Escrito por Teresa Arnaboldi / Nº 197 /  12 August 2014
Medicina complementaria ¿Funciona?

Hoy en día mucha gente no encuentra respuestas en la medicina tradicional y se sienten frustrados por esta situación. Es aquí donde aparecen las terapias complementarias, que entienden al hombre como un ser integro que no es sólo cuerpo o enfermedad y que pueden ayudar en los tratamientos tradicionales.

A nivel mundial, se está generando un creciente apoyo a la utilización de las terapias alternativas como acupuntura, yoga, reiki, terapias florales, biomagnetismo… En Chile, cada año son más las personas que se atreven a experimentar estas nuevas “medicinas”. En los países desarrollados, estas terapias se practican desde hace mucho tiempo, por lo que se han empezado a crear políticas nacionales de salud para regularlas. Chile va por el mismo camino.

El auge de estas prácticas se explica por las siguientes razones: la percepción por parte de sus usuarios de que son naturales y armoniosas con el cuerpo, mente y espíritu, un mayor nivel de educación que facilita el acceso a más información sobre las diferentes terapias disponibles, y un peor estado de salud, sobre todo en el caso de los enfermos crónicos.

En Chile, son las enfermedades crónicas no transmisibles las que predominan en la población. Según datos del Ministerio de Salud, casi un 30% sufre de obesidad, un 27% de hipertensión arterial, un 25% de depresión, un 10% de diabetes mellitus tipo 2, y se registran altos índices de cuadros digestivos, colesterol alto, hipotiroidismo, deterioro cognitivo en adultos mayores, etc.
Esta proporción aumenta en las personas de bajos ingresos debido a los factores de riesgo que incrementan estas complicaciones, como alimentación no saludable, alto consumo de alcohol, tabaco, abuso de drogas ilícitas y licitas (medicamentos), estrés laboral, inseguridad, sedentarismo, contaminación ambiental.

La medicina oficial intenta actuar sobre este grupo de personas. Sin embargo, muchas veces no logra curarlas ya que algunas tienen un componente psicosomatico. Las terapias, entonces, se alzan como un camino para tratar estos síntomas. Sin embargo, hay que tener claro que éstas no deben actuar como una alternativa a la medicina tradicional, sino como un complemento que aborde los aspectos humanos que la primera no trata.

EL EDIFICIO QUE ENFERMA

Según el médico francés Marc Piquemal, consejero científico para América del Sur del Centre Européen d´ Informatiqueet Automation las enfermedades crónicas no transmisibles corresponden a un estilo de la modernidad. Esta situación se habría forjado hace años cuando el humano, a diferencia de los animales, empezó a crear funciones para controlar su entorno, como el frío, y generó una interfaz de protección que lo aisló de la naturaleza y de su intercambio. “Pasamos de una interacción física activa con el medio ambiente hacia una vida sedentaria. Nuestro cuerpo tenía aptitudes que de a poco las empezamos a dejar de usar”, dice.

Agrega que el ser humano tiene un sistema neurovegetativo que cumple una función adaptativa. Al alejarnos de las condiciones naturales del entorno se omite este sistema y deja de captar información. Al construir casas y con los adelantos tecnológicos, nos empezamos a alejar del intercambio con la naturaleza y nació el síndrome del edificio enfermo. “Nuestras viviendas actuales nos alejan de la retroalimentación que busca el cuerpo para aumentar la calidad de vida. Vivimos sin luz natural, encerrados, no estamos en contacto con el ambiente natural y entonces empezamos a sufrir síntomas como estrés, cansancio y somnolencia. Al perder el contacto con el sistema adaptativo envejecemos más rápido y aumenta el estado de malestar.

