Escrito por Andrea P. Martínez. / Nº 217 /  07 agosto 2014
La solidaridad intergeneracional

Es un concepto del que se habla desde 1999, cuando se celebró el Año Internacional de las Personas Mayores bajo el slogan “Hacia una sociedad para todas las edades”. Hoy la ONU pone este concepto en la primera línea de sus objetivos.

Personas de distintas edades se conectan a través de la necesidad y de la entrega. A veces quienes necesitan son niños y los que ayudan son adultos. En otras ocasiones, son los jóvenes quienes, conscientes de los difícil que puede ser la vejez, entregan cariño y cuidados a los mayores.
Hoy el concepto de solidaridad intergeneracional está presente en diversos programas públicos y privados. Y puede aplicarse a la familia, cuando los abuelos comparten con los padres el cuidado de la tercera generación; o cuando los adolescentes y jóvenes asumen encargos relacionados con el cuidado de sus abuelos.

“Solidaridad intergeneracional” es un concepto del que se habla en el mundo desde 1999, cuando se celebró el Año Internacional de las Personas Mayores (IYOP) con el slogan: “Hacia una sociedad para todas las edades”. Tres años más tarde, con motivo de la II Asamblea Mundial sobre envejecimiento celebrada por Naciones Unidas, en Madrid, en el año 2002, se publicó un plan internacional sobre envejecimiento, en cuyo artículo 16 se dice expresamente: “Reconocemos la necesidad de fortalecer la solidaridad entre las generaciones y las asociaciones intergeneracionales, teniendo presentes las necesidades particulares de los más mayores y los más jóvenes y de alentar las relaciones solidarias entre generaciones”.

En este concepto de “solidaridad intergeneracional” queda implícito que no sólo los adultos mayores son los necesitados de ayuda, sino también los jóvenes, y por esta razón adquiere importancia un segundo concepto muy presente hoy en día, tanto en las políticas públicas como en el voluntariado: el envejecimiento activo. Éste ya venía siendo mencionado desde la I Conferencia Mundial sobre Envejecimiento (Viena, 1982) y se refiere a la importancia de que las personas puedan sentirse útiles y parte de la sociedad en todas las etapas de la vida.

SENAMA: VALORANDO LA EXPERIENCIA

La Actual directora nacional del Servicio del Adulto Mayor, SENAMA, Rayén Inglés Hueche señala que este organismo tiene dos programas de voluntariado para adulto mayor: Asesores Seniors y Te acompaño.  “Ambos tienen como objetivo transversal promover nuevos roles en la vejez, contribuyendo a la integración social y al fortalecimiento de la imagen de las personas mayores, quienes transmiten sus conocimientos y experiencia. Ambos programas promueven el desarrollo de las relaciones intergeneracionales”.

Programa Asesores Senior• El programa Asesores Senior se inició el año 2004 gracias al trabajo conjunto de SENAMA y FOSIS y consiste en que personas mayores voluntarias, le entregan apoyo escolar a niños y niñas que cursan entre 1° y 8° año de educación básica, pertenecientes a familias vulnerables. Este apoyo escolar se realiza una vez por semana en la vivienda de los niños y niñas. Cada voluntario desarrolla un plan de trabajo para cada estudiante.
Asesores Senior tiene como objetivo promover la integración social y las relaciones intergeneracionales entre las personas mayores y niños de educación básica, con el fin de que éstos mejoren su desempeño escolar y hábitos de estudio y que, al mismo tiempo, se valore la experiencia social y laboral de los mayores voluntarios.

Programa Te acompaño• El programa Te Acompaño se creó el año 2013 y es el producto de la labor coordinada de SENAMA y SENDA y consiste en la tutoría que realizan mentores adultos mayores a adolescentes de 10 a 14 años. El acompañamiento va más allá, tanto el mentor como el adolescente que recibe la ayuda deben involucrarse en actividades comunitarias y en el entrenamiento en habilidades sociales y de resolución de problemas.
Este programa busca aumentar los factores protectores de estos estudiantes, con el fin de prevenir y evitar el consumo de alcohol y drogas. También promueve la valoración social de los mayores y la difusión de temáticas asociadas a la vida saludable, el autocuidado y el uso de sustancias. Aquí se propone mejorar las habilidades sociales para la resolución de conflictos por parte de los niños y fortalecer la vinculación entre mentores y jóvenes.

El número de voluntarios de cada uno de estos programas es de 415 Asesores Seniors distribuidos en las 15 regiones del país y Te acompaño tiene 275 voluntarios en las regiones de Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O´Higgins y Maule. En total son 690 personas mayores entre ambos programas.

PERFIL DE LOS ADULTOS MAYORES VOLUNTARIOS EN CHILE
En Chile hay 15 mil adultos mayores que realizan labores de voluntariado.
De acuerdo con un estudio realizado por el Servicio Nacional de Ayuda al Adulto Mayor, SENAMA, estos voluntarios tienen un promedio de edad de 67,5 años, y llevan 10,8 años realizando actividades de voluntariado, a las que dedican 1,6 días a la semana.
Además, un 92% de los voluntarios adultos mayores son mujeres. En cuanto a su estado civil, la mayoría de ellos están casados (46,9%), seguidos por los viudos (28,5%).
Según el estudio, los adultos mayores se desempeñan en 3 áreas de voluntariado principalmente: educación, salud y superación de la pobreza. La mayoría trabaja en voluntariado para sentirse más útiles y mejorar su sensación de bienstar físico y mental.

