Escrito por María Ester Roblero C. / Nº 204 /  04 June 2013
Conciliar el trabajo y el resto de toda la vida

“El problema de la conciliación no es uno solo, sino varios. Lo que comenzó como un desafío específico del ámbito laboral, hoy incluye aspectos culturales, educativos, económicos y políticos”, dice el sociólogo español Pablo García-Ruiz.

 

El tema “Conciliación y Familia” fue extensamente abordado en el reciente congreso ‘Los retos de la familia en el siglo XXI’, realizado en Varsovia por la Akademia Familijna, con ocasión de los preparativos del XX Aniversario del Año Internacional de la Familia (2014).

El análisis realizado por el sociólogo español Pablo García-Ruiz, aplicado a la realidad chilena, ayuda a comprender el abanico de iniciativas familiares y empresariales, políticas públicas y cambios culturales, que necesitamos seguir implementando en nuestro país.

 

La conciliación como problema para la familia

Desde el punto de vista de la familia, el conflicto de la conciliación aparece principalmente como un problema de falta de tiempo. Esto se traduce en:

• Escasez de tiempo para cuidar y educar a los hijos. Actualmente en Chile el 62% de los hogares tiene al menos un hijo menor de 18 años (Casen 2009) y en el 24.1% de los casos ambos padres trabajan.

Los traslados de la casa al trabajo en nuestro país consumen mucho tiempo a los chilenos. Según datos por confirmar del Censo 2012, un 32,71% de las personas mayores de 15 años que estudia o trabaja, se cambia de comuna para trabajar y un 8,08% se cambiar de provincia.

• Escasez de tiempo para atender las personas mayores y dependientes a cargo. La Encuesta Nacional de Salud informa que el 62% de las personas que cuida a otra en Chile -sea niño o adulto- no tiene a quién recurrir en caso de necesidad.

• Aumento del estrés como consecuencia de la dificultad para atender a estas expectativas. Según datos del Ministerio de Salud, el estrés crónico es una condición cada vez más común en Chile. Se calcula que 1 de cada 4 personas sufre estrés.

 

La conciliación como problema empresarial

Para las empresas, las exigencias de la conciliación se manifiestan de diversas formas. En primer lugar, por el elevado absentismo o el menor rendimiento por preocupaciones relacionadas con la familia.

Pero además, si la empresa hoy desea atraer o retener a personas valiosas, debe atender a sus demandas de conciliación.

Un reto añadido es el de gestionar medidas de flexibilidad en el contexto de la negociación colectiva, en términos de igualdad de trato y de equidad con todos los empleados.

 

La conciliación como problema político

Los gobiernos son cada vez más conscientes de que deben atender a cuestiones relacionadas con la conciliación trabajo-familia que van más allá de la necesidad o interés de las empresas o las propias familias y que entran a formar parte del sistema de bienestar social.

En Chile es motivo de preocupación la baja tasa de natalidad. Nuestra tasa de fecundidad es de 1,45, muy por debajo del límite de reemplazo generacional. Estas cifras explican el anuncio del Bono por tercer hijo anunciado el pasado 21 de mayo por el Presidente Sebastián Piñera.

En Chile las encuestas también muestran que las familias desearían tener un número de hijos mayor que el que de hecho tienen. La encuesta Bicentenario UC Adimark ha demostrado que la caída de la fecundidad está acompañada, sin embargo, por un deseo de más hijos de los que en verdad se tienen.

Sin embargo, las condiciones del mercado laboral se los impiden (el 60% de lo hogares aún dependen de un sólo ingreso), y también del alto costo de la educación. El 77% (según Encuesta Bicentenario) piensa que es mejor tener pocos hijos, pero darles una educación de calidad.

Desde el punto de vista del gobierno, la escasa natalidad preocupa, sobre todo, por el envejecimiento de la población, y por tanto, por el aumento del gasto social y la sostenibilidad del sistema de pensiones.

En Chile, según la Cepal, el año 2025 habrá un 28% de adultos mayores de 60.

 

La conciliación como problema cultural

Aunque se dice estamos en un momento de transición, aún hay muchos que asocian la palabra conciliación como un ‘problema femenino’.

“Pero se ha abierto camino al término ‘corresponsabilidad’ -señaló Pablo García-Ruiz- como denominación de un modelo de distribución del tiempo y de dedicación al trabajo y a la familia más igualitario”. Ese cambio de paradigma al interior de cada familia es el que podría conseguir la auténtica revolución cultural que necesitamos.

 

Según datos por confirmar del Censo 2012, un 32,71% de las personas mayores de 15 años que estudia o trabaja, se cambia de comuna para trabajar y un 8,08% se cambia de provincia.

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