Escrito por M. Teresa Domínguez / Nº 195 /  05 diciembre 2012
Esa amistad especial

Tienen en común no estar sujetos a las tensiones propias del mundo adulto. Mientras unos siguen asombrándose con la vida, los otros están en la etapa de contemplarla. Pueden diferenciarlos tres generaciones pero lo pasan bien juntos. Son los niños y sus abuelos.

Cuando los nietos llegan, los abuelos están contentos pues sus genes, familias y tradiciones, se están proyectando. Muchos de ellos, vuelven a encontrar un espacio para poder estar con los niños, y este tiempo por lo general es limitado: no es un trabajo 24/7 como el de los padres.

Pedro Paulo Marín, médico geriatra de la Universidad Católica señala: “Los abuelos pueden entretener, educar y corregir a sus pequeños nietos, ‘en buena’, porque tienen más tiempo y experiencia de lo que les ha resultado y no. Además, gozan porque se proyectan con estos niñitos chicos. Igual que los padres, quieren que sus nietos sean arzobispos, presidentes o adultos que destaquen”.

Por otra parte, una relación de amistad entre el abuelo y sus nietos puede ser de gran ayuda para los padres, quienes confiando en el buen cuidado de sus hijos, pueden salir a disfrutar solos, por ejemplo, de una película.“Una familia sin abuelos es distinta a una familia que sí los tiene, porque ellos complementan la labor formativa de los padres. Y en caso de haber competencia, es cosa de conversar para que no existan fricciones”, sostiene el profesional.

¡Se llevan bien!
A juicio de Mónica Bulnes, psicóloga y conferencista en temas de familia esta estrecha relación se origina desde el día en que nace el nieto, “pues los abuelos establecen una conexión única, por distintos motivos: primero, porque este pequeño es parte de su hijo y de la continuidad y crecimiento de la familia.

En segundo lugar, porque su llegada ocurre en una etapa muy distinta respecto a cuando ellos fueron padres”. Ese período vital, en el que recogen sus años vividos, facilita la relación con los hijos de sus hijos. “Los abuelos tienen toda una experiencia de vida que los ayuda a sentirse más relajados y a disfrutar más intensamente cada momento en el que conviven con el nieto”, explica la psicóloga.

En todo caso, habría que diferenciar el papel que desempeñan aquellos a los que les toca ser sólo abuelos, respecto a los que deben criar a sus nietos. Los primeros, pueden darse el gusto de permitirles a los niños hacer cosas que jamás dejaron que hicieran sus hijos, ya que no tienen un papel formador. Por ellos, la convivencia se vuelve lúdica y placentera. ¡Buena razón por la que los nietos buscan tanto a sus abuelos!

Para aquellos a los que les ha tocado volver a criar niños, la tarea es más compleja: deben controlar sus ganas de “soltar las riendas” y dejar que el nieto haga lo que quiera, pues comprenden que de ellos dependerá que éste se convierta en un adulto íntegro y responsable. Aún en estos casos, como con cualquier padre de familia, puede haber muchos momentos de regaloneo y pasarlo bien, por lo que no todo es estricta formación.

Respetar la identidad
Esta relación lúdica entre abuelos y nietos no siempre se cumple. Así como existen tipos diferentes de padres, también los hay de abuelos: por ejemplo, aquellos menos juguetones y más serios que suelen ser abuelos que se comportaron de la misma manera como padres. Sin embargo, los niños pueden entender que gracias a los abuelos, es posible explicar su origen y sus raíces, sintiéndose estrechamente identificados, lo que volvería a hacer única la relación entre ambos.

Por otro lado, también debe entenderse que hay abuelos que son mejores para cuidar, otros para educar, así como otros para inventar panoramas y cuentos. “Si uno tiene la suerte de tenerlos vivos, no le puede pedir a todos los mismo, hay que entender la historia familiar de cada uno”, recalca Marín.

Lo que aporta el niño, lo que aporta el abuelo
“El niño aportaría una visión hacia lo joven, hacia el dinamismo de la vida, y la alegría simple que a veces olvidamos los adultos”, dice Mónica Bulnes. Para el abuelo esto es refrescante y en muchos de ellos ven renovadas sus energías y optimismo… ¡se rejuvenecen! “Los niños de hoy son más despiertos y obligan a los abuelos a estar activos: quiero ir al parque ahora, jugar ahora, que me cuentes una historia ahora”, complementa Marín.

Otro motivo de alegría para los abuelos sería la posibilidad de proyectar sus historias a las generaciones venideras: “Cuando uno ve a un niño sangre de su sangre, se alegra, y los abuelos tratan de que ese nieto se acuerde de ellos, porque en su familia las generaciones que se van acordar, son esas, la del nieto”, afirma el geriatra.

Por otro lado, las personas mayores aportan seguridad, tranquilidad y contención a sus nietos: “Los niños ven en los abuelos un ejemplo, una forma de hablar y de elevar la voz, distinta a los padres, que a veces están sobrepasados y donde el lenguaje puede ser muy fuerte”, sostiene Marín.

Si los abuelos tienen esa personalidad juguetona, ¡aportan altos niveles de diversión! En este sentido, “es intensamente formador el tiempo que comparten niños y abuelos, lejos de las modernidades técnicas, como subir un cerro, pescar, caminar, armar aviones, andar en bicicleta o jugar un juego de mesa”, recalca Mónica Bulnes.

Un último aporte digno de mencionar es el de la capacidad de intercambiar ambos, abuelos y nietos, estímulos positivos: El ser humano tiene lo que se llama la “plasticidad neuronal”, o la capacidad de las neuronas de ampliarse en la medida que reciben estímulos positivos. “Hoy los chiquillos aprenden cosas mucho antes, gracias a que están abiertos a estímulos positivos. Los abuelos dan ese estímulo porque tienen tiempo: conversan, lo toman, le enseñan, le muestran… ayudan y colaboran en este desarrollo de la plasticidad”, sostiene el doctor Marín. HF

Recordatorio a los papás
“Los abuelos no están contratados para cuidar a los niños, por lo que no es correcto darles instrucciones y llamarles la atención cuando hagan algo con lo que no están de acuerdo. En realidad, padres y abuelos deberían ser un equipo que logrará mejor el objetivo (formar adecuadamente al niño), si trabajan en armonía. Por esta razón, acercarse con cariño y en un tono de solicitar apoyo, será más efectivo que corregir en un tono molesto”, aconseja Mónica Bulnes.

Hay familias que abusan de la disponibilidad, cariño y dinero del abuelo. Pero cuando hay relaciones que se han conversado o consensuado, es todo “miel sobre hojuelas” porque funciona bien para ambos lados y padres y abuelos están felices.“No es obligación de los abuelos cuidar nietos, es un afecto que se da extra, pero no es un derecho de la pareja exigírselos”, recalca Pedro Paulo Marín. HF

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