06 noviembre 2012
No “patologizar” las conductas de los niños

La hiperactividad y la dificultad para aprender podrían ser sólo  una forma de llamar la atención de los adultos.

“Yo soy ADD”, es la respuesta que le dio una niña a la psicoanalista argentina Beatriz Janin cuando ésta le preguntó por qué se portaba mal en clases. “ADD” es la sigla médica para hablar del déficit atencional, “y al definirse como tal, la nena pensaba que no debía cambiar”, dice Janin.
Beatriz janin es la  autora del libro “Niños desatentos e hiperactivos: reflexiones críticas acerca del trastorno por déficit atencional con o sin hiperactividad”, y panelista del IV Seminario Clínico “Discusiones acerca de las nuevas versiones de la angustia”, realizado por la UDP.

Este es uno de los motivos por los que Janin asegura que no hay que “patologizar” a los niños. “Uno de los problemas que tenemos actualmente es que se toman conductas de los niños como si fueran señal de una patología de por vida. Entonces, si tiene problemas de escolaridad en primer grado, significa que no va a aprender nunca. Pero en realidad no tiene nada que ver con eso. La infancia y la adolescencia son un tiempo de transición. Y no porque un niño tenga un comportamiento más activo, por ejemplo, va a ser hiperactivo toda su vida”.

Según agrega la especialista, “la mayoría de las veces se cree que tienen problemas neurológicos si se mueven mucho o tienen dificultades para aprender. ¡Pero entonces habría una epidemia de problemas neurológicos! Lo que pasa es que hay que pensar que todo niño que presenta dificultades nos está hablando de algo que le pasa”.

Ante un síntoma de hiperactividad, Janin cree que puede tratarse de niños que intentan llamar la atención de los padres. “Muchos adultos están ensimismados en sus cosas, conectados en el computador y hablando por teléfono con otras personas, y así es difícil que tengan un espacio psíquico para conectarse con los niños”.

Además, como para los niños es complejo verbalizar lo que sienten, lo expresan a través de actitudes. “Es difícil que un niño diga que está angustiado, pero lo demuestra no aprendiendo en la escuela, ensimismándose, o teniendo problemas para empezar a hablar. Y un riesgo es que últimamente esto se viene diagnosticando como trastorno del espectro autista apenas tienen un retraso del lenguaje o no juegan de manera adecuada”.

Según la experta, una solución es pasar tiempo de calidad con los hijos.
Fuente: El Mercurio, Amalia Torres

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