Escrito por El "observador urbano" / Nº 213 /  11 April 2014
¡Más respeto con los trípedos!

Llegar a la tercera edad en Chile, apoyado en un bastón, implica ser mal atendido, sometido a vejámenes, relegado a los rincones de los lugares públicos y expuesto a peligros constantes.

Por el “Observador Urbano”. Somos un colectivo, críticos de la mala conducta cívica y social.
Ilustración: Sandra Conejeros.

 

¿Recuerdan ustedes el acertijo que planteó la esfinge a Edipo, amenazándolo con la muerte en caso de que no lograra resolverlo? La esfinge le preguntó: ¿Cuál ese ser bípedo y cuadrúpedo, que tiene sólo una voz y es también trípode… y que cuando anda apoyado en más pies, es mucho más débil? Edipo respondió correctamente: “¡El hombre! Cuando es un bebé gatea, camina sobre dos piernas cuando crece y cuando es anciano se apoya sobre un bastón”.

Pensamos que la mayoría de nuestros compatriotas  -especialmente muchos arquitectos, urbanistas, alcaldes, funcionarios públicos… – morirían en manos de la esfinge al no poder responder esta pregunta. Porque al parecer no saben que una persona mayor con bastón o en silla de ruedas sigue siendo un ser humano, pero más débil. Si no, ¿cómo se explica que tanta oficina pública, comercial y la misma calle, no esté preparada para atender a un señor o señora “trípode” o “con ruedas”?

Hemos visto incluso en clínicas, que deberían estar habilitadas para tratar bien a los enfermos, letreros en los ascensores que dicen: “Prefiera las escaleras”. Por delicadeza, podría decir: “Ya que nuestros ascensores son del siglo pasado, diminutos, dé la preferencia a enfermos, embarazadas y adultos mayores”. ¡Pero no! El administrador se confundió, creyó que la clínica era la sede del comité olímpico o nunca ha visto la cara perpleja que pone la gente en silla de ruedas, o con muletas o bastón, frente a esta invitación.

También hemos observado a personas en silla de ruedas, esperando con toda paciencia en la fila de “servicio especial” del counter de una aerolínea a que otra persona embarque a su perro, al que le corresponde ser atendido por la misma señorita en el mismo mesón. Y claro, el perrito era tiernísimo, así que fue mimado, acariciado, mientras el viejo de la fila era recibido con cara de “¿por qué no se queda en su casa mejor en vez de molestar acá?”

El asunto es que todos vamos para allá: a convertirnos en seres trípodes o sentados sobre ruedas. Así que si a los niños y adultos del presente no los mueve el respeto y la caridad hacia las personas de la tercera edad, al menos podría motivarlos el temor al karma. Las cifras son muy claras al respecto: de aquí al año 2020 las personas mayores de 60 años representarán el 20% del país. Y las encuestas (“Chile y sus mayores”, 2010) informan que hoy el 60% de las personas mayores prefiere quedarse en su casa que salir. Con toda razón: el mundo externo es hostil con ellos.
Conclusión: O aumentamos los esfuerzos por hacer la vida más amable a nuestros trípedos o cuadrípedos, o en breve tendremos a casi tres millones de chilenos encerrados en sus casas.

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