Escrito por Angélica Heredia / Nº 226 /  14 junio 2015
“Hijo cuídate, hijo esfuérzate”

Son frases que repetimos habitualmente los padres a nuestros hijos adolescentes. En estos libros, tres hombres chilenos confirman que nunca está demás insistir en estas recomendaciones, mostrándonos la cruda realidad a la que ellos están expuestos: sectas; alcohol, droga y violencia en la noche; y aunque parece algo menor comparado con lo anterior, a la flojera que los conduce a una posterior pobreza e imposibilidad de salir adelante.

Jaime Undurraga Matta, autor del libro “Mi hijo atrapado en una secta”:

“Recién ahora entiendo el infierno que vivió”
Su hijo Pablo estuvo preso quince meses tras ser imputado por el homicidio de un lactante por parte del líder “Antares de Luz”. La secta logró manipular su conciencia y libertad a través del clásico método llamado Control Mental Destructivo (CMD).

En el libro usted expresa la intención de ayudar a otros padres frente a los peligros de las sectas. ¿Está conforme con lo logrado en el libro?
Sí, quedé tranquilo, dentro de lo posible. Sin duda que se puede ahondar más en algunos aspectos más “duros” o especializados del tema de las sectas, sobre todo del concepto de Control Mental Destructivo. Ése es el objetivo final del fenómeno y las sectas son una manifestación más de su eficacia, como lo es la violencia intrafamiliar. Lo que pueda haber dejado en el tintero no altera en nada lo esencial expresado en el libro sobre el método que las sectas utilizan normalmente. Mi real interés es que la difusión y prevención del tema llegara a la mayor cantidad de gente y no sólo a los especialistas (psicólogos, psiquiatras).

¿Cuántas sectas hay en Chile?
– Según la PDI habrían más de 200 sectas en Chile. No conozco la base de sus datos, pero no me cabe duda que hay muchas.
¿Cuántas de tipo destructivo? No lo sé y es difícil saberlo hasta que no pasa un evento catastrófico como lo fue con la secta de Collihuay. De las pocas que he tenido conocimiento a través de ex miembros, es la de Pirque, liderada por la argentina Paola Olsece, que fue noticia hace algunos años y que sigue activa, con una rama “normal” en la V Región y un grupo más duro el Huasco Alto. Pero he tenido conocimiento de otras donde sus líderes o líder utilizan herramientas propias del Control Mental Destructivo (CMD) pero sin mayores consecuencias que conozcamos, hasta ahora. Yo pondría atención en cualquier movimiento fanático, cualquiera sea su objetivo (religioso, autoayuda, comercial, etc.). Si nos topamos con algo así, sería interesante observar el grado de educación formal de los miembros. Si éste es más bien alto, unidos al fanatismo, es la combinación clara de una alta vulnerabilidad emocional de sus miembros. Y ahí está el peligro del CMD. Otra señal importante es cuando a los miembros los separan de sus afectos familiares o de sus amigos; de su mundo emocional normal.

¿Cree o siente que fue ingenuo o muy confiado al no darse cuenta de los pasos que iba dando Pablo cuando ingresó al grupo?
– Puede ser. Pero, como explicaba en el libro, nunca nos prepararon mucho para este tipo de escenarios más bien emocionales y preventivos, como sí ahora lo tienen las nuevas generaciones. Yo mencionaba que a nosotros nos llevaban al dentista cuando nos dolía la muela, pero nunca nos llevaron a “control preventivo” como ahora. Si a eso le sumas la absoluta ignorancia sobre este tema del CMD, el resultado es una suma entre la ignorancia, la ingenuidad y las ganas de ver a tu hijo de mejor manera de lo que crees. Pensábamos que, si bien aparecía como “alternativo” de acuerdo a los cánones actuales parecía que estaba haciendo lo que le gustaba.

