Escrito por Magdalena Pulido S. / Nº 190 /  03 octubre 2012
Enseñar a comprender

Una cosa es transmitir conocimientos y pasar la materia como si ésta fuera una mercadería que se entrega a los alumnos. Y otra muy distinta, es fomentar la comprensión, de manera que los contenidos se reflexionen, se apliquen y se conecten con la propia vida… La diferencia es que bajo la segunda opción, la materia se impregna para siempre en la persona.

El método tradicional de enseñanza, aquel que se ve en la mayoría de las aulas de nuestro país existe desde épocas de la revolución industrial. En donde los alumnos, por la época que se vivía, fueron descritos como un “contenedor” donde se “echan” conocimientos. Luego, la materia debía ser memorizada para finalmente contestar una prueba. Conclusión: nuestros tatarabuelos, bisabuelos y abuelos aprendieron de la misma forma que hoy lo hacen los niños que están en el colegio; y de la misma manera que lo harán los alumnos que ingresan a pre kinder.

El gran problema de esta tradición es que, según lo demuestra la experiencia, muchos de esos conocimientos, con el paso de los años se olvidan, pues, fueron simplemente entregados y no conectados al pensamiento ni a la realidad de las personas.

En la Universidad de Harvard, detectaron la poca evolución que ha experimentado el modo de enseñar. Visualizaron el escaso uso de los conocimientos escolares al pasar el tiempo y fue entonces que reconocidos educadores, crearon Proyecto Zero (ver link). Una gran iniciativa dentro de la cual uno de los planes más ambiciosos es poner en marcha una nueva pedagogía, llamada “Enseñanza para la comprensión”.

Estamos en la era del conocimiento, de la cabeza. Es hora de pensar los contenidos, de comprenderlos, de relacionarlos y aplicarlos… para no olvidarlos. Y, ojo, que en este cambio no es la tecnología la que está llamada a jugar un rol fundamental, no es la clase con power point la que “la lleva”. Lo que realmente hace la diferencia es la manera en cómo se enseña, en cómo se genera compresión, en cómo se hace pensar a los alumnos y en cómo se impregna el conocimiento en ellos.

IMPORTACIÓNA CHILE

En Chile, la sociedad de Colegios Seduc, comenzó hace un año la implementación de esta pedagogía en algunos de sus establecimientos. A su cargo, están Pamela Valdés y Josefa Zegers, dos educadoras, quienes tras viajes a Estados Unidos y capacitación en terreno, han iniciado la primera etapa de la puesta en marcha de la Enseñanza para la comprensión.

El gran objetivo de esta nueva visión educativa es poner todos los medios posibles para que los alumnos desarrollen comprensiones profundas, es decir, capten hasta lo más profundo lo que se les está enseñando. De esta manera, el conocimiento pueda ser utilizado en muchas circunstancias diferentes, dentro y fuera de la sala de clases. La Enseñanza para la comprensión propone pasar de un conocimiento de posesión a un conocimiento en acción, de la enseñanza para saber a la enseñanza para comprender, de la educación pasiva a una activa.

Por ejemplo, al momento de enseñar los puntos cardinales, Josefa cuenta que organizó con su curso un tesoro escondido, donde las pistas estaban dadas con conceptos como oriente o septentrional, términos que dentro de una sala de clases muchas veces no alcanzan a ser captados, y literalmente pueden entrar por un oído para salir muy pronto por el otro.

Otro ejemplo, la visita a un museo no se hace con un cuestionario formal en la mano, sino que con la instrucción de hacer un folleto que sirva como guía a un turista. O para calcular el perímetro, se lleva a los alumnos a medir la cancha de fútbol. Sin duda, el aprendizaje será mucho más efectivo que si se enseña lo mismo sobre un simple rectángulo dibujado en la hoja del cuaderno.

En fin, son miles las alternativas y el profesor puede valerse de infinitos recursos y de las tácticas que considere necesaria para lograr que los alumnos comprendan. Se pueden utilizar imágenes, se pueden realizar trabajos en equipos, investigaciones individuales, presentaciones de los alumnos, clases expositivas, proyectos, lecturas… “La creatividad y la flexibilidad de esta pedagogía no tiene límites”, concluye Josefa.

Principales fundamentos

De acuerdo a lo anterior la idea es crear en la clase una cultura del pensamiento. Según las educadoras, las personas estamos continuamente pensando, pero en general ese pensamiento pasa, pues no se verbaliza ni se plasma.

