23 noviembre 2012
La amistad, en las buenas y en las malas

Leo tiene 18 años, cursa el quinto año en el Instituto Oeste, en la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fé. Su historia de vida era como la de tantos jóvenes de su edad, una etapa en la cual los amigos son protagonistas, compañeros de aventuras, confidentes y hermanos de la vida

El curso de quinto año del colegio rosarino tiene un grupo de Facebook en el cual comparten sus experiencias, anécdotas y además, se convirtió en una de sus principales vías de comunicación para relacionarse. Leo tomó una foto de su cabeza rapada y la publicó en la red social. Una imagen fue su historia. La reacción de sus amigos fue conmovedora. Todos sus compañeros decidieron raparse, en señal de contención y apoyo a su gran amigo. Leo no estaba solo, allí estaban todos sus hermanos de la vida abrazándolo con el cuerpo y el alma.

Hoy en Rosario se los conoce como “los pelados” y son un ejemplo para el mundo. Un grupo de jóvenes que sólo conocen de buenos valores, de la importancia de la empatía en la amistad y de poner el cuerpo ante el dolor de un amigo.

El responsable de este increíble gesto se llama Franco. Él tuvo la idea de acompañar a Leo de todas las maneras posibles, y pensó: “si todos nos rapamos, Leo se va a sentir mejor, no va creer que es distinto, todos podemos estar juntos y él va a poder verlo”. Se encontró con Juan, un compañero de curso, y le propuso la iniciativa. Ambos decidieron convocar a todos los chicos del quinto año y sorprender a su querido amigo con esta decisión conjunta. Franco y Juan fueron casa por casa con una máquina de cortar el pelo, y de a poco uno a uno fueron rapando sus cabezas. El día clave fue la celebración de la primavera, en dónde todos los chicos del curso se raparon y con un gran asado acompañaron a Leo. Aquel 21 de septiembre fue un día en el que estos jóvenes dieron cátedra de cómo se puede sostener a un amigo con todos los recursos posibles e imposibles.

‘Es impresionante. Son ellos mis seres queridos, ellos me hacen estar hoy donde estoy. Son ellos los que lo ayudan a seguir peleándola“, reconoció Leo a los medios de comunicación. Sus amigos son su fuerza. Hoy Leo, sigue avanzando y progresando en su tratamiento, y sin duda la amistad es el pilar de su vida. La historia de “los pelados” hoy le demuestra al mundo cómo ofrecer el corazón es la mayor motivación para salir adelante en las buenas y en las malas.
Eugenia Plano – www.vidapositiva.com

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