En el libro se refiere mucho a la importancia del sentido de la vida, ¿le preocupa la cantidad de jóvenes y adultos que no tienen claro cuál es el sentido de sus vidas?
– Sin duda. Basta sólo ver la cantidad de muchachos sin orientación en lo que hacen, o sin encontrarle sentido a lo que se les propone para la vida. Lo de Pablo me ha hecho pensar mucho acerca de qué tipo de mundo le estamos ofreciendo a los más jóvenes. A qué modelo de sociedad y a qué modelo de persona los estamos invitando; a qué tipo de sueños los llamamos; a qué aventura los estamos invitando. En general, me parece más bien pobre la oferta. Ante la gran incertidumbre de nuestros tiempos (que por lo demás siempre ha existido) creo que no estamos dando pruebas de una gran coherencia entre lo que pensamos y decimos con lo que hacemos. Y ahí se produce, en parte importante, la pérdida de rumbo o desorientación de los jóvenes. Y si a eso le sumas una vulnerabilidad emocional, tienes la “carne de cañón” ideal para este tipo de experiencias traumáticas, como ser reclutado en una secta.

¿Ve mucha inestabilidad personal en los jóvenes ?
– Una de las cosas que más me ha quedado dando vueltas después de la experiencia por la que estamos pasando como familia es darle una importancia real a la falta de sentido en la vida, o más bien a tratar de mostrarles a nuestros hijos el sentido de la vida, con las muchas opciones que ello conlleva. Uno la puede tener, como creo haberla adquirido a lo largo de los años en muchos aspectos, pero es complicado cuando uno no pareciera ser capaz de dársela a otros, y en especial a nuestros hijos. Por ignorancia, por incapacidad, por lo que sea. A veces pienso que si nos preocupáramos más como padres en buscar esta trascendencia para la vida futura de nuestros hijos, en vez de preocuparnos tanto acerca de “con qué se va a ganar la vida mañana” tendríamos mejores resultados con los jóvenes. Al menos con los nuestros. Cuando alguien se siente haciendo algo trascendente es la mejor vida que “se puede ganar”. Hoy día las opciones y oportunidades son mucho mayores para los jóvenes que las que nosotros tuvimos, pero algunas no las conocemos y por eso le tenemos terror. Varias de ellas habrían sido un espanto para nuestros padres y aún para nosotros. Pero no es así. Creo que no hemos logrado dimensionar qué significa ser feliz en la vida y “bajarlo” a nuestras actividades terrenales. Y si no lo hemos logrado menos sabremos cómo transmitirlo. No me quiero botar a filósofo barato, pero así lo creo.

¿Le preocupa el ambiente en el que están viviendo la muchos jóvenes?
– Sin duda que están sometidos a un tremendo bombardeo comunicacional, comercial, valórico y de todo tipo que asusta. Nos asusta a nosotros y con más razón a ellos. Por eso que ahora entiendo la importancia de la educación desde chicos. Es como una brújula que le debemos poner en su cabeza para que cuando llegue el momento de las confusiones en la adolescencia y después también, tengan algo que les muestre un rumbo. Precisamente porque su problema es la desorientación. Pero dicho rumbo debe ser coherente, como te expliqué antes. Si no lo es no sirve. Es más confusión aún. Y esa coherencia parte por nosotros. No nos engañemos.

¿Se puede hacer algo para estimularlos a que vivan con anhelos más profundas, si muchísimos no creen en Dios ?
– Qué pregunta difícil. Pero aún así soy un fanático de la esperanza (así terminé el libro). Creo que debemos volver hacia algunas cosas fundamentales de nuestras creencias, que las hemos transformado en algo distinto de su esencia. Me declaro católico y tengo fe en Dios, pero no me gusta la deformación que se ha hecho de la Buena Nueva que vino a traer Cristo en el Evangelio. Pienso que lo fundamental es la creencia en un ser superior que nos muestra valores y nos invita a una aventura trascendente, como la del Sermón de la Montaña. Lo importante es poder mostrarles a los jóvenes cuáles es la diferencia entre creer en un Dios (o un ser superior) que nos invita a vivir con valores y en forma coherentes; que nos invita a ser mejores personas, con la invitación a vivir de acuerdo a la tarjeta de crédito, al éxito material o a otros falsos ídolos. Pero a veces siento que no somos muy claros en mostrar por qué son falsos ídolos, ya que pareciera que a veces hasta nosotros los adoramos.

