Escrito por Priscilla Heiss P. / Nº 213 /  10 April 2014
10 hábitos para mejorar la atención

Si en algo cambia la vida a los universitarios y a quienes empiezan a trabajar, es que deben aprender a autogestionarse. aquí te presentamos los consejos de José Miguel Bolívar, coach y experto en recursos humanos español, que basa sus tips en la metodología GTD, método de gestión del tiempo y de actividades. Su sitio web “Optima Infinito” es un blog sobre productividad personal que ha ayudado a cientos de estudiantes.

1. Empieza la mañana por una de las tareas más pesadas del día
Esto te dará el primer empujón, ya que lo que hagas en esa primera hora del día influye mucho en el estado de ánimo del resto del día. OJO: No revises el correo a primera hora de la mañana, porque el e-mail es el tipo de actividad que dispersa, genera toxinas y produce ansiedad. Es mejor hacerlo en otro momento, ya que cuando uno se levanta tiene la capacidad de atención, la vitalidad y las energías muy frescas y receptivas, así que eso hay que aprovecharlo para tareas importantes y que consumen tiempo.

2. Evita la “multitarea” asociada
No tengas abiertas las aplicaciones de e-mail o de redes sociales mientras estas trabajando en tareas que requieren concentración, sólo te distraen y no son importantes.

3. Gestiona las interrupciones
Evita todo aquello que te hace perder el hilo de la jornada: llamados, “cafecitos” demasiado extensos, conversaciones no agendadas, etc.

4. Divide los grandes proyectos
Enfrenta de una vez los grandes proyectos que te asustan o que te parecen difíciles o imponentes. Puedes dividirlos en pequeñas tareas que se puedan manejar y completar poco a poco. Esto te ayudará al enfoque porque sentirás que la siguiente tarea es manejable y esa sensación de control mejora la concentración.

5. Descarta, simplifica tu vida
Discernir, descartar y ser asertivos es de las cosas más saludables (y difíciles) para las personas creativas y curiosas, que por su naturaleza tienden a dispersarse por tener un espectro de intereses demasiado amplio. Hay que ser firmes y no tener compasión con todo aquello “extra” que desgasta y despista. Haz tu lista de “cosas que dejaré de hacer” y deja sólo aquello que es realmente importante.

6. Haz de inmediato lo que te lleve menos de cinco minutos
Sácate de encima todo aquello que puedas completar rápido, esos “cachos” que siempre persiguen. Es una costumbre que parece tonta, pero tiene un impacto grande en la eficacia. Llevarla a la práctica sirve para desarrollar hábitos de diligencia y pro actividad. Es increíble la cantidad de e-mails o acciones que puedo responder o completar en menos de cinco minutos.

Mark Twain, escritor americano y autor de “Las aventuras de Tom Sawyer” decía: “El secreto para avanzar, es comenzar. Y el secreto para comenzar es dividir las tareas abrumadoramente grandes, en tareas pequeñas y manejables, y abordar la primera”.

7) Fíjate límites de tiempo
Imponte plazos de tiempo para dedicar a cada cosa y respétalos. Mientras más caótica y creativa seas, más lo necesitas. Búscate un reloj o un teléfono móvil fácil de gestionar la alarma y ponte avisos, sobre todo para tareas repetitivas. Además regálate tiempos de descansos, por ejemplo diez minutos para dar un paseo, respirar profundo, meditar, etc. ¡De verdad ayuda!

8. Gestiona listas por contextos
Gestiona listas contextuales de tareas, o sea, agrupa todas las tareas que se puedan realizar en el mismo contexto. El término “contexto” puede ampliarse a tipologías de tareas que merezcan agruparse, por ejemplo: “en el auto”, “en la oficina”, “búsquedas de internet”, “llamadas telefónicas”, “en el metro”, etc. Si no te gusta llamar por teléfono, haz varias llamadas de una vez, así te resulta más fácil.

9. No gestiones “ideas”, sino “tareas”
Tenemos la manía de meter objetivos vagos en nuestros listados de pendientes (Por ej. “Escribir un libro”). La clave está en que el esfuerzo de pensar y definir la tarea se haga antes de meterla en la lista, para que cuando la leas sientas el impulso de hacer algo concreto.

10. Practica el principio de ¿Cuál es la acción siguiente?
Esta es la segunda parte del consejo anterior. Mucha gente pospone algo precisamente por no saber responder a esa sencilla pregunta: “¿cuál es la acción siguiente?”; mientras que si se la planteara como un hábito, aportaría mucha claridad sobre el siguiente paso, desbloquea y estimula a hacer cosas. OJO, la respuesta, para que sirva, tiene que respetar el hábito anterior, o sea, no puede ser una idea o un objetivo, sino una tarea. Por ejemplo, “escribir un libro” es sólo un proyecto y está definido todavía de un modo demasiado genérico para inducir a la acción. Lo que hay que hacer es convertirlo en “tareas” concretas. Ej. “Definir el tema, los capítulos y personajes del libro”.

¿QUÉ ES EL MÉTODO GTD?

GTD son las siglas de Getting Things Done, el best-seller mundial publicado por David Allen en 2001 y que ya se ha traducido a 30 idiomas (“Organízate con Eficacia” en su versión en español). GTD es un método, más que un sistema, orientado a la mejora de la productividad personal y la reducción del estrés. Utilizar este método no reduce la carga de trabajo pero sí garantiza tener todos los frentes abiertos bajo control, de forma de poder centrar la atención en lo que se hace sin tener que preocuparte por si se te olvida algo.
El principio fundamental de GTD es que la productividad sólo es posible cuando la mente está despejada y opera en sus niveles más altos, estado que los deportistas de élite conocen como “estar en la zona” o “fluir”. Lo opuesto a este estado es el estrés, el cual es resultado de la mala administración de los compromisos que adquirimos constantemente, a menudo de forma inadvertida, con nosotros mismos o con otras personas. Desde esta perspectiva, podríamos decir que GTD es una metodología que enseña cómo gestionar nuestros compromisos a fin de eliminar el estrés. www.optimainfinito.com

 

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