Escrito por Angélica Heredia / Nº 232 /  25 noviembre 2015
Lucrecia Prat: Del scan al plan escolar

Los avances de la neurociencia, especialmente el poder mirar por dentro al cerebro vivo, ha traído brillantes luces sobre cómo se puede convertir el aprendizaje en algo alegre, deseado y abordable para todos los niños. Invitada a Chile por Fundación Educacional Oportunidad, la neuroeducadora Lucrecia Prat se refiere a los cambios que la neurociencia está impulsando en las aulas y en los proyectos educativos.

Imágenes, movimientos, actividades para el comienzo y final de la clase, feedback inmediato, colaboración entre alumnos, cierta música…, son algunas de las técnicas y elementos que se están usando hoy para generar más atención en las salas de clases. Otras son los contratos dialogados entre profesores y alumnos y también el poder elegir algunas evaluaciones. Y es que la educación es una de las áreas que más se ha visto beneficiada por los descubrimientos de la neurociencia en relación a los llamados “elementos compatibles con el cerebro”.

Los resultados han sido muy exitosos, traducidos en grandes mejorías en la asistencia a clases, buen clima en el aula y niños contentos porque aprenden más y mejor ¿Qué hay detrás de estos grandes logros?

Lucrecia Prat fue invitada por Fundación Educacional Oportunidad para entregar su experiencia como neurosicoeducadora, especialidad a la que llegó motivada por la evidencia científica de que se puede vivir mejor creando buenos climas. Algunos educadores empezaron a traducir esta teoría en vocabulario simple, para bajarlo al día a día de la educación. Lucrecia Prat se interesó en llevar las lecciones de la neurociencia al aula, ponerlas al servicio de una mejor manera de aprender en el colegio, en la escuela básica y media. Hoy divide sus jornadas en el Colegio Río de la Plata Sur en Berazategui, provincia de Buenos Aires, del que es co-fundadora y forma parte del staff de profesionales de Asociación Educar, liderando el proyecto “Neurosicoeducación en el aula”.

¿Cómo se enciende y cómo se apaga un cerebro?

“Lo apasionante de lo científico es que muestra hechos, gusten o no, es así. En concreto, hay estudios y cada vez hay más información acerca de cómo funciona nuestro cerebro”, señala.

¿Cuál es la diferencia en cómo se plantea la educación desde la neurociencia?
– La educación como está planteada hoy, es decir por edades, de marzo a diciembre, es del siglo XIX. En ese momento se necesitaba ordenar, categorizar. Hoy la ciencia ha entregado muchos conocimientos y ya sabemos bastante de cómo se enciende un cerebro y cómo se apaga.

Y en Chile, ¿cómo te parece que estamos frente a los avances de la neurociencia?
– Cada vez que vengo a Chile me doy cuenta de que existe mucha conciencia de que es importante. Aquí llegan muchos libros e información. Asociación Educar está investigando y compartiendo evidencias muy contundentes.

¿Trabajas principalmente en educación primaria?
– Hace varios años que estoy trabajando con adolescentes, a pesar de que partí en primaria enseñando inglés. Hoy estoy con adolescentes y es fascinante. Las temáticas son otras. Por ejemplo les he mostrado el cerebro de un consumidor de drogas, otro con alcohol, desde la biología del cerebro.

¿Se sorprenden?
– ¡Mucho! Creen que es inocuo. Nadie se los cuenta porque son consumidores. Avances de neurociencia permite ver el cerebro vivo y por lo tanto puedo mostrar los hoyos que tiene la materia gris del cerebro cuando es consumidora de marihuana frecuente. Entonces les muestro y pregunto: ¿qué tipo de cerebro quieren tener? ¡Porque es evidente que un cerebro con agujeros piensa distinto!