UN MARCO LEGAL

El edificio que enferma es una de las causas del empeoramiento de la salud de la población y la razón de que las personas hayan comenzado a buscar una medicina más holística, que abarque distintos ámbitos del ser humano. El Ministerio de Salud encontró que existen más de 147 tipos de terapias en nuestro país. Debido al desconocimiento de quiénes las practican, en qué áreas, sus resultadas, riesgos y su efectividad nació la preocupación por reglamentarlas. “La ciudadanía tiene derecho a informarse y a acceder a terapias   seguras y con confianza”, dice el médico de la U. de Chile Jaime Sepúlveda, encargado del Área de Medicinas Complementarias del Ministerio de Salud.

La OMS reconoció hace tiempo la importancia de integrar las terapias a los sistemas de salud oficiales en forma complementaria, debido a que ofrecen una visión que responde a las demandas de una medicina más holística. En la medicina tradicional esto se hace más difícil debido a la especialización.

El doctor Sepúlveda explica que desde la salud pública se asumió la posibilidad de aprovecharlas para la prevención de enfermedades y para dar respuestas a problemas específicos. “Reconocemos que hay otras medicinas con otros paradigmas que pueden contribuir al bienestar y ayudar en la recuperación de la salud de forma complementaria”, dice, y agrega que el Ministerio ha mostrado su disposición de normalizar estas prácticas para facilitar su inserción.

Según un estudio hecho por la entidad, estas prácticas las ejercen en su mayoría no profesionales de la salud sin certificación. Por ello, los esfuerzos del Ministerio por cambiar esta situación comenzaron en el año 2005 cuando se firmó el decreto 42 que establece que “se entenderá por Prácticas Médicas Alternativas a todas aquellas actividades que se lleven a cabo con el propósito de recuperar, mantener e incrementar el estado de salud físico y mental de las personas, mediante procedimientos diferentes a los propios de la medicina oficial, que se ejerzan de modo coayudante auxiliar de la anterior”.

Este punto para el doctor es importante porque considera que las terapias no se deben usar como un sustituto de la medicina oficial, lo que muchas veces ocurre y genera problemas en la salud.

Luego, se reconocieron dos terapias que fueron reguladas por la ley como profesiones auxiliares de la salud: la acupuntura y la homeopatía. Hoy, existen 413 acupunturistas y 39 homeópatas acreditados por el Ministerio que aparecen en un listado en su página web.
Sobre las demás terapias (biomagnetismo, flores de bach, Reiki…), el doctor Sepúlveda explica que no tienen reconocimiento legal ni reglamento, por lo que están en una situación ilegal según el código sanitario, y que si hubiera una denuncia entraría a actuar el código sanitario y el penal. “No puede ocurrir que la gente se encuentre con sorpresas. En Talca un lactante presentó un cuadro de diarrea curioso. Después el ISP encontró que un frasco de flores de Bach -que le había sido suministrado a la guagua- contenía la beacteria Echerichia Colli. No hay ninguna terapia que sea inocua. Los terapeutas no son médicos y si dan un diagnóstico errado puede terminar mal, por no tener formación como doctor”, afirma Jaime Sepúlveda.

En nuestro país el tema de las terapias está cobrado tal importancia que el 31 de Agosto se llevó a cabo la novena versión del Congreso Internacional en Medicinas Complementarias, organizado por EIMCO y patrocinado por el Colegio Médico de Chile, la Facultad de Medicina de la Universidad Finis Terrae y la Facultad de Obstetricia de la Universidad de Chile.

LA SALUD ES ESTAR EN ARMONÍA CON EL ENTORNO

Hace cientos de años en Grecia el pensador Hipócrates dijo que la salud es la condición en que el individuo está en armonía consigo mismo y su entorno. “Él, tenía el concepto del ser integral, de la armonía del espíritu y la naturaleza”, explica la médico cirujano Magali Pacheco, vicepresidenta nacional del Colegio Médico.

