Escrito por Andrea P. Martínez. / Nº 217 /  04 agosto 2014
La importancia de los primeros 6 años

“Decidí escribir este libro porque había mucho escrito sobre el apego durante la lactancia y muy poco después de los dos años, siendo que es una etapa igual de importante que la primera”, nos cuenta en esta entrevista Andrea Cardemil Ricke, autora del libro “Apego Seguro”, recien publicado por editorial B.

“Nunca es tarde para aprender a regular las emociones y conductas, pero los primeros seis años son fundamentales”, afirma Andrea Cardemil. Esto, debido a que las estructuras cerebrales encargadas de dichos procesos se desarrollan principalmente en estos años. Luego el aprendizaje continua, pero será fuertemente determinado por la base forjada en esta etapa.

“Si es una base sólida, el aprendizaje fluye hacia procesos regulatorios cada vez más complejos. El ‘apego seguro’ genera las condiciones necesarias para que estos aprendizajes se den de manera adecuada y por eso es importante seguir promoviéndolo después de los dos años”, sostiene la autora del libro “Apego seguro”, en el que da pautas a los padres para relacionarse con sus hijos a partir de los dos años y manejar correctamente  las situaciones de estrés que van viviendo.

¿Por qué elegiste como tema el apego a partir de los dos años de edad?
– Había mucho escrito sobre el apego durante la lactancia y muy poco después de los dos años, siendo que es una etapa igual de importante que la primera. Además, cada vez son más los padres que consultan para saber manejar pataletas, regular emociones y establecer límites. Siento que es un tema que hacía falta.

¿Cómo se genera el apego seguro a partir de los dos años?
– La dinámica es la misma. La base del apego es la regulación del estrés. Esto es, ayudar al niño a calmarse cuando tiene alguna necesidad o emoción desagradable en curso. Durante el primer año, esto se traduce en calmar el hambre, ayudarlo a dormir, regular la temperatura, los niveles de estimulación ambiental, tomarlo en brazos, etc. Pero cuando el niño está más grande, deja de estresarse por estas cosas. Si tiene hambre pide comida o espera el almuerzo; si tiene calor se saca el chaleco. Después de los dos años necesita que lo contengan y ayuden a calmarse en otro tipo de situaciones. Por ejemplo, cuando se le rompe un juguete y le da pena; cuando quiere ir a la plaza y se le dice que no y hace una pataleta; cuando tiene que enfrentar su primer día de clases; cuando no le resulta un dibujo o cuando tiene susto en la noche. Situaciones como éstas necesitan ser reguladas de la misma forma en que se regulaban las necesidades más primarias. Lo que va cambiando son las situaciones de estrés.

¿Cuáles son las situaciones más comunes de estrés a partir de los dos años?
– Las más comunes en esta etapa ocurren cuando no se cumplen sus expectativas (quieren comer papas fritas y les decimos que no); al crecer y enfrentar escenarios nuevos (ir al jardín, dejar el chupete, vestirse solos, controlar esfínter) y al relacionarse con personas ajenas a la familia (compañeros de curso, educadoras, etc.).

¿En qué medida influye el temperamento y la personalidad del niño?
– El temperamento y la personalidad afectan no sólo cómo expresamos nuestras emociones, sino también cuán intenso las sentimos o cuánta estimulación necesitamos para sentirlas. Por ejemplo, un niño puede sentir la rabia de manera muy intensa, pero enojarse tarde mal y nunca. Mientras que otro la puede sentir muy suave, pero enojarse ante la más mínima situación. Podríamos decir que lo esperable es que un niño que por temperamento siente las emociones de manera muy intensa, se exprese de manera más intensa o descontrolada. Digo esperable, porque hay veces que los niños no expresan lo que sienten, por muy intensas que sean sus emociones.

¿Cómo saber qué tipo de temperamento tiene un hijo?
– Yo creo que las mamás y los papás tienen clarísimo el temperamento de cada uno de sus hijos. Lo único que yo hago es ponerle nombre a ciertas características o conductas y decirles que son biológicas, que no tienen que ver con la crianza, que no son mañas, etc. Por ejemplo, si a un niño le cuesta integrarse cuando va a un cumpleaños, es importante que sepan que no es por temeroso, sino porque inicialmente tiende a rechazar situaciones poco familiares. En el libro describo cada una de las características del temperamento y hay tablas que permiten evaluarlo. Pero la clave es darse el tiempo de observarlos y entenderlos.

¿Qué es la regulación conductual y qué relación tiene con el apego seguro?
– La regulación conductual tiene que ver con controlar o modificar nuestra conducta para alcanzar una meta. Por ejemplo, no comer chocolate cuando estamos a dieta, apagar la televisión para ir hacer tareas, etc. Bueno, esta capacidad comienza a desarrollarse en los años preescolares y termina su desarrollo, se supone, en la adolescencia. A los niños pequeños les cuesta controlar sus impulsos y obedecernos. Necesitan que los ayudemos a regular su conducta. Los papás a veces creen que no pueden decirle que no a sus hijos porque se van a frustrar y que es contraproducente con el apego. No es así. Yo creo que uno de los grandes aportes del libro es justamente eso: enseñar a establecer límites bajo los principios de apego seguro.