Directora Senama Rayen InglésRayén Inglés indica que ambos programas buscan voluntarios que sean “profesionales jubilados del área de educación, con experiencia en trabajo comunitario o de voluntariado. Deben ser personas mayores de 60 años con habilidades para trabajar con niños, jóvenes y sus familias, con capacidad para transmitir sus conocimientos, con capacidad para escuchar y también establecer límites. Deben tener salud mental y física compatible con estas tareas y por supuesto un fuerte compromiso con la labor voluntaria”.

Además en ambos programas, se ha logrado mantener sobre el 90% de la cobertura planificada, tanto en mayores voluntarios como en niños y niñas participantes, destacándose el alto compromiso y sentido de vocación y responsabilidad de los mayores.

Por otro lado la directora señala que “ha sido muy gratificante que las familias han demostrado un interés en que sus hijos e hijas reciban el apoyo escolar o acompañamiento del voluntario, sumándose a lo largo del programa a las diversas actividades planificadas y siendo un aporte a la implementación del programa”.

Para este año las metas son altas: “Esperamos cumplir con la totalidad de la cobertura que nos hemos propuesto para Asesores Senior y para Te Acompaño, que este año sumó una región más (Maule). Además queremos mantener y reforzar los encuentros intergeneracionales que se realizan en el marco de Asesores, los que también queremos replicar en Te Acompaño. Nuestro deseo es que estos programas crezcan: Asesores en nuevas comunas participantes, porque ya está en todo el país y Te Acompaño pueda abarcar todas las regiones, porque consideramos que ambos programas representan un real aporte a la sociedad y muestra de la valoración social y participación que deben tener las personas mayores”, puntualiza Rayén Inglés.

FUNDACIÓN LAS ROSAS: CONECTANDO JUVENTUD Y VEJEZ

La Coordinadora de Voluntariado de Colegios y Servicios de la Fundación Las Rosas, Silvia Castro, tiene a cargo la gran tarea de acercar a la juventud a la realidad de una vejez pobre, solitaria y necesitada. Los voluntariados que están orientados a jóvenes son los de Educación Superior, que integran universidades, institutos, agrupaciones y movimientos juveniles y de iglesia, entre otros. Por otra parte, están los voluntariados orientados a la Educación Pre escolar, Básica y Media, al cual pertenece el Programa de Trabajos Sociales.

Estos programas tienen distintas variables según el carisma de cada institución: pueden realizar actividades que van desde evangelización hasta limpieza de vidrios y patios, pasando por la atención directa de los residentes.

La existencia del Programa de Trabajos Sociales de la Fundación Las Rosas se formalizó el año 2010 y su creación fue una respuesta a la inquietud de diversos colegios que deseaban que sus alumnos participaran en una experiencia de tipo “obrera” inspirada en la Espiritualidad Ignaciana.

Los jóvenes voluntarios pueden internarse durante una semana o un fin de semana en los hogares, para ayudar y vivir con los abuelos. También pueden ir diariamente al hogar cumpliendo una jornada laboral. La modalidad depende de lo que requiera cada colegio.

“El foco está puesto en que el alumno pase por diversos trabajos mediante una planificación que se le proporciona en cada hogar; éstos son apoyo en cocina, lavado de ropa y secado, lavado de platos, limpieza de vidrios, aseo general en el hogar, traslado de residentes a la Capilla o comedor; dar de comer a los casos menos severos, previa capacitación dada por personal del hogar. Las labores que no realizan son mudar, bañar, intervenir en procedimientos de enfermería”, aclara Silvia Castro. Los jóvenes que participan son de Enseñanza Media. Los grupos para internado son de 5 jóvenes aproximadamente, dependiendo del espacio del hogar y para el voluntariado sin internado se arman grupos de 10 a 12 jóvenes. Son monitoreados por los profesores del colegio que están a cargo de la actividad y también por la directora y el personal del hogar. Por su parte Silvia Castro, en su papel de encargada de colegios del área de Voluntariado, supervisa el trabajo y la coordinación “debido a que la experiencia es bastante fuerte para los jóvenes y hay que darles apoyo y contención ante todo lo que están viviendo”.

LOS MAS BENEFICIADOS

La experiencia ha dado grandes resultados y cada año se han sumado más hogares y colegios a esta actividad. Los alumnos quedan muy motivados y abiertos a una realidad que, generalmente, desconocen. En los hogares valoran el apoyo de los jóvenes en el cuidado del adulto mayor y su disponibilidad al servicio del más necesitado. Para Silvia Castro son los abuelos los grandes beneficiados, ya que tienen el cariño de estos jóvenes que los regalonean, los alimentan, conversan, juegan, cantan y rezan con ellos. Sin embargo, también es una ayuda concreta en la formación integral y valórica de estos alumnos, por lo tanto hay un beneficio a largo plazo mucho más profundo.

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