Con la Enseñanza para la compresión, el profesor tiene que hacer que cada alumno exteriorice su pensamiento, lo escriba, lo comente, lo compare con el resto de los pensamientos, de manera que el aprendizaje se enriquezca con los más diversos tipos de retroalimentaciones y, por lo mismo, se fija en el alumno. Para lograr esto el docente no realiza actividades, sino que desempeños.

¿Cuál es la diferencia entre ambos? Según explica Pamela Valdés, una actividad es pedirle, por ejemplo, a los alumnos que copien una línea del tiempo. Un desempeño es hacerlos relacionar los hechos de la línea del tiempo, con lo que ocurrió antes y después, con la época, etc. Es decir, un desempeño apunta a interiorizar el conocimiento de manera que éste pueda ser usado en la solución de algún problema, conectado con otros temas, interpretado o analizado, entre otros.

En concreto, es desempeño, mostrar en la unidad de la Conquista de América pinturas de artistas que apoyaron la causa indígena frente a obras de quienes apoyaron a los españoles y reflexionar acerca de lo que quiso decir cada uno de ellos. Debatir sobre la vida indígena, la vida española, enfrentar ambos puntos de vista y discutir quién tiene la razón.

Son también desempeños el desarrollo de rutinas de pensamiento, con acciones como leer un texto y pedir reflexiones que cada uno debe escribir en un papel amarillo y pegarlo delante. Luego, con el pizarrón repleto de inquietudes se comparan y se comentan las ideas de todo el curso. O poner en práctica la idea de preguntar qué se piensa sobre una materia que no se ha visto, anotar los pensamientos en un papel kraft, y al final de la unidad preguntar y ahora pienso qué… La comparación del antes y el después, es muy provechosa y sorprendente.

Así, con desempeños tras desempeños, ambas educadoras sostienen que es posible hacer una valoración continua (y no sólo al final de la unidad) para saber cómo se está asimilando la materia y detectar a tiempo quiénes no están entendiendo y comprendiendo correctamente lo enseñado.

Para que las materias del colegio no se olviden y puedan ser aplicadas en la vida real, aunque hayan pasado muchos años desde que se aprendieron, es importante generar su comprensión. Sólo así es posible fijar el conocimiento en la persona.

LAS VENTAJAS QUE AFLORAN

La implementación de esta pedagogía es lenta y muy paulatina. Requiere de capacitación especial y monitoreada, de un cambio de mentalidad en los profesores, y es por eso que en los colegios Seduc han partido con un grupo pequeño de docentes, en algunos ramos y en determinadas unidades.

Dada esta situación es muy difícil tener resultados cuantitativos del cambio, pero a un año de su puesta en marcha, sí hay resultados cualitativos.
Al no ser una metodología que dirige paso a paso y estrictamente lo que el profesor debe hacer, sino que una pedagogía y una visión educativa, da mucha libertad y flexibilidad.

Esto según las educadoras, encanta y da una nueva ilusión a los profesores, pues con la meta de una comprensión determinada, enseñan al estilo personal de cada uno, con desempeños que son entretenidos y muy enriquecedores para todos los participantes.

Al mismo tiempo, hay un cambio para los alumnos. Según Pamela y Josefa, para ellos, puede ser un proceso más difícil, porque se les obliga a pensar y no sólo a escribir y a aprenderse de memoria lo aprendido.
Sin embargo, cambian su actitud, están mucho más involucrados y motivados. Llegan a encontrar entretenidas las clases, pues le ven el sentido a lo que están aprendiendo.
Reconocen las conexiones que hay entre lo que le enseñan en la sala de clases y la vida real fuera de ella.

Tendencia escolarFull equipo
Otro gran fundamento de la Enseñanza para la comprensión es el trabajo de los profesores en equipo. Ellos deben formar las llamadas comunidades profesionales de aprendizaje, idea que surge del trabajo en equipo que tienen los doctores de distintas especialidades, cuando se reúnen a analizar algún caso clínico.

Así, la idea es una vez a la semana, que los profesores, de distintos ramos, de distintos cursos que están aplicando la enseñanza para la comprensión, se junten con un tema que se somete a “examen”. Puede ser el caso de un alumno con malas notas, un problema puntual de conducta de algún alumno o una planificación. Con un estricto protocolo se debate el tema, se dan distintos puntos de vista, ideas y opiniones.

Los resultados de esta práctica también son muy buenos, pues el profesor que está acostumbrado a un trabajo muy solitario se enriquece, se siente apoyado en su labor, lo que a su vez beneficia a los alumnos.

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