Escrito por Teresa Arnaboldi / Nº 191 /  30 octubre 2012
Me preocupan los amigos de mi marido

Claudio y Sara están casados hace un año. Ha sido un muy buen período, están felices, pero ella tiene un problema con los amigos de él: en muchos aspectos no los encuentra una buena influencia y eso le asusta.

CUENTA SARA:
“Claudio tiene dos amigos, compañeros de universidad, que si bien no son los más cercanos, los tres se preocupan de juntarse de vez en cuando. Son buenas personas, y se tienen muchísimo cariño. Es más, a ellos Claudio les debe el haber sacado su carrera. El problema es que después de esos encuentros, me ha contado algunas visiones de la vida que tienen ellos y me preocupa que puedan ser una pésima influencia.

Ambos también están recién casados y uno opina que no sabe si el matrimonio es para toda la vida y que de hecho ve muy difícil que así sea. El otro maneja una cantidad de rumores y de técnicas sobre infidelidad que realmente no creo que sea sano enterarse. Su repertorio sobre cómo engañar a una mujer es amplio y lo cuenta como si se trataran de simples anécdotas.
No sé cómo abordar este tema con Claudio. ¿Estaré siendo exagerada? ¿Cuánto pueden realmente influenciarlo?”

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Hoy en día muchos hombres no perdonan dejar de reunirse con los amigos. El club de Toby se ha convertido en una institución en la cual se juntan para jugar póker, cachos o hablar de lo que se les ocurra. No es extraño que a algunas mujeres les molesten las juntas de su marido y este es el caso de Sara quien cree que los amigos de Claudio podrían influir su forma de ser y de pensar.

Para Mónica Silva, orientadora familiar, Sara está poniendo el foco en que le disgustan los amigos de Claudio y según ella eso es un error. “Uno no debe bloquear las amistades del otro pensando que lo que dicen puede ser dañino. La información que está recibiendo Claudio la podría encontrar en cualquier parte, persona o medio, es por esto que el tema no va por colar los temas de conversación, ni por manejar lo que pasa alrededor para tener todo controlado ”, dice.

También indica que Sara debe evitar crear un problema al decirle a su marido que no le gustan sus amigos o al exigirle que deje de reunirse con ellos. Quizás no los conoce y puede que sean buenas personas. “No se puede prohibir que el otro salga con ciertas personas, ya que la calidad de las amistades las debe manejar cada uno. Sin embargo, el contenido de las conversaciones sí se puede tratar juntos”, expresa.

En todo este contexto, además hay algo muy valorable y es que Claudio ha sido muy sincero con Sara. Al parecer, no pretende ocultarle las tonteras que comentan sus amigos y esto es bueno que sea aprovechado por ella, para llegar a lo que la orientadora considera fundamental en un matrimonio: un nivel de comunicación fino. Es decir, es bueno que Sara le pregunte a él, cuál es su opinión sobre los temas que tratan y cómo podrían usarlos constructivamente para saber lo que no hay que hacer y para evitar que les pase a ellos.

Finalmente, Sara debe ir más allá y preguntarse por qué es tan importante para Claudio el tiempo que está con esos amigos. “Los clubes de Toby y Lulú se usan mucho hoy en día y puede llegar un momento en que, sin darse cuenta, las personas lo pasan mejor con sus amistades que con su cónyuge”, comenta.

De acuerdo a este análisis previo algunos consejos concretos son:
– Conversar directamente: La comunicación afectiva y efectiva es la base de toda relación y la única manera de solucionar cualquier problema.
Para que se logre, ambos cónyuges deben decirse lo que piensan y sienten. Claudio tiene que escuchar lo que Sara quiere comentarle y se tienen que entender. Por ejemplo, ella le podría decir: “Estoy preocupada porque siento que los temas que conversan entre ustedes podrían ser dañinos para nosotros”. “¿Tú cómo te sientes al respecto?” O “estoy inquieta ya que pienso que esto podría influir en nuestra relación, siento miedo porque tú puedes aprender cosas que no me gustaría que nos pasaran…” Si ella le dice así y él es capaz de escucharla, seguramente la entenderá.

– Decirlo todo: Cuando a los hombres se les dice nada más que una parte del todo se sienten atacados, no entienden nada, debido a que les falta información. Si Sara le comenta sólo una parte del problema: “no me gustan tus amigos”, él podría decirle: “que pena por ti, yo los voy a seguir viendo igual”.
También él podría hacerse a un lado y dejar de juntarse con ellos. Sin embargo, ninguna de las opciones va a aportar algo a la relación, sino que la va a complicar.
Es mejor que Sara le exprese claramente su inquietud: “tus amigos me producen inseguridad, no los conozco tanto como tú, no sé si me vas a contar todo lo que hablan y tengo miedo”. Si ella solamente lo ataca a él, no entenderá nada.
“A los hombres a veces les cuesta más comprender las cosas porque tienen menos manejo de la parte emocional, se quedan con cosas más concretas y directas”, dice la orientadora.

– Llegar a un acuerdo: Para Sara el tema se ha convertido en un problema y siente mucha inseguridad. Y para lograr un arreglo sin duda habrán discusiones. “Una discusión es un intercambio de ideas no una pelea, a veces basta con tener una discusión inteligente para entenderse”, explica Mónica Silva.
Por otra parte, la única manera de llegar a un consenso es buscar una solución que sirva y deje tranquila a ambas partes. Por ejemplo, Claudio podría llevar un día a sus amigos a su casa con sus señoras, para que todos se conozcan. Pero sólo se encontrará una solución luego de que ambos se digan todo lo que piensan, sino el acuerdo siempre será un parche y no servirá de nada.

– Entender las razones: Otros de los temas que Sara debe solucionar es saber por qué a Claudio le gusta pasar tiempo con esos amigos. En esa “investigación” ella puede encontrarse con que: “a lo mejor a Claudio simplemente le divierten y puede ser que para él esas conversaciones sean como escuchar chistes”, dice Mónica. “Los hombres son buenos para tener partners graciosos”, asegura la especialista. “Quizás lo pasa bien y punto. Y no está para nada de acuerdo de con lo que dicen o cómo actúan”, concluye.

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