La doctora dice que las terapias complementarias tienen un enfoque holístico puesto en la salud y no en la enfermedad.“Producen bienestar y privilegia los componentes psicoemocionales. Hay mucha demanda por quienes padecen ansiedad o angustia, ya que se trata de una medicina personalizada, que escucha y orienta. La gente busca eso y no lo encuentra en los servicios de salud”.

Explica que en la salud pública el tiempo y el rendimiento son definidos por la autoridad (ejemplo 10 pacientes por hora) lo que genera una mayor atomización del enfermo. “Es difícil tener una medicina integral con estas características del sistema”, comenta. Es aquí donde entran las terapias porque acompañan y son cercanas. Estas prácticas no cabalgan sobre la enfermedad sino sobre la prevención, anhelan que la persona esté sana, y así se prevengan las patologías. “El desafío para la medicina oficial es ser integral, que una cuerpo, mente y espíritu”, dice Pacheco.
La doctora añade que hay un camino en el desarrollo del país y en el mundo sobre las terapias y no nos podemos quedar atrás. “Tiene que haber apertura y voluntad del gobierno, la academia, los equipos de salud, terapeutas y pacientes”, y agrega que los médicos no saben qué terapia alternativa recomendar en caso de que un paciente lo solicite.

EL DEPORTE TAMBIÉN COMO MEDICINA
En un congreso en Viena en 1960 se acuño el término medicina deportiva como el efecto del ejercicio en la salud que apunta a la prevención. Para Mauricio Purto, médico de la Universidad Católica , especialista en Medicina Deportiva y montañista del Everest, el deporte es una terapia pero en Chile se usa poco. “En nuestro país el 88% de la población es sedentaria y tensionada, además de mal nutrida”, dice. Explica que los tres pilares en que se basa la salud humana están fracturados, lo que se traduce en una sociedad potencialmente enferma que busca la salud desesperadamente en las farmacias. “La restauración de estos pilares a través del ejercicio físico, la nutrición consciente y el descanso en base a terapias alfa que lleven a un espacio de relajación profunda como la masoterapia, son el antídoto a la forma de vivir que tenemos los humanos del siglo XXI”, comenta.
Además indica que el deporte como medicina tiene efectos psíquicos y físicos medibles: sirve como terapia en enfermedades metabólicas como la diabetes , la hipertensión crónica y la prevención de cánceres como el de colon. En la esfera psíquica mejora el sueño, los cuadros neuróticos y depresivos.

UN EFECTO PLACEBO

Los detractores de estas terapias asocian el efecto placebo como una broma. Sin embargo, las terapias alternativas funcionan para muchas personas. “Efecto placebo es el fenómeno por el cual los síntomas de un paciente pueden mejorar mediante un tratamiento con una sustancia placebo, es decir, una sustancia inerte. La explicación fisiológica postulada para este fenómeno sería la estimulación del núcleo accumbens, situado en el cerebro que daría como resultado la mejoría del cuadro sintomático del paciente”. Según esta definición, el paciente se cura al tomar una sustancia o recibir un tratamiento que se supone va a mejorar su estado, pero en realidad esa sustancia no lo mejora directamente.

Un ejemplo: María se marea mucho al subir a los aviones. Antes de subir, una amiga le da una remedio y le dice que es para las nauseas. María se lo toma y no se marea durante el viaje. La pastilla era una sacarina, pero ella no lo sabía.

Para que un remedio llegue al público  tiene que pasar muchos controles y su “éxito” se mide en función de parámetros estadísticos. En los folletos de los remedios se habla de las indicaciones -lo que va a curar- y sus efectos secundarios-.
En la descripción del efecto placebo aparece el término “recuperaciones espontáneas”. Se admite como válido que hay gente que sufre recuperaciones espontáneas, es decir, que al tomar una sustancia X, se curan de Y, por efecto placebo. Sin medicamentos “químicos”.

¿CÓMO ES POSIBLE?