QUIÉN ES
Lucreacia Prat es Co-fundadora del Colegio Río de la Plata Sur en Berazategui, provincia de Buenos Aires. Forma parte del staff de profesionales de Asociación Educar, liderando el proyecto “Neurosicoeducación en el aula”. Estudió “Brain Based Learning” en la Argentina, EE.UU. e Inglaterra. Teacher Trainer exclusiva para Latinoamérica para Oxford University Press (UK).

“La neurociencia no solo enseña cómo aprender, sino cómo tú aprendes”

En el aula, ¿qué descubrimientos destacan?
– Al principio, que los chicos quieren venir más al colegio. Subió el índice de presentismo. Llegamos al 90%. Los docentes y los chicos quieren ir a la escuela porque puede ser mucho trabajo, pero se disfruta más. Y además los chicos que estaban medio perdidos empiezan a acceder al aprendizaje, a sentir que la escuela es también para ellos.

¿Se logra que los estudiantes pongan más interés?
– Sí, más interés y participación porque se crea un clima sin amenazas, como base de la educación. También con más trabajo con el compañero, de a dos, en grupos incluso en las evaluaciones. Otro aspecto que ayuda es respetar los distintos tiempos de aprendizaje. Otro aporte ha sido la incorporación de los contratos. Cada docente conversa con los alumnos qué aspectos deben estar en el contrato. Posteriormente es aceptado por los dos lados y por lo tanto es más fácil respetarlo. Hay compromisos de las dos partes. Luego los padres lo firman y colaboran que se cumplan. Hoy tenemos muchos menos conflictos, ¡antes perdía horas en problemas de disciplina!

Y después, ¿qué cambió?
– Luego los vínculos comenzaron a mejorar. El trato y el ambiente se hizo mucho más amable, el nivel de pensamiento crítico también ha mejorado. Los profesores repiten que en nuestros colegios los adolescentes están contentos y hay buen trato general. El alumno contento se siente muy desubicado maltratando a otros. La neurociencia no solo se refiere a como aprender sino también a cómo eres, cómo te llevas con los otros. La neurosicoeducación apunta a generar un espacio de más registro del otro, de menos violencia, de más paz. Y se parte por entender como funcionamos, para entender y explicar por qué hacemos lo que hacemos, por qué tendemos a enfocarnos en lo negativo, a reaccionar. Cuando algo se entiende, se siente puede empezar a cambiarlo…

¿Está relacionado con la psicología positiva?
Sí, totalmente. Está relacionado también a las inteligencias múltiples. La idea de base es que si sabes cómo funcionas, puedes empezar a entender mejor al otro y eso te lleva a la búsqueda de un conocimiento interior. Y al empezar a conocerte más y a querer entender cómo funciona el otro, naturalmente tendemos a tratarnos mejor.

100% real
¿Qué hace Asociación Educar para los docentes interesados en la neurociencia?
Un curso que dura cuatro meses y que capacita a docentes on-line. Entonces eso más el manual, ya se puede empezar.

¿Cualquier profesor puede acceder?
Sí porque es on-line. Lo tienen en castellano y en inglés. Existen colegios en los cuales la mayoría de los docentes han hecho el curso online, entonces se sienten más cómodos para incorporar cambios.

Ver más: http://asociacioneducar.com

La relación de las emociones con el aprendizaje

Lucía Prat cuenta que dentro de este enorme mundo que se abre en la educación a través de la neurociencia, lo que más le interesa es la metacognición: “que los chicos sepan por qué hacen lo que hacen y por qué dicen lo que dicen desde su biología, y en vez de juzgarse o enojarse entiendan lo que les pasa, es darle visibilidad a lo invisible y empezar a hablar de las cosas que no hablamos”, explica.

¿Cómo cuáles?
– Como las emociones, que siempre son temas tabús, incómodos. Creo relevante sentarse a hablar de eso y empezar a comprenderlas. Cuando un chico se conecta y entiende sus emociones, cambia.