¿Hace algo distinto ahora en su vida con respecto a sus hijos, sobrinos, hijos de amigos para ayudarlos a prevenir desvíos?
– Un primer cambio importante que me ha ocurrido es no juzgar anticipadamente. Respecto de mis hijos, nietos y amigos he aprendido a valorar el día a día; a valorar lo que me está ocurriendo ahora. También he tenido unas lecciones brutales de paciencia y he visto su resultado positivo. Cuando es demasiado lo que está en juego vale la pena. No soy nadie para darle lecciones a alguien, pero así ha sido, en forma resumida. Tampoco me interesa en transformarme en un predicador para evitar desvíos, sino que prefiero dar mi testimonio de lo que le pasó a mi hijo, por qué le pasó y traspasarle mi experiencia a otros, por si les puede servir. Sólo eso.

FICHA:

El autor: Jaime Undurraga, nació en Chile en 1941, casado hace 47 años con Mariana Atria R. 4 hijos, 7 nietos. Abogado U. de Chile, Estudios de Ciencias Políticas en Universidad de Chapel Hill, Carolina de Norte, EEUU. Asesor de empresas.
El libro: Mi hijo atrapado en una secta.
Ediorial: El Mercurio Aguilar. primera edición octubre 2014. 126 páginas.

Fernando Vigorena, autor del libro “Padre rico, hijo flojo, nieto pobre”:

“La comodidad pasma a los hijos”
La historia de los padres que han superado a sus hijos es mucho más larga que la de los hijos que han sido más exitosos que sus padres en la vida. ¿Qué falla en el camino?, se pregunta el autor en este libro.

¿Por qué es tan difícil el traspaso del sentido del esfuerzo y del trabajo?
– Creo y veo que las familias traspasan a sus hijos muchas comodidades con lo que terminan pasmando a los jóvenes. La burbuja del bienestar, en donde todo lo reciben, resulta un caldo de cultivo para la flojera.

¿Qué o quién falla?
– Falla el padre porque desde chico debió haber dicho: “Mira, yo te voy a dar esto o aquello, pero tú vienes a la oficina a trabajar conmigo. No lo hace, porque no quiere que sus hijos pasen lo mismo que pasó él, los sinsabores, penurias…, olvidando que es eso es lo que le enseñó y permitió luchar en la vida. Es muy difícil trasmitir el esfuerzo y en eso se quedan todos entrampados.

Y los jóvenes, ¿no quieren esforzarse?
– Quieren tener un buen empleo, pero no emprender de verdad o sacrificarse. Están esperando que alguien les solucione los problemas. Esa mentalidad es bien latina y generalizada. El ser humano busca alguien que se responsabilice de ellos.

¿Y entonces los talleres de emprendimiento, diplomados, que abundan hoy en Chile a emprender…, no están logrando su aporte?
– No. Es de la boca para afuera, publicidad. En Chile veo mucho que lo que se hace es copiar lo que se hace en países más desarrollados. No están creando cosas desde cero o con mayor identidad.

¿Qué espera traspasar principalmente con este libro?
– Espero reforzar a la familia, porque veo que está en decadencia. Las boletas falsas, la corrupción es decadencia de miembros de una familia, porque de jóvenes se les está dando demasiado. No se les está enseñando a luchar y tampoco están entendiendo la importancia del esfuerzo. Me interesa dejar preocupados a los padres, haciéndose la pregunta: ¿cómo lo voy a hacer para no quemar a mi hijo, para no liquidar su futuro?

¿Qué modelos hay mejores para traspasar ideas constructivas?
– Los libros de Toffler, Porter y especialmente “Crear o morir” de Andrés Oppenheimer, en donde muestra ejemplos de chilenos que han conseguido financiamiento de mucho dinero para sus inventos. También el libro Pedagogía emprendedora, de Fernando Dolabela. Otro es El elefante y la pulga. Son libros para sacar ideas y crear.

¿Usted se ha inspirado en ellos?
– Viajo constantemente a Silicon Valley y allí he aprendido la manera correcta de enseñar, que no es la tradicional, donde el profesor es el que sabe y el alumno el que escucha. Allá el profesor coordina el aprendizaje personal del alumno. El esfuerzo investigativo y creativo es del alumno.

Y al padre como pedagogo, ¿qué le falta?
Falta que quieran aprender a transmitir correctamente a sus hijos la pasión por esforzarse, saber, crear. La mística del padre es lo necesario de transmitir.

Y para eso hay que tener un poco de hambre?
– Sí, y si no hay hambre, hay que forzar el hambre y entregar problemas y desafíos, proyectos, metas… esfuérzate.

