Escrito por Andrea P. Martínez. / Nº 218 /  05 September 2014
Obesidad infantil: ¿Cómo y porqué han engordado nuestros niños?

Chile es el 6º país en el mundo con más población obesa. El 23,5% de los niños tiene sobrepeso y el 10% es obeso. El factor ambiental es la principal causa: si en la casa hay un familiar que sufre esta patología y no tiene conciencia de que se trata de una enfermedad, es difícil que puedan inculcarse buenos hábitos alimenticios en los niños. Por esta razón la solución pasa por una intervención que involucra a todo el hogar.

Las cifras son aterradoras. Según estudios del Ministerio de Salud, el 33.73% de los niños menores de seis años padece de malnutrición por exceso en Chile, de los cuales el 23,5% tiene sobrepeso y el 10% obesidad.

La Dra. Verónica Cerda, Jefa del Servicio de Pediatría de la Clínica Universidad de los Andes, señala que la obesidad es una enfermedad crónica que ha ido en aumento y que afecta a países desarrollados o en vías de desarrollo, especialmente a sectores socioeconómicos bajos, donde la malnutrición por exceso supera el 50% de la población adulta. En Chile la prevalencia de la obesidad se concentra en regiones del sur del país.

¿Cómo está Chile respecto del mundo?
– Tenemos información alarmante de obesidad infantil en Chile, en relación al resto del mundo. Según información del año 2013 de la OCDE, somos el 6º país a nivel mundial con mayor población obesa, y nos superan solo Grecia, EEUU, Italia, México y Nueva Zelanda”.

¿Por qué nuestros niños son gordos?
– Existen causas primarias y secundarias que son responsables de la obesidad. Dentro de las causas secundarias, que abarcan menos del 2%, están las alteraciones genéticas, endocrinológicas, metabólicas o de causa psiquiátrica. La gran mayoría de los niños obesos son primarios, es decir, se produce un desbalance entre la ingesta y el gasto calórico, con exceso de peso corporal a expensas de masa grasa.

Factores gatillantes de la obesidad
La causa de la obesidad es multifactorial. La Dra. Verónica Cerda, identifica los siguientes desencadenantes:
1. Aumento de la ingesta calórica. Esto se ve en niños en etapa de jardín infantil, cuando comienzan a consumir alimentos procesados con alta densidad energética, ricos en sal, azúcar y grasas saturadas.
2. Gasto energético. Nuestros niños son sedentarios, realizan poco ejercicio programado, ocupando mucho de su tiempo frente a la pantalla del TV, computador o Tablet.
3. Hábitos alimentarios deficientes del grupo familiar, privilegiando consumo de comidas rápidas de alto valor energético.
4. Muy importante es quién compra, cocina y sirve la alimentación en la familia, pues una persona obesa encargada de estas funciones, privilegia comidas calóricas y en porciones mayores que las que el niño necesita.
5. Poca educación en el autocontrol y selección de los alimentos a consumir. No existe conciencia de enfermedad y por eso no se eligen alimentos para evitar la obesidad, que es una enfermedad.

EL FACTOR AMBIENTAL Y LA SOBREALIMENTACIÓN

Si bien existen factores genéticos que pueden ser causa del excesivo peso en nuestros niños, la causa principal de la obesidad infantil es el factor ambiental.

Lilian Fonseca, nutricionista del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, INTA, y parte del equipo del proyecto Colación BKN (ver más información), -implementado el 2013 con el propósito de mejorar la alimentación de los escolares- destaca que por factor ambiental se entiende desde no escoger los alimentos adecuados, hasta comer a deshoras y despreocuparse del tipo de cocción de estos; la no realización de actividad física, pasar muchas horas frente al televisor, videojuegos o computador; además de la influencia que tiene un ambiente familiar poco saludable en la conducta de los niños.

¿Cuánto influye en la obesidad de un niño, la obesidad de otro miembro de la familia?
– Si en casa hay un familiar que es obeso y no hay conciencia de las consecuencias que trae esto en su persona, es difícil que haya preocupación por los hábitos de los niños y eso traerá como consecuencia que ellos también aumenten de peso. Por el contrario, si hay un familiar con obesidad y existe preocupación en todo su entorno por su situación de salud, existirá mejor selección de los alimentos y la conducta alimentaria sana podrá evitar sobrepeso u obesidad en el resto de la familia. Hay que recordar que la conducta alimentaria de un individuo se relaciona con diversos factores biológicos, familiares y sociales.

SI QUIEN ELIGE LOS ALIMENTOS AL HACER LAS COMPRAS Y QUIEN COCINA SUFRE OBESIDAD, INFLUIRÁ EN TODO EL GRUPO FAMILIAR. POR ESO HAY QUE TOMAR CONCIENCIA QUE LA OBESIDAD ES UNA ENFERMEDAD.

¿Cuáles son las principales amenazas para que nuestros niños mantengan su peso?
– Los hábitos que tengan en su vida diaria, ya sea en la casa, en el jardín, colegio, familia y con los amigos. Para esto es importante el rol de la familia. Debemos acostumbrar a nuestros hijos a que la comida saludable también es rica y nos hace bien, que no es un castigo o que será premiado con un postre alto en azúcar o grasa por comerse las arvejas o la coliflor. Debemos predicar con el ejemplo, que tus hijos te vean consumir alimentos saludables, que realices actividad física, jugar con ellos, así es más fácil que ellos incorporen estos hábitos en su alimentación diaria; que consuman agua, aunque no sientan sed; que coman frutas y verduras como colación o en las comidas; lácteos descremados sin saborizantes o si quieren, con endulzantes, pero permitirles que prueben los alimentos con su sabor natural, antes de acostumbrarlos a nuestro gusto por el sabor dulce; preparar legumbres en casa. Muchos niños dicen consumir legumbres en el colegio, pero no en su casa porque su mamá indica que les toma tiempo prepararlas.