¿Qué cambios te enorgullecen?
– Cada vez más madres me dicen: mi hijo ya no tiene que ir más a terapia porque encontró que puede estar feliz en este colegio. ¡Y eso me ha pasado mucho! Chicos que llegan con tantas complicaciones de relación con los otros… y empiezan a disfrutar de aprender.

¿Por qué ocurre eso?
– Porque entienden que la emoción viene primero y la cognición, viene después. Si no trabajamos la emoción, el clima de ausencia de amenazas, por ejemplo, no se aprende bien.

¿Y cómo se trabaja eso?
Desde arriba. Nadie puede ser amenazado. El director no puede tratar mal al docente, el docente tampoco a los alumnos, y de ahí todos los demás. Es mucho más profundo de lo que parece. En un momento pusimos una ley de oro: “No se habla de niños en la sala de maestros”. Porque se hablaba de ellos y ellos se enteran de todo lo que estamos haciendo los profesores.

¿Es muy importante la ausencia de amenaza?
– Es clave. Es generar un espacio de buena intención, “de buena onda”, en la cual cabe el equivocarse, en donde nada justifica el maltrato, desde ninguna instancia.

El cerebro es social y aprende con otros

¿Qué otros valores son esenciales?
– Hay muchos. Otro es que el cerebro es social y por eso debemos generar instancias para aprender con otros, el compartir experiencias educativas, tratar la información, generar hipótesis.

¿El fin del individualismo?
– La neurociencia dice que nada de lo que se aprende realmente importante, lo haces solo: desde hablar, caminar, usar la bicicleta sin rueditas… Los grandes aprendizajes fueron con otros y en tiempo adecuado, no diciendo de marzo a noviembre “vas a tener que aprender tal cosa”, porque cada uno aprende a su propio ritmo y no hay nada de malo en eso.

¿Se pueden respetar los tiempos personales?
– Es que los plazos tan rígidos vienen de la revolución industrial, que se necesitaba organizar así, pero hay muchas cosas que toma más tiempo comprender.

¿Y eso no generó un gran desafío en cuanto a la evaluación de los procesos de aprendizaje?
– Sí, un tremendo problema que lo encaramos solamente cuando llevábamos cinco años trabajando de manera diferente. Primero trabajamos el currículo, el qué queremos enseñar, qué sirve y qué no… Luego trabajamos la metodología o el cómo vamos a enseñar y la tercera pata fue la evaluación, que la abordamos un tiempo largo después.

¿Sentían que no se ajustaba la manera de evaluar clásica?
– Claro. No podíamos presentar los conocimientos de una manera y evaluarlos como en la prehistoria. Y ahí aprendimos de estudios de Mind Sets, en los cuales se dice que existen mentalidades de crecimiento y otra mentalidad fija. Y según cómo vayamos creciendo y nos vayan enseñando vamos desarrollando una más que otra.

¿Y cuál es la que más se desarrolla?
– En la escuela actual se generan chicos con mentalidad fijas, en parte porque ponderamos la inteligencia, lo que el chico sabe qué es o qué no es… La evaluación tradicional marca eso: te fue bien o mal, lo entendiste o no. No se valora el “casi llegaste”, no se pondera el proceso.

¿Y han cambiado o aprendido el cómo evaluar?
– ¡Claro! Lo primero que hicimos fue dejar de usar el rojo, porque el rojo al cerebro le significa un peligro. Y lo cambiamos por verde. La Dra. Duet enseñó a cambiar el “no logrado” por un “Not yet”, es decir “Todavía no” o un “En proceso”. De esta forma el mensaje que llega al cerebro es diferente porque es decirle “Dale, vas en camino”. Finalmente lo que hacemos es combinar diferentes evaluaciones; las numéricas con otras que registran el camino hacia las metas.