Andrea Cardemil va más allá sobre este punto señalando: “Para ayudar a los niños a regular su conducta, es importante el tipo de límite que establecemos, cómo se lo comunicamos, cómo lo ayudamos a respetarlo, cómo lo hacemos valer y cómo lo ayudamos a calmarse si en el proceso se frustró o enojó. Esto es establecer límites con amor. Cuando yo le digo que no a una de mis hijas, obviamente se frustra. Pero están tan acostumbradas a esta forma de educar, que al poco rato entienden el límite y se acercan para que las ayude a calmarse. El apego seguro te permite eso”.

LA TERAPIA DE JUEGO

No es un misterio que muchos padres necesitan ayuda para enfrentar problemas que surgen con sus hijos pequeños. Andrea Cardemil aplica en su consulta la terapia de juego. “El juego es el medio natural de comunicación del niño. Por lo que si queremos hablar con él, debemos hacerlo en su idioma”.  Agrega que por otra parte, el juego es un medio de comunicación seguro. Las metáforas, la historia y los personajes les permiten a los niños expresar lo que les pasa sin temor. No es el niño quien está diciendo que está enojado, sino el hombre araña, el león o la princesa.

Las técnicas más conocidas son la bandeja de arena, que consiste en una caja especial con arena de playa, donde se le pide al niño que haga un mundo o una escena con las miniaturas. También están los títeres, la casita de muñecas y todo lo que es arte terapia, greda, pinturas, dibujos, etc.  Ella trabaja mucho con la bandeja de arena, porque asegura que a los niños les gusta jugar ahí y su poder terapéutico es muy importante.

PASOS PARA CALMAR A UN NIÑO ESTRESADO
A partir de estudios, observaciones en sus pacientes y de su propia experiencia como madre, Andrea enumera pasos para ayudar a un niño a calmarse en una situación de estrés.

1.
Regularse uno mismo. Esto puede requerir aislarse un rato, respirar profundo y luego dirigirse al niño.  Por ejemplo, si vemos a un hijo triste y nos da tanta pena que intentamos alegrarlo, como si no hubiera pasado nada. Lo que el niño necesita es identificar lo que siente, expresarlo y luego dejarlo ir. Si no regulamos nuestra propia pena, lo privamos de este espacio.

2.
Sintonizar con lo que le pasa al niño. Cuando uno está tranquilo, la idea es tratar de responder: ¿está con poca paciencia porque tiene sueño?, ¿tiene pena?, ¿Está celoso?

3.
Reflejar, esto es poner en palabras lo que le pasa al niño: tienes pena, estás enojado, te dio vergüenza. Trae muchos beneficios para su desarrollo, ya que le enseña a ponerle nombre a lo que siente y lo ayuda a calmarse. Andrea refiere además, que no es lo mismo aprender en frio las emociones que aprenderlas in situ. Por eso es importante la contención del apego.

4.
Permitir y/o promover la expresión de lo que el niño está sintiendo. Lo importante es que el adulto ayude a expresar la emoción de manera adecuada. Es sano expresar nuestras emociones, pero no da lo mismo cómo.  A veces es necesario establecer límites que contengan la expresión emocional y/o enseñarle formas más adecuadas.

5.
Calmar, es  ayudar a recuperar la calma a través de estrategias de regulación (cambiar el foco de la atención, cariño, respiración, cambio de ambiente, pensamiento mágico, etc.).

6.
Utilizar la situación de estrés como aprendizaje para entender lo que pasó, porqué pasó y  aprender de lo sucedido. Por ejemplo: “Cuando tienes sueño, te cuesta más controlarte”. A esto se le llama “reflexión guiada”.

7.
Reforzar cualquier conducta positiva que el niño haya tenido durante el proceso de regulación: porque se expresó, se logró calmar, se logró controlar, etc. La idea es empoderarlo en sus capacidades de controlarse.

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Carolina

(5) Comentarios de lectores

  1. Estimada Carolina

    He leído tu libro de Apego seguro y me pareció realmente espectacular, práctico y aplicable a lo que les sucede a nuestros hijos. Al leerlo me cambio completamente la perspectiva, entendí muchas cosas que no había considerado o había malinterpretado y estaba cometiendo errores en la forma de comunicarme con mi bebé.

    Es un gran aporte, lo estoy difundiendo entre mi círculo, porque es muy bueno. He leído otros libros, pero este es lejos mejor.
    Espero te vaya muy bien y te felicito por el tremendo aporte que estas haciendo a las familias chilenas.
    Yo lo tengo como libro de consulta y biblia, porque tengo un niño de 2 años y una bebé de casi un mes de vida. Ojalá sigas escribiendo sobre temas asociados. Llegué a esta pagina buscando si tenías otros títulos escritos.
    Saludos
    Triana

    • Gracias Triana por las felicitaciones y cariño. Para el mejor feedback son los padres, porque escribí el libro pensando en ellos. Ya estoy escribiendo mi segundo libro, pero aún falta para que salga. Si quieres mantenerte en contacto, me puedes buscar en Facebook por Psicocrianza o por Psicóloga Andrea Cardemil o bien escribirme a andreacardemil@hotmail.com.

      Cariños!

  2. Parece ser muy Bueno el libro son cosas tam importantes y algumas vezes no sabemos como manejarlas yo tengo una hija de 4 anos y presenta los miedos noturnos y la pobre se angustia mucho como solucionarlo?? Parece que voy a leer tu libro donde lo encuentro?
    atentamente Magdalena Fuentes mcaritofg@gmail.com

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