¿Y qué pasa con la educación de los jóvenes en nuestras universidades?
– Hay universidades como el Tecnológico de Monterrey o la Universidad de Sao Paulo, que ponen gran énfasis en la experimentación. En Chile las universidades forman buenos profesionales mantenedores de lo que hay, pero crear es distinto, cuesta mucho y no se está enseñando a hacerlo. La reforma educacional ni siquiera ha mencionado este tema clave. Falta desde la enseñanza básica, que es cuando al niño se le enseña a crear, a luchar, a inventar cosas. Entonces cuando llegan a adolescentes ya están pasmados.

¿Cómo ha llegado usted a pensar de esta manera?
– Creo que quien más influyó en mí fue mi madre. Ella se enfermó de cáncer a los 58 años y me tomaba de la mano y decía: “Hijo, usted tiene que surgir! Eran puras palabras, palabras y más palabras, pero fueron muy importantes para mí. Con enorme cariño me decía: “Míreme a los ojos, ¡júreme que va a surgir!” Y eso en el espíritu me marcó. Una persona de mi edad, 70 años, se supone que está descansando o enfermo. Y yo estoy activo y sano porque estoy apasionado con lo que hago. Pienso jubilarme tres años después de muerto.
Todos mis compañeros de generación están paseando el perro y llenos de achaques y no pueden entender que yo esté lleno de proyectos y muy sano.

FICHA:

El autor: Fernando Vigorena, ingeniero comercial, dos hijos, cinco nietos.
El libro:“Padre rico, hijo flojo, nieto pobre”.
Editorial Renacimiento, Santiago, diciembre 2014, 111 páginas.

 

 

 

 

 

 

 

Solos en la noche, Zamudio y sus asesinos
Gran impacto público causó el asesinato a golpes de Daniel Zamudio ocurrido en marzo de 2012 en el parque San Borja. La inmediata reacción de las autoridades, incluido el Presidente de la República, vigilias, expectación pública durante su larga agonía y el abatimiento general cuando finalmente murió, dieron cuenta de un país que rechazaba el fondo y la forma de la muerte de un joven chileno.

El periodista del diario El Mercurio había escrito en la revista del Sábado, donde trabaja, sobre este asesinato y ya desde el principio no aceptó la etiqueta que describía al crimen como una acción vengativa de un grupo neonazi y homofóbico. Pensaba, y por eso investigó en profundidad, que detrás de este grupo había un flagelo social de dimensiones más profundas.

Los cinco protagonistas de esta trágica historia muestran un tejido social complejo lleno de carencias en todos los niveles: abandono, padres ausentes, madres que huyeron del hogar por golpes físicos severos, serios problemas de identidad y pertencia de los jóvenes, empleos precarios, pobreza, abuso de alcohol y drogas y escasísimo apoyo del Estado. Además, hay un denominador común especialmente difícil de aceptar: todos ellos habían sido víctimas de abusos sexuales en su niñez o adolescencia y en su propio círculo de confianza, lo que resulta doblemente demoledor.

Cabe destacar la maravillosa figura de la abuela en cada una de las familias de los agresores y especialmente en la vida de Daniel Zamudio ya que es el único personaje que entrega fortaleza, amor incondicional, cordura, responsabilidad y presencia en las biografías de Ahumada, Angulo, López, Mora, y Zamudio. La abuela-heroína es, una vez más en Chile, ejemplo de apoyo y contensión a toda prueba pero desgraciadamente, insuficiente.

El libro relata magistralmente la soledad y abandono que vivían los cuatro asesinos y sobre todo Zamudio. También la impotencia de quienes intentaban ayudar pero que tras intervenir una y otra vez se daban por vencidos frente a las profundas trancas y carencias de los jóvenes.

¡A tí te afecta!
• Todos los hijos adolescentes se mueven hoy con entera libertad por la calle, a altas horas de la noche, y las cifras hablan por sí solas del consumo de alcohol y drogas en Chile.
• Muchos padres dejaron de hablar de “sentido de la vida” con sus hijos por un malentendido respeto a su libertad, olvidando que ellos están recién formenso sus puntos de vista y necesitan parámetros.
• Es un error pensar que estos temas le pasan a otros: hoy estos flgelos sociales.