Chile y Argentina

¿En Argentina también tienen grandes problemas con la comprensión de lectura?
– Sí. Lo que estamos trabajando mucho es la lectura y el pensamiento crítico. El pensamiento crítico tiene tres pisos: el primero recaba información, en donde vamos al texto a buscar la respuesta, el segundo piso uso esa información para analizar y comparar, entonces tal vez tenga que buscar en el texto y afuera de éste. Y ahí aparecen los porqués. Hasta ahí se suele quedar la escuela. El tercer nivel es aplicarlo en una situación diferente, es pensar en para qué me sirve leer esto, qué estoy aprendiendo de esto, cómo transpolar esto a la experiencia propia o de un entorno, a una realidad más significativa para ellos y así puede llegar a tener más sentido lo que hacen y leen. Queremos lograr que relacionen lo que estudian con las series que ven, con lo que lean en el diario, por ejemplo. También el juzgar con argumentos el estilo del autor que puedan aprender a pensar con rigor para que no se queden con la abundancia de información que existe sino que sepan cómo procesarla, resumirla, aplicarla.

Y a nivel oficial en Argentina, ¿se comprende o integra estos nuevos enfoques en educación?
– En distintas provincias se están haciendo un montón de pruebas. Sé de escuelas que empiezan el día con 20 minutos de meditación, algunas escuelas están cambiando los horarios de secundaria porque orgánicamente los chicos de secundaria necesitan acostarse y levantarse más tarde, porque su cerebro libera melatonina más tarde, por ejemplo. Están pasando cosas. No conozco un programa oficial en ningún lado. Son varios intentos.

LA NEUROCIENCIA HA DEMOSTRADO QUE:

1.
El cerebro es plástico y cambia:
Se adapta a lo largo de la vida, pero es más eficiente en los primeros años de desarrollo, llamados periodos sensibles para el aprendizaje, cuando éste es favorecido por el proceso de regeneración neuronal llamado neurogénesis.

2. Las emociones sí importan:
Las emociones son imprescindibles en los procesos de razonamiento y toma de decisiones, es decir, los procesos emocionales y los cognitivos son inseparables. Aquí radica la importancia de la educación emocional.

3. El miedo y la ansiedad dificultan el aprendizaje:
Por eso el aprendizaje debe ser una experiencia positiva y agradable. No es el miedo a la mala nota lo que lleva a estudiar, sino la curiosidad que activa las emociones que alimentan la atención y facilitan el aprendizaje.

4. El ejercicio físico mejora el aprendizaje:
Principalmente el ejercicio aeróbico promueve la neuroplasticidad y la neurogénesis en el hipocampo, facilitando la memoria de largo plazo y un aprendizaje más eficiente.

5. La práctica permite progresar:
El cerebro necesita la repetición ya que asi se adquiere la automatización de ciertos procesos mentales. Así se libera espacio en la memoria, lo que permite reflexionar.

6. El juego es vital:
Los mecanismos cerebrales innatos del niño le permiten, a los pocos meses de edad, aprender jugando. El juego aporta recompensas cerebrales, como la dopamina, pero además facilita la transmisión de información entre el hipocampo y la corteza prefrontal, promoviendo la memoria de trabajo.

7. El arte mejora el cerebro:
Las actividades artísticas, en particular la musica, promueven el desarrollo de procesos cognitivos. Hay correlaciones entre la práctica musical y la mejora en geometría. El teatro o el baile son beneficiosos para la memoria semántica. Al hablar en público se genera noradrenalina, una sustancia que se sabe que interviene en los procesos relacionados con la atención, la memoria de trabajo o el autocontrol.

8. El aprendizaje es social:
El cerebro se desarrolla en contacto con otros cerebros. El descubrimiento de las neuronas espejo resultó trascendental en este sentido porque estas neuronas motoras permiten explicar cómo se transmitió la cultura a través del aprendizaje por imitación y el desarrollo de la empatía, es decir, qué nos hizo realmente humanos.

Fuente: www.escuelaconcerebro.wordpress.com

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