Escrito por Ruggero Cozzi / Nº 228 /  04 August 2015
¿Hombres en el baño de mujeres?

Las consecuencias del proyecto de ley de identidad de género.

“…el género que cada cual elija pasará a reemplazar al sexo como dato personal, desapareciendo éste último de los registros públicos, con todas las consecuencias para la convivencia social que ello significa…”

Ruggero Cozzi Elzo, Abogado. Director Ejecutivo Corporación Comunidad y Justicia / contacto@comunidadyjusticia.cl / www.comunidadyjusticia.cl

Hace algún tiempo, un establecimiento educacional en EE.UU. permitió a un adolescente tener libre acceso a los baños de mujeres, ya que el joven decía tener ‘identidad de género femenina’. Al verlo ingresar al baño -con sus respectivos genitales masculinos- varias estudiantes señalaron sentirse afectadas en su privacidad e intimidad. Sencillamente no estaban dispuestas a compartir el baño con un hombre, aunque él, en su fuero interno, no se sienta como tal.

La ‘identidad de género’, según quienes promueven la ley del mismo nombre, sería la “vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder o no con el sexo asignado al momento del nacimiento”. En otras palabras, cada persona podría escoger si desea vivir como hombre o como mujer, independiente de lo que diga su ADN. No estamos hablando de quienes nacen con alguna clase de ambigüedad genital -denominada hermafroditismo-, sino que de personas cuyo sexo biológico es indiscutible, pero que psicológicamente dicen sentirse parte del sexo opuesto.

El proyecto de ley que actualmente se discute en el Senado, precisamente, busca consagrar el ‘derecho a decidir la propia identidad de género’, en base a meros sentimientos individuales, facilitando los trámites para el cambio de nombre y sexo ante el Registro Civil, y estableciendo la obligación de los terceros, ya sean instituciones públicas o privadas, de respetar la ‘identidad de género’ de cada cual.

Aunque la moción busca evitar discriminaciones contra transexuales y travestis, cabe aclarar que tanto la Organización Mundial de la Salud como la Asociación de Psiquiatría Americana coinciden en que el deseo de vivir y ser aceptado como un miembro del sexo opuesto, es un trastorno mental denominado ‘disforia de género’, cuyo tratamiento, no obstante, genera gran controversia. Por un lado, hay quienes sugieren el consumo de hormonas y la cirugía estética de reasignación de sexo; pero, por otro lado, hay quienes consideran que la terapia debe ser estrictamente psicológica pues las cifras demuestran que después de la operación los trastornos continúan o aumentan, llegando incluso al suicidio.

Evitar la violencia y discriminación contra transexuales o travestis es una finalidad loable, pero el proyecto de ley no necesariamente evitará dicha realidad. El gran problema es que si la identidad de cada persona se desliga completamente de su realidad biológica, todo se reduce a la exclusiva subjetividad; el género que cada cual elija pasará a reemplazar al sexo como dato personal, desapareciendo éste último de los registros públicos, con todas las consecuencias para la convivencia social que ello significa.

En EE.UU., finalmente, y tras los reclamos públicos de varios apoderados, el colegio anuló el permiso concedido al alumno. Ya veremos qué sucede en Chile.

Ver caso: https://youtu.be/8UdwG7_g_cA

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