Escrito por Mónica Bulnes P. / Nº 213 /  08 abril 2014
Los primeros límites: El inicio del “rayado de cancha”

Curioso tema sobre el qué hablar cuando los hijos son tan pequeños.Pero es fundamental, ya que desde esta etapa se empieza a crear una “cultura familiar”. Esa cultura facilita la convivencia, promueve el uso de un lenguaje común entre todos los miembros de la casa, y ayuda a estrechar las relaciones. Con límites claros, todo funciona más fácil y tranquilamente.

Los primeros límites son necesarios para lograr la mayor estabilidad posible en el hogar, estableciendo rutinas y tradiciones. Estas costumbres permiten que el niño pueda predecir “lo que sigue”, haciéndolo sentirse seguro y protegido. La hora de dormir, los horarios de comidas, la distribución de los tiempos para juegos, higiene y otras actividades (a esta edad debe mantenerse ausente o a un límite extremadamente reducido el tiempo de televisión u otras pantallas), deben tener una “flexible estructura”; es decir, horarios preestablecidos que se cumplen diariamente, pero siempre abiertos a imprevistos eventuales.

Además, y con el fin de ir promoviendo la colaboración familiar e ir formando en responsabilidad, tu pequeño puede hacerse cargo de pequeñas tareas: recoger sus juguetes (desde antes de los dos años puede devolverlos a su lugar, si está a su alcance), ayudarte a llevar su ropita sucia al canasto de lavado, colaborar en la elaboración de una ensalada (¡feliz destrozará unas hojas de lechuga!). Todo esto debe tener el formato de juego, pues a esa edad es ‘cómo’ aprenden y ‘cómo’ entienden el mundo exterior. Mejor aún es que el juego siempre sea contigo, mamá o papá, creando momentos especiales que fortalezcan el vínculo familiar.

Estos sencillos lineamientos iniciarán el proceso que irá estableciendo los necesarios límites que todo hijo requiere para aprender auto-control, para fortalecer la autoestima (al sentirse competente en la colaboración familiar y cumplimiento de sus sencillas tareas) y para hacerse gradualmente responsable de sus decisiones y conductas. De esta manera se irá formando como un adulto capaz de hacerse cargo de sí mismo, para tener una vida íntegra y feliz.

Pero no puedo terminar sin recalcar un factor clave para el adecuado funcionamiento de esta estrategia: debe ser aplicada con “cariñosa firmeza”. A partir de esta etapa es cuando esta filosofía formativa debe instalarse definitivamente en cada familia. Mucha risa, juegos, un ambiente divertido… pocas reglas “no negociables”, consecuencias proporcionales a las infracciones y a la edad, mensajes cortos y claros: son los principios básicos de una disciplina que ayudará a que tu hijo un día alce el vuelo.

¿QUIÉN ES?
Mónica Bulnes es psicóloga, magíster en Ciencias de la Familia, charlista internacional y escritora.
Su libro “No más víctimas” (Ed. Planeta) habla sobre cómo fortalecer el carácter de los hijos para que no sean víctimas de ningún tipo de abuso. Hace más de 8 años responde a consultas de manera gratuita en su sitio “Pregúntale a Mónica” (www.preguntaleamonica.com)

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