Escrito por María Ester Roblero C. / Nº 209 /  18 November 2013
Discursos de graduación en Chile: ¿Palabras que se lleva el viento?

Mientras en Estados Unidos e Inglaterra las palabras que directores de colegios pronuncian en las ceremonias de graduación son seguidas por la prensa, crean agenda y hacen historia, en Chile muchas veces ni siquiera son guardadas en los archivos escolares.

“Elijan su carrera universitaria con la cabeza”: con esta frase tituló su columna de opinión el escritor Carl McCoy en el Wall Street Journal, en mayo de este año. Según McCoy, en los discursos de graduación los oradores pronuncian frases llenas de clichés y no dicen la verdad a los egresados.
El cliché clásico, según él, es “haz lo que amas” y lo que se oculta es la realidad con que se encontrarán afuera: un mercado laboral difícil, trabajos mal pagados, carreras estancadas por años antes de la posibilidad de un ascenso. El artículo de McCoy no buscó ser un balde agua fría sobre la cabeza ilusionada de los alumnos, sino un llamado de atención a los directores de colegios: “Tal vez los oradores de graduaciones prepararían mejor a los jóvenes para ser felices si les hablaran del valor de la vocación. ¿O acaso al doctor le encanta ir al hospital a ver a un paciente a media noche? ¿Ama el bombero entrar en un edificio en llamas? ¿Ama el maestro cuando trata de controlar una clase llena de niños irrespetuosos?”

Tema para el Financial Times de Londres

En junio reciente, Lucy Kellaway, columnista del Financial Times de Londres escribió una columna titulada “Los discursos de graduación necesitan una dosis de realismo”. Allí criticó el clásico mandato de los directores a sus alumnos para que salgan a cambiar el mundo:
“Lo que no les dicen en sus discursos de graduación es que hoy conseguir un trabajo es un gran logro. Que un mal trabajo es mejor que ningún trabajo”, agregó. El contexto no es tan pesimista como parece: Kellaway sólo constata que una pequeña minoría de los alumnos egresados tendrá la oportunidad de ser líderes. Por eso su consejo es más simple: “En vez de aspirar a metas tan imposiblemente altas, a los graduados del 2013 les irá mejor si comienzan un poco más abajo”. Y recomienda a los responsables de los discursos de fin de año decir a sus alumnos ”cambien el mundo si pueden, pero sería mejor si primero pueden ayudar a cambiar la bolsa de la aspiradora en su casa. Y luego díganles palabras serias sobre la virtud del trabajo. Tristemente, este tipo de cosas ya no está de moda”.
Hace algunos años atrás la periodista Eileen McNamara, en The Boston Globe, también había criticado como en los colleges femeninos algunas oradoras incitaban a las graduadas a elegir entre su carrera y la familia. “Se las alienta a esquivar el campo minado de la maternidad si no quieren arruinar su carrera”. McNamara se preguntaba entonces por qué las mismas graduadas -a la hora de sus propios discursos- no aprovechaban esa ocasión para reclamar los servicios de guardería inadecuados y por horarios de trabajo inflexibles, que hacen más difícil a las mujeres que a los hombres compaginar bebés y curriculums.

STEVE JOBS, STANDFORD 2005: “TÚ SABES LO QUE REALMENTE QUIERES LLEGAR A SER”
‘La verdad sea dicha, yo nunca me gradué’. Con esta frase Steve Jobs inició un discurso de graduación que dio la vuelta al mundo. El fundador de Apple y de Pixar aconsejó a los alumnos: “Tienes que encontrar lo que amas. Sigue buscando. No te detengas (…) La muerte es el destino que todos compartimos… Tu tiempo tiene límite, así que no lo pierdas viviendo la vida de otra persona. No te dejes atrapar por dogmas, no vivas con los resultados del pensamiento de otras personas. No permitas que el ruido de las opiniones ajenas silencie tu voz interior. Y más importante, ten el valor de seguir tu corazón e intuición, porque de alguna manera ya sabes lo que realmente quieres llegar a ser“.

En Chile, ¿copiar-pegar año tras año?

Para escribir este reportaje consultamos a una veintena de egresados de distintos colegios de Chile sobre qué recordaban de los discursos pronunciados el día de su ceremonia de graduación. La respuesta más mencionada fue: “Nada”. Luego: “Que nos íbamos a encontrar con un mundo diferente, sin nuestros valores”. Algunos padres de varios hijos egresados del mismo colegio aseguran que han escuchado en cada graduación escolar lo mismo.Quizá eso explica que a diferencia de Estados Unidos o Inglaterra, en Chile nunca las palabras de un director de colegio o liceo sean mencionadas por la prensa.
Nicolás Ibieta, periodista y máster en en comunicación política y corporativa, y consultor en comunicación, señala que esto se debe a dos razones: “Por una parte, el foco de cobertura que le han dado los medios de comunicación al sector educación, está muy marcado por la contingencia y falta profundizar en los aspectos de la realidad cotidiana y permanente de las comunidades educativas. Y por otra, las propias comunidades educativas han descuidado mucho su ejercicio de comunicación pública o institucional, por lo que no están en el rádar de los medios”.
Frente al hecho de que los discursos de graduación no son recordados en general por los egresados, Nicolás Ibieta opina que “el liderazgo es una clave en grupos humanos cuyos vínculos están relacionados con valores trascendentes como es la educación. Por lo mismo, si existe la percepción de que estas acciones son intrascendentes, no sólo queda un sabor amargo respecto de lo ocurrido con tal o cual discurso en particular, sino que se perjudican los cimientos de una relación que debiera ser virtuosa y permanente, entre la institución -el colegio en este caso- y sus públicos. Una comunidad educativa depende de todas sus partes para cumplir sus propósitos, por lo que la acción comunicativa debiera tener un lugar prioritario en las instancias de dirección”.