En la homepatía, por ejemplo, el frasco contiene una cantidad de principio activo tan diluido que no puede tener efecto alguno en el organismo. El otro principio de las terapias alternativas es la actitud. Sobre esto, investigadores norteamericanos realizaron un estudio para determinar la relación entre la actitud positiva y las enfermedades cardíacas. Los resultados publicados en la European Heart Journal revelaron que los pensamientos pesimistas y la negatividad tiene efectos dañinos a largo plazo. El estudio se realizó en más de 1.500 adultos sanos por más de diez años. Se evaluó el riesgo de los participantes a enfermedades cardíacas y se tomaron medidas de depresión, ansiedad, hostilidad y el grado de expresión de sentimientos positivo. Los investigadores encontraron que las personas positivas tenían menor riesgo de enfermedades cardíacas. La diferencia habría radicado en que las personas positivas tiene períodos más prolongados de descanso y relajación, se recuperan más rápidamente de eventos que les causaron estrés.

¿QUÉ TERAPIA DEBO ELEGIR?

Las terapias alternativas deben utilizarse como complemento a la medicina tradicional. A pesar de que su eficacia es discutida, hay que tener en cuenta que todas apuntan a la sanación espiritual del ser, por lo que la elección dependerá del gusto de la persona

BÍOMAGNETISMO
Creado por el patólogo mexicano, Dr Isaac Goiz. Consiste en trabajar con Imanes de 1000 gaus de potencia hacia arriba, para restablecer el equilibrio del cuerpo. Los imanes hacen del ambiente en el cuerpo un lugar neutro y las bacterias, hongos y parásitos, viven en un ambiente alcalino o ácido por lo que lo “morirían” en un ambiente diferente.

 

ACUPUNTURA
Técnica curativa usada en la medicina china tradicional. Se usan agujas para estimular puntos en el cuerpo que quedan en sendas de energía llamados “meridianos.” Los tratamientos mejoran el flujo y equilibrio de energía a lo largo de estos meridianos. La medicina china considera el cuerpo como un sistema de flujos de energía. La enfermedad no es definida por síntomas sino por los desequilibrios de energía. Un acupuntor selecciona los lugares específicos para estimular. Las agujas quedan en el cuerpo hasta 30 a 45 minutos.

FLORES DE BACH
Es la denominación de un conjunto de 38 preparados naturales elaborados de una decocción o maceración en agua de flores maduras diluida en cognac, sin principios farmacológicamente activos y por lo tanto, no posee acción biológica. El uso de estas flores alivia desequilibrios psicoemocionales y de carácter (como miedo, impaciencia, angustia…) para influir o prevenir padecimientos físicos y/o psíquicos (enfermedades).

 

HOMEOPATÍA
Descubierta por el doctor Samuel Hahnemann. Se basa en una realidad conocida por Hipócrates, la ley de similitud: “Toda substancia capaz de provocar síntomas patológicos en un individuo sano, es capaz, a dosis infinitesimales, de tratar esos síntomas en uno enfermo”. Consiste en administrar pocas dosis de una sustancia que, en dosis elevadas, provocaría en alguien sano patológicas; pero en el enfermo que presenta manifestaciones similares, en dosis infinitesimales, es curativa.

LA ACTITUD DE UNA PERSONA TIENE EFECTOS FÍSICOS CLAROS

Se sabe que un individuo muy nervioso probablemente sufrirá de una úlcera de estómago o de colon irritable.
Mucho se habla de que las terapias alternativas son un engaño y sólo sirven para vaciar bolsillos. El presidente de la mayor productora de remedios homeopáticos de Gran Bretaña dijo públicamente que la homeopatía no funciona, pero da dinero.
El tema es: ¿La gente está pagando por una estafa?. Si hay negocio es porque hay interés en el producto y éste cumple con las expectativas. En el caso de las terapias eso se traduce en que para una parte de la población funcionan. Seguramente el factor de éxito más importante sea la actitiud de uno mismo. Esa actitud que hace que las terapias sean efectivas le llaman efecto placebo.
El doctor Piquemal dice que el efecto placebo se podría entender como una respuesta diferente, que a pesar de que no tiene estudios científicos medibles puede funcionar. Y eso es algo bueno.