Jaime Undurraga Matta,
autor del libro “Mi hijo
atrapado en una secta”:
“Recién ahora entiendo
el infierno que vivió “
Su hijo Pablo estuvo preso quince meses tras ser imputado por el homicidio de un lactante por parte del líder “Antares de Luz”. La secta logró manipular su conciencia y libertad a través del clásico método llamado Control Mental Destructivo (CMD).

En el libro usted expresa la intención de ayudar a otros padres frente a los peligros de las sectas. ¿Está conforme con lo logrado en el libro?
Sí, quedé tranquilo, dentro de lo posible. Sin duda que se puede ahondar más en algunos aspectos más “duros” o especializados del tema de las sectas, sobre todo del concepto de Control Mental Destructivo. Ése es el objetivo final del fenómeno y las sectas son una manifestación más de su eficacia, como lo es la violencia intrafamiliar. Lo que pueda haber dejado en el tintero no altera en nada lo esencial expresado en el libro sobre el método que las sectas utilizan normalmente. Mi real interés es que la difusión y prevención del tema llegara a la mayor cantidad de gente y no sólo a los especialistas (psicólogos, psiquiatras).

¿Cuántas sectas hay en Chile?
Según la PDI habrían más de 200 sectas en Chile. No conozco la base de sus datos, pero no me cabe duda que hay muchas.
¿Cuántas de tipo destructivo? No lo sé y es difícil saberlo hasta que no pasa un evento catastrófico como lo fue con la secta de Collihuay. De las pocas que he tenido conocimiento a través de ex miembros, es la de Pirque, liderada por la argentina Paola Olsece, que fue noticia hace algunos años y que sigue activa, con una rama “normal” en la V Región y un grupo más duro el Huasco Alto. Pero he tenido conocimiento de otras donde sus líderes o líder utilizan herramientas propias del Control Mental Destructivo (CMD) pero sin mayores consecuencias que conozcamos, hasta ahora. Yo pondría atención en cualquier movimiento fanático, cualquiera sea su objetivo (religioso, autoayuda, comercial, etc.). Si nos topamos con algo así, sería interesante observar el grado de educación formal de los miembros. Si éste es más bien alto, unidos al fanatismo, es la combinación clara de una alta vulnerabilidad emocional de sus miembros. Y ahí está el peligro del CMD. Otra señal importante es cuando a los miembros los separan de sus afectos familiares o de sus amigos; de su mundo emocional normal.

¿Cree o siente que fue ingenuo o muy confiado al no darse cuenta de los pasos que iba dando Pablo cuando ingresó al grupo?
Puede ser. Pero, como explicaba en el libro, nunca nos prepararon mucho para este tipo de escenarios más bien emocionales y preventivos, como sí ahora lo tienen las nuevas generaciones. Yo mencionaba que a nosotros nos llevaban al dentista cuando nos dolía la muela, pero nunca nos llevaron a “control preventivo” como ahora. Si a eso le sumas la absoluta ignorancia sobre este tema del CMD, el resultado es una suma entre la ignorancia, la ingenuidad y las ganas de ver a tu hijo de mejor manera de lo que crees. Pensábamos que, si bien aparecía como “alternativo” de acuerdo a los cánones actuales parecía que estaba haciendo lo que le gustaba.

En el libro se refiere mucho a la importancia del sentido de la vida, ¿le preocupa la cantidad de jóvenes y adultos que no tienen claro cuál es el sentido de sus vidas?
Sin duda. Basta sólo ver la cantidad de muchachos sin orientación en lo que hacen, o sin encontrarle sentido a lo que se les propone para la vida. Lo de Pablo me ha hecho pensar mucho acerca de qué tipo de mundo le estamos ofreciendo a los más jóvenes. A qué modelo de sociedad y a qué modelo de persona los estamos invitando; a qué tipo de sueños los llamamos; a qué aventura los estamos invitando. En general, me parece más bien pobre la oferta. Ante la gran incertidumbre de nuestros tiempos (que por lo demás siempre ha existido) creo que no estamos dando pruebas de una gran coherencia entre lo que pensamos y decimos con lo que hacemos. Y ahí se produce, en parte importante, la pérdida de rumbo o desorientación de los jóvenes. Y si a eso le sumas una vulnerabilidad emocional, tienes la “carne de cañón” ideal para este tipo de experiencias traumáticas, como ser reclutado en una secta.

