Tal y como queda claro en este trabajo, en la rutina diaria de los menores españoles, tanto en el ámbito rural como urbano, el juguete está presente en todas sus actividades, excepto en las extraescolares y cuando ven la televisión, aunque incluso en este caso muchos juegan con el mando a distancia.
El estudio revela que “los niños juegan una media de dos horas diarias, tiempo que aumenta hasta las tres horas para los menores de tres años”. Las madres, sin embrago, perciben que sus hijos están jugando todo el día y esto se debe a que los niños incluyen el juego en toda su actividad. Y, además, a partir de nueve años los padres consideran que sus hijos son mayores para jugar y fomentan el abandono del juego. Un hecho que los expertos critican.
El estudio nacional ha analizado hasta 24 rutinas diarias del menor, dejando patente su apretada agenda. “La fotografía de un día en la vida de un niño/niña en España nos ha permitido descubrir una sobrecarga de actividades desde muy temprana edad, cuando los expertos son tajantes al recomendar que los niños tienen que tener tiempo de juego y aprovechar el recurso lúdico de los juguetes en los diversos momentos del día, a excepción del tiempo dedicado a la alimentación”, dice María Costa, directora del área de Pedagogía y coordinadora del mismo.
Respecto a las actividades infantiles que realiza, el estudio ha seleccionado diez: alimentación, sueño, higiene, desplazamientos, guardería/cole, extraescolares, deberes/estudio, ver la televisión, salidas en familia y juego. De ellas, los niños dedican el 50% de su tiempo diario a dormir. Un 30% lo pasan en el colegio y el 20% restante lo reparten entre alimentación, juego y otros.Fuente: El Periódico de Aragón