J.K. ROWLING, HARVARD 2008: ‘HE DECIDIDO HABLAR E LOS BENEFICIOS DEL FRACASO’
La escritora británica J.K. Rowling, autora de la saga de de Harry Potter, confesó a los graduados que escribió su discurso pensando “en lo que me hubiera gustado escuchar en mi propia graduación”. Luego, se refirió a su gran fracaso: ser una madre soltera sin dinero, con un matrimonio fallido y sin ningún trabajo. En medio de ese fracaso escribió la historia del joven mago. “El fracaso me dio una seguridad interior que nunca experimenté al pasar los exámenes. El fracaso me enseñó cosas acerca de mí misma que no hubiese podido aprender de otra manera. Descubrí que tengo una fuerte voluntad y más disciplina de la que esperaba. Y también descubrí que tenía amigos cuyo valor es mucho más alto que el de los rubíes”, comentó. “Nunca se conocerán verdaderamente, o la fuerza de sus relaciones, hasta que las hayan probado en la adversidad”, les dijo.

En 50 o 100 años más un historiador…

Para Alexandrine de La Taille, doctora en Historia por la Universidad Católica y autora del libro “Educar a la francesa”, publicado el año 2012 por Ediciones UC, los discursos de los directores a los egresados son una fuente valiosa de investigación para los historiadores y en tal sentido debieran quedar archivados en los colegios. Cuenta que en su carrera de investigadora se ha encontrado con archivos muy bien mantenidos, como el del Instituto Nacional, que fue un aporte valiosísimo a la hora de recabar información para el libro “Jorge Alessandri Rodríguez, una biografía”, en que ella participó como ayudante.
Pero el caso del Instituto Nacional no es común; hay muchas otras instituciones donde las cartas, folletería, fotos, discursos, permanecen olvidados en cajas arrumbadas en cualquier parte.
Alexandrine de La Taille lamenta que las instituciones educacionales no sean conscientes del valor histórico que estos documentos tendrán algún día. A la vez, hace notar que si quienes redactan estos discursos analizarán desde esta perspectiva histórica las palabras que van a pronunciar a fin de año, sin duda repararían en algunos hechos.
Por ejemplo: cada año muchos directores advierten a sus alumnos que al salir del colegio “se encontrarán con un mundo diferente, con otros valores”. “Esa frase es muy propia del siglo 19 -señala-, cuando se creía que la mejor educación era aquella que aislaba del mundo. En eso se basaba el prestigio de los internados, que preparaba para salir a enfrentar un mundo lleno de peligros y trampas”.
En la era de las redes sociales y de la conectividad, esa frase suena anacrónica y da cuenta que muchos directivos parecieran no haberse enterado que sus educandos ya viven en “ese mundo diferente”.

SHERYL SANDBERG, BARNARD 2011: “LOS HOMBRES MANEJAN EL MUNDO”
La Directora de Facebook estudió en la prestigiosa universidad de artes liberales para mujeres, Barnard. Y en su discurso a las graduadas el año 2011 les dijo: “Tú eres privilegiada, en el sentido más importante de la palabra, porque tienes un oportunidad casi ilimitada frente a ti. Pero la pregunta es ¿qué vas a hacer con esa oportunidad?”. En este discurso Sandberg opinó que así como el desafío moral fundamental del siglo XIX fue la esclavitud, del siglo XX, fue el totalitarismo, en nuestro siglo XXI, es la opresión de las niñas y mujeres en todo el mundo. “En Estados Unidos, al igual que en todo el mundo desarrollado, somos iguales ante la ley. Pero la promesa de la igualdad no es igualdad… Tenemos que admitir algo que es triste pero cierto: los hombres manejan el mundo. De los mejores empleos en América, sólo el 15% son de mujeres. Y esos números no se han movido en absoluto en los últimos nueve años”.

BILL GATES, HARVARD 2007: ¿PODEMOS HACER MÁS PARA MEJOR LA VIDA DE LAS PERSONAS”
Bill Gates, al igual que Steve Jobs, no se graduó. Ingresó a Harvard en 1973 y dos años después se retiró. Por eso, en este discurso a los graduados comenzó haciendo una broma: “He estado esperando más de 30 años para decir esto: ‘Papá, siempre te dije que volvería y obtendría mi título”. A continuación, reconoció que en su época universitaria no tenía verdadera conciencia “de las terribles desigualdades en el mundo”. Por eso invitó a los graduados a aportar algo a la sociedad con su trabajo: “No hay duda de que la facultad, los alumnos, los estudiantes y los benefactores de Harvard han utilizado su poder para mejorar la vida de las personas aquí y en todo el mundo. Pero, ¿podemos hacer más? ¿Puede Harvard dedicar su intelecto a mejorar la vida de personas que nunca escucharán su nombre?”, cuestionó el magnate.

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Carolina

(1) Comentario

  1. Gracias por las ilustraciones, las necesitaba.

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