09 Junio 2012
No desperdiciar alimentos

Desperdiciar alimentos es insostenible desde el punto de vista medioambiental, ya que los desechos se convierten en basura contaminante.

Las autoridades europeas no saben cómo poner freno a un dato relevante: cada europeo desperdicia alrededor de 180 kilos de alimentos al año, de los cuales los hogares son responsables del 42% del total del despilfarro: unos 76 kilos por persona al año.

De esta cantidad, más de la mitad es evitable y se debe, sobre todo, a la falta de concienciación, las actitudes culturales de infravaloración de los alimentos, la escasez de conocimiento sobre su uso eficiente y la falta de planificación de las compras.

Cómo evitarlo:
. Planificar:
Antes de comprar, debe pensarse en los menús previstos para unos días, revisar los ingredientes de los que ya se dispone y escribir una lista para los que se necesitan. Elegir formatos para singles, si es el caso, y no acumular alimentos, aunque estén de oferta, si no se utilizarán. Es recomendable no realizar la compra con hambre porque se tenderá a adquirir más alimentos de los necesarios.

. Conservar: Es fundamental mantener los alimentos de acuerdo a las instrucciones que figuran en el envase para conservarlos en óptimas condiciones. Muchos se conservan a temperatura ambiente, pero una vez abiertos, necesitan refrigerarse. Hay que mantener la nevera en óptimas condiciones de uso y revisar de forma periódica su buen funcionamiento.

. Rotar: Tras la compra, deben ponerse los productos más antiguos de la despensa y la nevera en la parte delantera, a la vista, y colocar detrás los nuevos. De esta manera, se evitarán sorpresas al descubrir alimentos caducados que habían estado semiocultos y que será necesario desechar.

. Revisar: Es recomendable revisar el estado de los alimentos almacenados, sobre todo los que no están a la vista. Se deben planificar los menús, utilizar los productos que caduquen antes y dar prioridad a los alimentos más perecederos.

. Aprovechar: Las sobras pueden utilizarse en la comida siguiente, como ingrediente en una nueva preparación o congelarlas para otra ocasión, siempre que se respeten las necesarias condiciones de higiene. Es preferible servir cantidades pequeñas de comida, sobre todo entre los niños, y destacar la posibilidad de repetir, antes que tirar los alimentos ya servidos.

.Congelar: Los alimentos que se hayan cocinado y no se consuman pueden congelarse en porciones adecuadas para disponer de ellos más adelante. Este proceso debe programarse y no ser fruto de la improvisación tras días de mantenimiento de las sobras en la nevera. Uno de los alimentos más desechados es el pan duro: conviene adquirir a diario la cantidad necesaria y, si sobra, usarlo en pudines, tostadas, sopas o congelarlo en porciones.

. Reciclar: Separar los residuos domésticos según sus características (orgánicos, papel, vidrio) para su posterior tratamiento y reciclaje. Algunos restos de alimentos, como las frutas y verduras ya pasadas o sus peladuras, pueden convertirse en compost y utilizarse como abono para las plantas.
Fuente: Consumer.es

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