¿Quién cocina en la casa?
-La doctora Eliana Reyes, nutrióloga de Clínica Universidad de los Andes explica al intervenir en los hábitos alimenticios de un niño obeso “en general no se recomienda una dieta, sino un estilo de vida saludable, en que se cambien los hábitos de alimentación de toda la familia y fundamentalmente se aumente la actividad física. Se recomienda que los niños hagan al menos 1,5 horas diaria de actividad física, básicamente a través de juegos y deportes y que disminuyan las horas de pantallas (tv, juegos de video)”

¿Por qué se interviene a nivel familiar?
-Cuando hay un niño obeso, toda la familia debe hacer cambios ya que los niños también aprenden de lo que observan y no puede ser que a ellos se les obligue a comer algo saludable (por ejemplo, un plato de legumbres) mientras el resto come comida chatarra.

¿Cómo se elabora un plan de comida para que un niño obeso baje de peso?
De acuerdo a su edad y estatura, se indica alimentación para la edad, pero se restringen las golosinas, la comida chatarra, el consumo de bebidas azucaradas y la comida a deshora.

Consecuencias de ser un niño obeso:
Para revertir las cifras de obesidad en Chile lo más importante
“es reconocerla como una enfermedad grave que afecta el presente y el futuro de nuestros niños”, sostiene la doctora Verónica Cerda. Aquí nos explica las consecuencias de ser un niño obeso en distintos ámbitos:
• Alteraciones físicas: se producen por un daño acumulativo, pudiendo el paciente presentar apneas obstructivas al dormir, miocardiopatías, pancreatitis y alteraciones ortopédicas.
• Alteraciones metabólicas (a largo plazo): síndrome metabólico, dislipidemias, insulino resistencia y luego diabetes tipo II, hipertensión arterial, infarto al miocardio y accidente vascular, y cáncer de colon.
•  Alteraciones psicosociales a corto plazo, con distorsión de su imagen corporal. Aislamiento social y poca integración con sus pares.

LA CLAVE: LA INFORMACIÓN

¿Cuánto debe bajar un niño para poder considerar que una intervención es exitosa?
– Como los niños están en crecimiento, muchas veces basta que deje de subir, ya que al crecer va a modificar y posiblemente normalice su índice de masa corporal.

Estudios internacionales indican que en la obesidad también influye el nivel socioeconómico, ¿por qué?
– La obesidad se puede presentar en todos los niveles socioeconómicos. Actualmente muchos de nuestros niños están comiendo demasiados alimentos con alta densidad calórica; es decir, muchas calorías en pequeño volumen, como las colaciones escolares envasadas y bebidas azucaradas en exceso. Además, en las comidas regulares (desayuno, almuerzo, té y comida) se han sustituidos alimentos tradicionales por otros más calórico: en vez de leche, un postre de leche o bebida láctea con azúcar; en vez de fruta de postre, un postre elaborado; el plato de fondo ha sido reemplazo por pizzas o hamburguesa.

La profesional sostiene que más allá de los recursos económicos, para combatir la obesidad infantil se necesita educar a nuestra población. “Hay mamás que dicen no tengo dinero para enviar mejores colaciones a mis hijos al colegio, o la fruta está cara, pero tú les preguntas si toman bebidas gaseosas y ellas responden que sí, todos los días. La clave radica en la educación y en la información que se pueda entregar a la población para la mejor selección de los alimentos”.

Los buenos y malos hábitos

Los hábitos alimentarios de los padres o de las personas que cuidan a los niños condicionaran la alimentación de estos, ya que son el modelo que siguen los pequeños. La nutricionista Lilian Fonseca nos entrega algunos consejos sobre lo que NO debe hacer el adulto a cargo de la alimentación de un niño:

• Calmarlos con la comida, es un error común que se comete a todo nivel, en ocasiones para evitar que el niño siga llorando o “moleste”, se les entrega un alimento poco saludable, alto en calorías, grasas, azúcar y/o sodio.
• Premiarlos con la comida altamente procesada y por ende poco saludable. Una abuela no necesita entregar afecto a sus nietos con dulces o chocolates para que la quieran, los niños necesitan tiempo, no bebidas ni chocolates.
• Sazonar las comidas de los niños, porque creemos que tienen mal sabor o poco sabor, esto es un error ya que somos los adultos los que estamos tan acostumbrados a comidas altamente sazonadas o muy dulces que creemos que a nuestros hijos no les gustará la comida si no tiene mucho sabor.
Lo que SÍ se debe hacer es:
Escoger alimentos saludables,
Planificar las preparaciones que se consumirán en casa, para evitar caer en comidas de último minuto con alimentos como son las vienesas o hamburguesas con alto contenido de sal y grasas saturadas.
Preocuparse de las porciones consumidas, ya que todo lo que se consuma en exceso, también nos daña. Por ende, tener claro que las porciones de los niños, no son las mismas que deben consumir los adultos.
•  Realizar actividades al aire libre, que nos permitan distraernos junto a nuestros hijos y también fomentan estilos de vida saludables.

Reportajes Relacionados

About Author

Carolina

(2) Comentarios de lectores

  1. EDUCACIÓN, ahí está la clave. Según el Minsal, 67% de los adultos en nuestro país presenta exceso de peso. La población infantil también muestra números preocupantes. Hay que educar nutricionalmente a la población y incentivar el ejercicio y el deporte. Saludos Cordiales. Ale del Pino

  2. El arte de ontar cuentos es mágico, pero no todo el arte de contar cuntos
    infantiles procede de eese don, sino puede aprenderse y mejorarse.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *