Escrito por Luz Edwards / Nº 157 /  28 February 2015
No es solo llegar y hablar

Que los niños se atrevan a hablar en público es un objetivo primordial. Pero la comunicación oral también incluye aprender a escuchar y ser capaz de elegir la manera correcta para expresarse en cada escenario.

Una de las críticas que se nos hace a los chilenos es que no sabemos decir las cosas de frente. Basta con ver lo que pasa cuando alguien se cuela en una fila: todos murmuran groserías, pero nadie se acerca a corregir a la persona. Y si alguien lo hace, lo más probable es que sea cuando ya tiene mucha rabia y lo hará en un tono irrespetuoso, desproporcionado con la situación.

El alumno que pretende formar el programa de Lenguaje y Comunicación del Ministerio de Educación sabrá cómo abordar situaciones como éstas. Cecilia Hudson, coordinadora del Área de Lenguaje de la Escuela de Pedagogía de la Universidad de los Andes, explica que se trata de un objetivo explícito para primer ciclo básico que se resume en una mirada del lenguaje como herramienta de socialización. Es decir, saber usar el lenguaje, y no sólo aprender las reglas ortográficas, gramaticales y definiciones.

En su opinión, este enfoque es el correcto, pero el problema es que en terreno aún se observa el antiguo paradigma. “La mayoría de los profesores están apegados a la mentalidad anterior y me atrevo a decir que ni siquiera han revisado el programa oficial, que es muy explicativo, tiene buenas directrices y ejemplos concretos”, dice la profesora e investigadora de la Universidad de los Andes.

Más que expresión oral

Dentro de este enfoque del lenguaje como herramienta, la comunicación oral es protagonista. Que no es lo mismo que expresión oral, pues ese concepto considera al alumno sólo como emisor. La especialista en Didáctica de la Lengua y Literatura de la Facultad de Educación de la Universidad Católica, Claudia Vera, explica que la comunicación oral es uno de los caminos para formar una persona integral. “La meta es que los alumnos tengan algo que decir, se atrevan a decirlo porque sienten que es valioso y que, a su vez, escuchen y respeten a sus compañeros”, explica Claudia.

Los beneficios para el niño trascienden los límites del colegio y los profesores deben estar conscientes de ello. “La comunicación oral es la más importante, es la herramienta para forjar relaciones humanas, para mostrar el interior de uno a los demás”, dice Cecilia Hudson. Agrega que un profesor que tenga esa mirada destinará tiempo a desarrollar esta herramienta fundamental que es el lenguaje. A veces no es fácil hacerlo, porque implica poder manejar al curso y lograr que se callen mientras un compañero habla. “Pero mientras más difícil se haga la tarea, quiere decir que más lo necesitan los alumnos”, advierte Cecilia.

Para lograr esto, hay puntos claves que deben tener claro los profesores del primer ciclo básico:

1. El contenido no es lo más importante. Lo principal es infundir en el niño el entusiasmo de ser una persona que tiene ideas propias que pueden aportar al mundo.

2. Para poder verdaderamente interactuar con los demás hay que saber ejercer los roles de emisor y de receptor. Por eso el profesor debe hacerle ver al niño el valor de los demás y también la importancia de adecuar el discurso al otro: guiarlo en el tono de voz, el lenguaje del cuerpo, si debe usar un lenguaje formal o informal, etc.

3. Las correcciones deben hacerse con mucha delicadeza. Cuando a un niño se le critica como habla, se siente criticado como persona y puede inhibirse. Hay que tener especial cuidado cuando se corrigen usos que vienen de la casa, como el sonido “Shile”.

4. Las evaluaciones deben ser personales, es decir, medir el avance de cada niño y premiar su esfuerzo. Sería injusto y poco motivador exigir los mismos progresos a todos, ya que las personas no tienen la misma capacidad comunicativa.

5. Para las disertaciones, permitirles elegir el tema. A esta edad, lo que mejor funciona es darles libertad a partir de un listado de posibilidades y decirles que elijan lo que más los entusiasme, un tema que los ponga felices.

6. Siempre se debe pedir que preparen lo que van a hablar. Decirles que se pregunten por qué es importante el tema para ellos y qué les puede interesar a los demás. Con esta reflexión irán jerarquizando sus ideas y se darán cuenta de si les falta información.

7. Lograr que los alumnos no sólo memoricen, sino que la disertación sea una instancia para desarrollar el pensamiento crítico. El Simce muestra que hay una enorme falencia en saber argumentar: por qué se piensa lo que se piensa.

8. Mientras el niño habla, el profesor debe escuchar atentamente y mirarlo a la cara.

9. El profesor debe ser modelo del uso del lenguaje para sus alumnos.

Lo que pide el Mineduc

El programa oficial de Lenguaje y Comunicación dice: “El docente debe estimular a los niños a escuchar atenta, comprensiva y críticamente, y a participar activa y creativamente en situaciones comunicativas espontáneas e intencionadas”. Dentro de los objetivos fundamentales de la comunicación oral en el primer ciclo básico destaca: “Producir en forma oral textos no literarios bien construidos, utilizando de preferencia un lenguaje formal para participar en exposiciones, discusiones y en la búsqueda de acuerdos”.

IDEAS
Disertaciones: las primeras deben ser sobre temas del mundo del niño, como su familia, su mascota, qué le gustaría ser cuando adulto, etc.
Leerle a los alumnos buenos libros, además de hacerlos hablar, ya que el lenguaje escrito es siempre más rico.
Implementar diálogos socráticos, que consisten en una discusión colaborativa acerca de un texto, guiada por el profesor.

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