¿Ve mucha inestabilidad
personal en los jóvenes ?
Una de las cosas que más me ha quedado dando vueltas después de la experiencia por la que estamos pasando como familia es darle una importancia real a la falta de sentido en la vida, o más bien a tratar de mostrarles a nuestros hijos el sentido de la vida, con las muchas opciones que ello conlleva. Uno la puede tener, como creo haberla adquirido a lo largo de los años en muchos aspectos, pero es complicado cuando uno no pareciera ser capaz de dársela a otros, y en especial a nuestros hijos. Por ignorancia, por incapacidad, por lo que sea. A veces pienso que si nos preocupáramos más como padres en buscar esta trascendencia para la vida futura de nuestros hijos, en vez de preocuparnos tanto acerca de “con qué se va a ganar la vida mañana” tendríamos mejores resultados con los jóvenes. Al menos con los nuestros. Cuando alguien se siente haciendo algo trascendente es la mejor vida que “se puede ganar”. Hoy día las opciones y oportunidades son mucho mayores para los jóvenes que las que nosotros tuvimos, pero algunas no las conocemos y por eso le tenemos terror. Varias de ellas habrían sido un espanto para nuestros padres y aún para nosotros. Pero no es así. Creo que no hemos logrado dimensionar qué significa ser feliz en la vida y “bajarlo” a nuestras actividades terrenales. Y si no lo hemos logrado menos sabremos cómo transmitirlo. No me quiero botar a filósofo barato, pero así lo creo.

¿Le preocupa el ambiente en el que están viviendo la muchos jóvenes?
Sin duda que están sometidos a un tremendo bombardeo comunicacional, comercial, valórico y de todo tipo que asusta. Nos asusta a nosotros y con más razón a ellos. Por eso que ahora entiendo la importancia de la educación desde chicos. Es como una brújula que le debemos poner en su cabeza para que cuando llegue el momento de las confusiones en la adolescencia y después también, tengan algo que les muestre un rumbo. Precisamente porque su problema es la desorientación. Pero dicho rumbo debe ser coherente, como te expliqué antes. Si no lo es no sirve. Es más confusión aún. Y esa coherencia parte por nosotros. No nos engañemos.

¿Se puede hacer algo para estimularlos a que vivan con anhelos más profundas, si muchísimos no creen en Dios ?
Qué pregunta difícil. Pero aún así soy un fanático de la esperanza (así terminé el libro). Creo que debemos volver hacia algunas cosas fundamentales de nuestras creencias, que las hemos transformado en algo distinto de su esencia. Me declaro católico y tengo fe en Dios, pero no me gusta la deformación que se ha hecho de la Buena Nueva que vino a traer Cristo en el Evangelio. Pienso que lo fundamental es la creencia en un ser superior que nos muestra valores y nos invita a una aventura trascendente, como la del Sermón de la Montaña. Lo importante es poder mostrarles a los jóvenes cuáles es la diferencia entre creer en un Dios (o un ser superior) que nos invita a vivir con valores y en forma coherentes; que nos invita a ser mejores personas, con la invitación a vivir de acuerdo a la tarjeta de crédito, al éxito material o a otros falsos ídolos. Pero a veces siento que no somos muy claros en mostrar por qué son falsos ídolos, ya que pareciera que a veces hasta nosotros los adoramos.

¿Hace algo distinto ahora en su vida con respecto a sus hijos, sobrinos, hijos de amigos para ayudarlos a prevenir desvíos?
Un primer cambio importante que me ha ocurrido es no juzgar anticipadamente. Respecto de mis hijos, nietos y amigos he aprendido a valorar el día a día; a valorar lo que me está ocurriendo ahora. También he tenido unas lecciones brutales de paciencia y he visto su resultado positivo. Cuando es demasiado lo que está en juego vale la pena. No soy nadie para darle lecciones a alguien, pero así ha sido, en forma resumida. Tampoco me interesa en transformarme en un predicador para evitar desvíos, sino que prefiero dar mi testimonio de lo que le pasó a mi hijo, por qué le pasó y traspasarle mi experiencia a otros, por si les puede servir. Sólo eso.

Reportajes Relacionados

About Author

Carolina

(0) Comentarios de lectores

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *