Escrito por Priscilla Heiss P. / Nº 208 /  23 octubre 2013
El encanto del método Suzuki

Basado en la naturalidad con que los niños aprenden su lengua materna y el amor con que sus padres los motivan, este método creado hace más de cincuenta años cautiva por su sencillez y los beneficios que trae a quienes lo practican. Fotos: Gentileza Colegio Internacional Nido de Águila.

“Ma-má”, “pa-pá”, así con esfuerzo los niños pequeños pronuncian sus primeras palabras mientras sus padres chochos los motivan a repetirlas y le hacen fiesta una y otra vez. Así de esta forma tan natural de aprender hablar la lengua materna, es como el método Suzuki permite aprender a tocar un instrumento.
Creado a fines de los años 40 por el violinista, profesor y filósofo japonés Shinichi Suzuki, este método cautiva ya que su creador estaba convencido en acercar la belleza de la música a los niños de Japón y en hacerlos personas más nobles a través de ella.
Precisamente al contrario del método tradicional en el que se espera que los niños sepan leer notas para tocar, aquí se pretende que luego de oír música y repetirla una y otra vez, ellos terminen tocándola sin necesidad de saber leer. “Es decir de la misma forma en que un niño pequeño comienza balbuceando sus primeras palabras y termina hablando, los niños tocan un instrumento”, cuenta Anna Wiesner, músico profesional y profesora del método Suzuki en el Colegio Internacional Nido de Águila.
La profesora, explica que idealmente los niños debieran comenzar desde muy pequeños, ya que los primeros años son cruciales en el desarrollo de los procesos mentales, de coordinación muscular y de las capacidades auditivas. ¿Cómo? Primero oyendo CD especializados, luego repitiendo-de la misma forma en que repiten una y otra vez sus primeras palabras- aprendiendo, para luego tocar las canciones a través de instrumentos como violín, piano, chelo, guitarra, flauta dulce, entre otros.
El rol que juegan los padres es algo característico de este método. Son ellos, los que junto al profesor deben motivar a los niños y corregirlos. El Dr. Suzuki hablaba de un triángulo entre el profesor, los padres y los niños, además insistía en que todos los niños pueden trabajar el talento, es decir cualquiera a quien se entrene correctamente puede desarrollar una habilidad musical. “Trabajamos mucho desde la confianza, desde la motivación de que todos pueden aprender y celebramos cada pequeño logro de los niños” cuenta Anna. Respecto a lo anterior se recomienda que sean los padres los que primero tomen clases para introducirse en el método y aprendan cómo motivar a sus hijos diariamente. Si hay algo esencial es que los niños practiquen todos los días, aunque sea cinco minutos, pero que sea tiempo placentero y no de obligación o tarea.
En este sentido Valene Goldenberg, músico y “Master in Violin Performance” de la Universidad de Oregon en Estados Unidos, es enfática al comentar que para ella los niños que han obtenido mejores resultados durante sus años de experiencia, han sido aquellos constantemente motivados y acompañados por sus padres en esta disciplina. “Es la única forma de que funcione”, señala.

“Cualquier niño a quien se entrene correctamente puede desarrollar una habilidad musical, y este potencial es ilimitado”. Shinichi Suzuki, creador del método.
Principales Beneficios del Método

Valene Goldenberg, quien también se desempeña como profesora en el Colegio Nido de Águila cuenta que los principales beneficios que obtienen los niños son: el desarrollo del oído, la sociabilización con su grupo, la responsabilidad, la concentración, la constancia. Por su parte Anna Wiesner, agrega que está comprobado que este método aumenta las conexiones de neuronas en el cerebro y por lo tanto es responsable de un mejor desarrollo en los niños que lo practican. Además ayuda a desarrollar el hemisferio derecho del cerebro, al que se le atribuyen las habilidades espaciales y visuales (por ejemplo, la facultad de imaginar en el interior figuras y formas) la creatividad, las emociones, la capacidad de síntesis y el talento artístico. Por otro lado hay un increíble desarrollo de la memoria, que comienza cuando los niños oyen las melodías y luego las repiten, ya que muchos no saben leer partituras. La concentración también es estimulada, además de la posibilidad de hacer varias cosas a la vez. “Cuando los niños tocan el chelo deben estar pendiente de su postura, de las manos, del sonido y de la profesora, lo que hace que se acostumbren a estar atentos a varias situaciones”, señala Anna. Además recalca que los niños que aprenden con el método Suzuki, suelen tocar con más naturalidad, sin temor y realmente se sienten músicos, a diferencia con aquellos que aprenden con el método tradicional, quienes comienzan más grandes.

En nuestro país el colegio Internacional Nido de Águila y Santiago College imparten el método a sus alumnos, centrado en violín, violonchelo y piano, mientras que en la pequeña escuelita de Blanca María Montecinos, ubicada en Providencia, es posible conocer y aprender este método.
Los beneficios son tantos: autoestima alta, motivación, estrecha relación con los padres, concentración y apertura al maravilloso mundo de la música. Ojalá en nuestra sociedad se comiencen a promover este tipos de actividades, al igual como se promueven la ciencia y la tecnología. Y es que su creador, Shinichi Suzuki fue un visionario al afirmar: “La enseñanza de música no es mi propósito principal. Deseo formar a buenos ciudadanos, seres humanos nobles. Si un niño oye buena música desde el día de su nacimiento, y aprende a tocarla él mismo, desarrolla su sensibilidad, disciplina y paciencia. Adquiere un corazón hermoso”.

Escuela de método Suzuki en Santiago
Dirección: República de Cuba 1474, Providencia
Tel. 8481596 / 09-2334759
Correo: blmontecinos@vtr.net
www.escuelademusicasuzuki.cl

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