UN EJEMPLO DE MEDICINA COMPLEMENTARIA: LA ANTROPOSÓFICA

La medicina antroposofía es una forma renovada de enfrentar los problemas de vida del humano, que van más allá del dualismo salud-enfermedad, y que incluyen aspectos físicos, funcionales y anímicos.

La antroposofía de Rudof Steiner reconoce al ser humano como un habitante de dos mundos: el físico-material y el anímico-espiritual. Este entendimiento hace que cuando el médico antroposófico se enfrente a un paciente, éste debe plantearse, cómo se encuentra en sus diferentes aspectos y qué factores de desequilibrio pueden estar afectándolo.

Los médicos antroposóficos deben formarse en una universidad tradicional. De esta manera, en la práctica diaria, se recurre a las herramientas de la medicina tradicional en circunstancias puntuales, cuando el médico antroposófico, las considera necesarias (ej: antibióticos en una infección; cirugía en una apendicitis, exámenes para confirmar o descartar diagnósticos, etc.)
El pediatra de la Universidad de Chile, Carlos Navarrete que sigue esta corriente, explica que se busca un proceso en la naturaleza que sea semejante al cuadro que presenta el paciente. De esta manera y entendiendo al ser humano en relación con el mundo y la naturaleza, se obtienen sustancias minerales, vegetales o animales que devuelvan las fuerzas curativas, para que sea el propio ser humano quien construya su proceso de sanación.

“Lo habitual es que el paciente llegue decepcionado por tratamientos que ha recibido y desea experimentar en ellos mismos otra forma de ver sus problemas. Últimamente y cada vez más frecuentemente, nos consultan personas que en un camino propio de desarrollo personal, sienten  la necesidad de apartarse de estilos de visión segmentada y parcial de la vida, incorporando aspectos más trascendentes, y necesitan un estilo de medicina que incluya también esos aspectos y que sea coherente con esa visión.
Según el médico, cada vez  más personas ven agotado el actual enfoque de la medicina tradicional, con énfasis en lo sintomático y llegan a la consulta.

INTERACCIÓN DE REMEDIOS QUÍMICOS Y NATURALES

Existe la creencia que los medicamentos con bases vegetales son inocuos sin embargo, según el doctor Jorge Alonso de la Universidad de Buenos Aires experto en Fitofármacos, es un grave error mezclarlos con remedios químicos.

Explica que los productos naturales son buenos y eficaces y que en algunos países tienen rango de medicamentos. Los fitofármacos tienen actividades, acciones y trabajan en los receptores del cuerpo y esto puede interaccionar con los productos químicos. “Cuando usamos una planta medicinal se puede potenciar el efecto del químico para bien o para mal o incluso bloquearlo, lo que puede ser peligroso”, dice.
Según el médico, los ancianos son los más proclives a los riesgos de las interacciones farmacológicas, ya que es el grupo de la población más polimedicado.

Una droga ingresa al organismo por distintos órganos como el intestino, y  en ellos  hay “puertas” para que ingresen los fármacos en el hígado. Si entra un medicamento químico junto a un fitofármaco y ambos eligen la misma puerta, puede que la hierba entre primero y la droga química quede en espera. Pasa con el jugo de pomelo que interfiere con algunos fármacos que controlan la presión o los que reducen el colesterol. Las interacciones no siempre son negativas; a veces que una hierba permite que un producto químico tenga mayor efectividad. Sucede con el aloe vera que potencia un diurético. O el ginseng que incrementa la eficacia de antibióticos como la kanamicina.“Hay que tener cuidado al mezclar drogas artificiales con plantas medicinales”, explica el doctor Alonso.

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