Escrito por Ruggero Cozzi / Nº 230 /  27 octubre 2015
Tres contrapuntos al aborto por violación

Este proyecto de ley expresa mayor misericordia con el violador que con el niño: el violador arriesga penas de hasta 5 años y un día; el niño fruto de una violación, en cambio, arriesga pena de muerte por un delito que no cometió, sin posibilidad de defensa, sin un juicio justo, y siendo absolutamente inocente.

Una de las causales de aborto que el Gobierno ha propuesto, y que el día martes 15 de septiembre se aprobó en la Comisión de Salud de la Cámara diputados, es la que permitirá terminar con la vida del niño que está por nacer cuando el embarazo sea “resultado de una violación”. Según el proyecto de ley un “equipo de salud” deberá constatar y acreditar que se haya producido el hecho mismo de la violación. El principal fundamento que se esgrime para legislar a favor de esta causal, es el drama que sufre la mujer que ha sido violada. El Estado no debiera obligarla -ni torturarla, dicen algunos- a sobrellevar un embarazo que es resultado de una violación.

Sin embargo, un primer contrapunto es que técnicamente una violación es cualquier relación sexual no consentida. Ello puede ocurrir por el uso de fuerza, por la privación de sentido de la mujer, o aprovechando la enajenación de la víctima. La ingesta de alcohol o el consumo de drogas -que inhiben el libre consentimiento- al momento de tener relaciones sexuales, perfectamente caben dentro de esta causal. Bastará un certificado de un “equipo de salud” para justificar abortos en esos casos, abriendo un amplio espacio para el abuso técnico.

En segundo lugar, en los embarazos fruto de violencia sexual, donde el aborto se propone como una solución al drama de la mujer violada, en realidad, solamente se empeora el cuadro psicológico de la víctima. Cuando lo que se necesita es paz, reconciliación interior y compasión, el aborto aumentará los sentimientos negativos de culpa y venganza. Responder a la violencia con más violencia –hacia el niño fruto de la agresión-, desgraciadamente convierte a toda la sociedad en victimario. Más humano parece ofrecer justicia contra el delincuente, reparación y acompañamiento para la víctima y, eventualmente, la adopción del niño inocente.

Por último, desde el punto de vista de los derechos humanos esta causal parece bastante injusta. La Convención sobre los Derechos del Niño dispone que el niño necesita protección y cuidado tanto antes como después del nacimiento, obligando a los Estados a garantizar que no exista discriminación contra los niños por causa de la condición de sus padres. Sin embargo, permitir el aborto de un niño que es resultado de una violación, precisamente, es discriminarlo -más bien, desecharlo- por la condición criminal de su progenitor. La responsabilidad penal del padre no puede alcanzar al hijo inocente. La violación es un acto injusto contra una mujer inocente, pero el aborto también es un acto injusto, esta vez, contra un niño inocente que nada tuvo que ver con la agresión sexual que sufrió su madre.

De algún modo, este proyecto de ley plantea una contradicción enorme. Expresa mayor misericordia con el violador que con el niño: el violador arriesga una pena de 5 años y un día por su delito, pero con una defensa estatal gratuita y varias atenuantes o eximentes que se pueden alegar en juicio; el niño que es fruto de una violación, en cambio, arriesga pena de muerte por un delito que no cometió, sin posibilidad de defensa, sin un juicio justo, y siendo absolutamente inocente.

QUIÉN ES
Ruggero Cozzi Elzo /Abogado. Director Ejecutivo Corporación Comunidad y Justicia
contacto@comunidadyjusticia.cl / www.comunidadyjusticia.cl

Reportajes Relacionados

About Author

Carolina

(0) Comentarios de lectores

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *