Escrito por Andrea Puyol M. / Nº 232 /  09 December 2015
Voces de Hacer Familia

A lo largo de 21 años distintos columnistas han abordado en revista Hacer Familia los temas que consideramos importantes para el desarrollo de una sociedad que tenga como centro al ser humano y su desarrollo integral. Muchas veces ellos fueron visionarios, adelantándose a poner sobre la mesa las discusiones que vendrían. Algunos de estos columnistas-fundadores hoy comparten sus recuerdos y hacen un análisis de la realidad de la familia hoy en Chile.

 

 

DIEGO IBÁÑEZ LANGLOIS
“El mayor cambio: el interés de los papás por hacerse cargo de la educación de sus hijos, ya no como un asunto doméstico que correspondía a las mamás”.

Con su generosidad de siempre Diego Ibáñez Langlois accedió a hacer recuerdos y responder nuestras preguntas con la lucidez que lo caracteriza.

¿Cuál cree usted ha sido el aporte de la revista Hacer Familia a la sociedad chilena?
– La revista desde sus inicios ha ayudado a despertar en los dormidos y en avivar en los despiertos el amor por la familia. A la vez, ha sido una ayuda permanente para la educación de los hijos en sus diversas etapas de crecimiento. En ella han encontrado respuestas sencillas, pero no menos profundas para que cada familia sea lo que Dios espera de cada una.

¿En qué temas específicamente cree que ha sido el mayor aporte de la revista?
– Los temas han sido muchos y muy variados, y siempre válidos para los hijos en sus distintas edades, pero también para los abuelos, suegros, yernos y nueras, dándole a cada uno sugerencias de mejora en su vida personal.

¿Qué momento recuerda como uno de los más importantes en la vida de la revista de estos años?
– Los múltiples agobios por falta de medios, por la difícil publicidad, por los extremos desvelos de Juan Enrique Zegers por mantener viva la revista.

Desde su punto de vista, ¿cuáles han sido los principales cambios de la sociedad chilena en estos 20 años?
– Para mí los principales cambios en estas dos décadas han sido, en la familia, el paulatino y creciente interés de los papás hombres por hacerse cargo de la educación de sus hijos, ya no como un asunto doméstico que sólo correspondía a las mamás. En los jóvenes, una mayor generosidad para abordar los problemas de los menos favorecidos; en los permisos, la mayor dificultad de los padres para atreverse a decir que “no” a los que les perjudica; y en las fiestas, un tonto anticipo de las edades y de las horas de regreso a casa. Por último creo que en la era digital, lo principal es la incomunicación que están creando los múltiples medios que se crearon para estar más comunicados. Un ejemplo: los celulares, los juegos que absorben el tiempo de los niños y adolescentes. Y cómo no hacer referencia a la porquería que atraen a las pantallas y que ensucian el corazón de los jóvenes.

En el marco de su exitosa serie que fue publicada en nuestra revista “Educando las virtudes”, ¿qué virtudes se hace imperativo educar con mayor énfasis en los niños hoy en día?
– La fortaleza, es decir la capacidad de resistir a lo fácil, lo cómodo y lo placentero, y la sobriedad para no apegarse a las cosas y su fácil atractivo.

Desde su experiencia ¿cómo ha ido evolucionando la relación niño-colegio y padres-colegio?
– El paulatino aumento del irrespeto de los alumnos, pero a la vez una mayor participación de los padres.

JACINTA SCAGLIOTTI
“Una de las tareas importantes para la sociedad chilena actual, es la de respetar, fortalecer y ayudar a las familias a desarrollar y reconocer su propia identidad y originalidad. No se precisan grandes cosas para lograrlo, sino pequeños detalles en la vida diaria, como el reconocimiento de aspectos de la historia familiar, de los modos de ser de sus miembros, de ciertos ritos y costumbres… Dándole con ello a sus miembros, sentido de pertenencia, con raíces que aporten a su desarrollo pero que, llegado el momento les facilite el “despegue” y con ello el logro de su propia individuación”, señala esta destaca voz de Hacer Familia.

¿Cuál cree usted ha sido el aporte de revista Hacer Familia a la sociedad chilena?
– Un aporte significativo a mi parecer, es el haber contribuido a llenar un cierto vacío de reflexión seria, acerca de inquietudes que por lo demás estaban y están instaladas: reflexionar en torno a la educación de los hijos, las relaciones familiares, la problemática que éstas enfrentan en el día a día y buscar alternativas de orientación y apoyo a estas inquietudes.

¿En qué temas específicamente cree que ha sido el mayor aporte?
– Ateniéndome en este caso a los contenidos tratados en mi columna “Desde la Familia…”, se enfocaban éstos en temas que apuntaban a tomar conciencia acerca de la importancia de reconocer, afianzar y enriquecer los valores de cada familia en situaciones diversas; el compromiso emocional con los hijos; el favorecer los espacios de encuentro (hoy tan contendidos por la irrupción violenta y generalizada de los “artefactos” electrónicos); el valor de la complementación de padre y madre en la educación de los hijos. Un tema que se fue replicado en otros medios, se refería a la necesidad de equilibrar en la educación de los hijos, “la poda y el abono”. La primera, referida a la sabia labor de poner límites (claros y precisos, oportunos, así como razonables y flexibles); la segunda a la capacidad de amar y aceptar “porque sí” (sabiendo escuchar, más con el corazón que con el intelecto, compartiendo cercanía, poniendo atención a las necesidades del otro).

¿Por qué en un comienzo fue tan recurrente el tema de la relación padres y colegio?
– La idea era (podríamos decir que su vigencia se mantiene), proponer instancias que facilitaran la comunicación y por ende la retroalimentación entre ambos estamentos, permitiendo al escolar, sujeto principal a tener en cuenta, no sentirse un “náufrago” entre dos corrientes que, a ojos de él, se atribuyen deberes y derechos no siempre complementarios. La relación padres–colegio, no siempre resulta fluida y no necesariamente por mala voluntad de las partes sino que ambas, insertas en el mundo de hoy (familia, trabajo…), suelen verse sobrepasadas por las demandas que desde éste les llegan.

Desde su punto de vista ¿cuáles han sido los principales cambios de la sociedad chilena en estos 20 años en aspectos como familia y juventud?
– Respecto a la familia, el cambio ha estado marcado por la irrupción fuerte de la tecnología (con sus pro y sus contra), viéndose sometida a nuevas exigencias y demandas, que ponen a prueba su capacidad, referida a fortalezas y debilidades, de mantener dentro de márgenes prudentes su identidad, su capacidad de autorregularse, de abrir horizontes acordes a sus valores y principios. En la ineludible apertura hacia lo nuevo, a la familia se le ha creado un precario equilibrio entre lo que para ella es o no conveniente. De allí la necesidad de que la familia tenga espacios de encuentro y autoconocimiento, reconociéndose tanto en sus debilidades como en sus fortalezas y, de acuerdo a unas y otras, tomar las decisiones oportuna y convenientemente.
En el tema de la juventud, hace 20 años ya hablábamos de los jóvenes ávidos de emociones fuertes, emociones vividas “a concho”. Cabe sin embargo señalar que, junto con esta avidez que no parece disminuir en los jóvenes de hoy, ésta ha bajado a grupos de edad inferiores: niños de 9 y 10 años, que también andan en busca de emociones fuertes, con todos los riesgos que ello comporta.

Si tuviera que escribir una columna ¿sobre qué tema escribiría hoy?
Tal vez en la temática relativa a la AUTORIDAD; palabra recurrente en estos días, en los más diversos niveles e instancias, asociada a la carencia de la misma. Sería el caso entonces reflexionar no sólo acerca de su trasfondo etimológico (auctoritas del latín, implica: sostener para crecer), sino de los alcances en el ejercicio de la misma. Respecto de este ejercicio y en relación a la familia, considerar que los cambios sociales sin duda han traspasado los que eran sus “dominios”, haciéndola perder su autoridad como tal; autoridad que se le ha cuestionado pensando en el autoritarismo, que no es más que la deformación de la autoridad. Desde esta perspectiva, se ha ido limitando y quizás invalidando también, la capacidad de la familia para poner límites, para formar exigiendo, para sostener en el crecimiento y discernimiento…, confundiendo lo que antes se denominaba genéricamente “el santo temor de Dios”, por la necesidad actual de no temer a nada, de hacer aquello que le parece mejor a cada uno, en función de su “libertad”. Libertad que al no tener “norte”, porque hago lo que se me va ocurriendo en el momento, termina siendo libertinaje; esto es, dejando que las circunstancias decidan por mí según éstas se me van presentando y no sea yo quien decide con verdadera libertad, que es la que puedo ejercer al conocer, elegir y asumir entre varias opciones.

RAMÓN FLORENZANO, PSIQUIATRA
“El aborto es un punto de tope, porque cuando en una sociedad se da permiso para que uno pueda matar a otro, se desarma la sociedad como tal”, señala.

Con una mirada científica, basada en la evidencia de sus investigaciones, el doctor Florenzano nos entrega su opinión sobre la evolución y el estado actual de temas que afectan a la familia y a la sociedad chilena.

¿Cuál cree usted que ha sido el aporte de revista Hacer Familia en estos años?
El aporte ha sido muy significativo en la medida en que ha relevado el concepto de familia no solo desde el punto de vista teórico o conceptual como unidad central de la sociedad, sino que desde la práctica, ya que Hacer Familia como su nombre lo dice es algo activo en lo que hay que estar trabajando permanentemente y eso implica contar con herramientas para los padres, para los hijos. Y en eso se ha concentrado la revista en estos años, en dar herramientas para mantener la cohesión familiar.

¿Cuáles eran los temas más importantes que usted debió abordar en su columna?
– Cada uno lo hace desde su perspectiva, yo lo hice desde mi profesión de psiquiatra y como profesor universitario. Y algo que yo he trabajado en estas dos décadas ha sido el concepto del Ciclo Vital individual y familiar. En ese momento era muy novedoso y significa que todos debemos vivir la vida en un ciclo que tiene una serie de etapas, y que cada individuo en su ciclo vital personal se engrana dentro de una familia. A partir de eso yo abordé varios temas siempre hablando del por qué suceden ciertas cosas dentro de la familia y por qué hay familias que se arman y otras que se desarman.

¿Qué temas debieran estar conversando la sociedad chilena?
– Precisamente debieran estar haciendo eso: conversar. Y tanto en la sociedad como en la familia. Todo se debe conversar, entre los padres y los hijos deben conversar temas como el alcohol, la droga, la depresión, las relaciones sexuales, etc. Lo importante es poder conversarlo más que imponerlo. A nivel país eso mismo se aplica, y cuando llega alguien llega y dice solo yo tengo la verdad provoca muchos conflictos.

¿Cómo cree usted que han evolucionando los siguientes temas en Chile?

• Juventud y drogas: Hay cada vez más suicidio juvenil, eso tiene que ver con el consumo de droga o alcohol y también con un cambio en la actitud de la familia. A medida que hay más divorcios, separaciones y conflictos familiares, hay más suicidios juveniles. Ese es un tema actual comprobado por estudios. El cerebro madura con suerte a los 18 años, en algunas personas a los 21 años y no hay nada legal que pueda acelerar eso, por lo tanto aunque la ley diga que alguien tiene edad para tomar alcohol o consumir droga, si su cerebro no ha madurado no hay nada que lo pueda hacer madurar antes de tiempo.

• Familia: Desde la perspectiva biológica se sabe que todos necesitamos vivir en familia y la familia estable permite que como individuos nos desarrollemos y logremos ciertas cosas. Según los estudios que nosotros realizamos en el tiempo descubrimos que los jóvenes que provienen de familias constituidas consumen menos drogas que un joven que viene de una familia inestable.

CAROLINA DELL’ORO
“El ser humano ha olvidado que está hecho para construir con otro y en su búsqueda de logros tan personales e individualistas, se ha agotado y vive en un estrés inmenso. En ese sentido, lo más importante para que el ser humano experimente su vida con otros es la familia”.
Ha seguido de cerca el desarrollo de nuestra revista. Y su mirada aguda, profunda y lúcida la han convertido en un gran referente para nuestro trabajo. Con el cariño de siempre, la filósofa Carolina Dell’Oro recorre con honestidad los cambios de paradigma que ha vivido Chile.

¿Cuál cree usted fue el aporte de revista Hacer Familia en los años 90?
– Yo creo que revista Hacer Familia fue absolutamente visionaria al mostrar que “hacer familia” era algo muy complejo, y que se convertiría en algo más complejo aún. Básicamente porque los tiempos habían cambiado radicalmente y como uno educa con patrones que ha experimentado, esos patrones ya estaban desencajados para la realidad actual. Tú no podías repetir el patrón que habías recibido en tu casa. Podías y debías replicar los valores, pero el estilo y la forma no. Entonces yo creo que la revista vino a hablar de un estilo de hacer familia abordando todos los temas que la gente se estaba preguntando.

Según su opinión ¿cuáles fueron los temas más importantes que la revista abordó en esos tiempos?
– El tema de la libertad, de los límites, el de la autoridad. Después empieza el tema de la pareja, matrimonio. Después, los hitos educativos según edades. Una revista que siempre detrás de sus artículos llevaba un principio valórico y teórico de peso. No era una revista cualquiera, había una mirada, un concepto de persona, no solo tips y cosas prácticas. Eso es fundamental, porque el gran transformador familiar es la reflexión.

¿Qué temas debieran abordarse hoy?
– Hoy plantearía temas nuevos como la confianza, el tema de las familias abiertas a la sociedad que son aquellas que no solo están preocupadas de los logros individuales de sus hijos, de criarlos bien y de que alcancen sus metas, sino que haya una preocupación por aportar a la sociedad y a la patria. Hoy vemos familias muy solipsistas y eso está generando un problema. Hay algo que no estamos haciendo bien como sociedad porque todo el tema de la felicidad está muy relacionado con la familia, pero todo lo que traspase a la familia es muy sospechoso. La familia al final se deforma en un refugio, un escondite, no hay confianza. Porque la confianza es una cuerda, que si bien nace en la familia, debiera permitirnos salir a la sociedad y en Chile esa cuerda se corta cuando sale a la sociedad.
También hablaría de la familia imperfecta que no tiene que ver con la multi parentalidad o la mono parentalidad, sino que tiene que ver con la conciencia de que nuestra condición de persona es imperfecta, que somos vulnerables y que la gracia de la familia es que está unida por el amor, aunque es imperfecta. Lo importante es que haya amor incondicional y entrega.

¿Qué tema se debe abordar en sociedad?
– Yo hablaría de la familia a partir de la debilidad humana y me atrevería a titularlo como la familia imperfecta.

Según su opinión:
¿Cómo han evolucionado en dos décadas los siguientes temas?

• Familia: Hace 20 años tenía certezas intransables, estaba anclada en verdades nuclerares, la familia de hoy es profundamente nómade de verdades nucleares. Porque todo es relativo, todo es opinable, por lo tanto a los hijos y al mundo hay que transmitirles más opiniones que verdades y eso está generando un grado de incertidumbre en los jóvenes bastante grande.
Divorcio: Si miras las cifras es bien impresionante ver cómo aumenta el divorcio y los hogares monoparentales. Mi tesis es que eso se debe principalmente a cierto vaciamiento de lo que el ser humano es capaz, como que esta falta de antropología profunda del ser humano, de verdad del ser humano, de radicalidad del ser humano, ha ido haciendo que los compromisos totales y fundamentales de la vida sean imposibles, sean una especia de locura.

• Jóvenes: Yo creo que los jóvenes hoy día tienen muchas cosas a favor, tienen opciones más radicales y siguen sus ideas de verdad, no por status. Pero son pocos. La mayoría está en un estilo de vida muy vacío, muy superficial, donde el éxito es lo principal. Creo que nunca se ha hablado tanto como hoy del respeto a la diversidad, pero creo que como nunca no se está respetando la singularidad, eso que nos hace seres únicos. Los jóvenes trabajan por el sentido y ojalá encuentren el sentido en cosas trascendentes y no en cosas efímeras. Creo que nos ha faltado como padres un acto muy simple que se llama estar.

Aborto: Este tema ha evolucionado como consecuencia lógica de lo que es la sociedad hoy día, donde se ha ido perdiendo el valor de la persona. El drama del aborto en sí mismo, además del horror de la muerte de una persona sin derecho a defensa, es ver legalizado que el valor de una persona deja de ser tal y cuando esto sucede empieza a relativizarse todo lo que tiene valor esencial. Lo que hay que hacer es volver a poner al ser humano en el centro de la naturaleza y eso se logra en la familia, que es el lugar donde se experimenta el valor de ser persona.

BENITO BARANDA
“Hoy existe tensión entre lo individual y lo colectivo: necesitamos llegar a un equilibrio entre ambas cosas. Es muy importante tu persona pero también es muy importante el desarrollo de la sociedad y de los demás, porque eso es una fuente muy importante de confianza y de cohesión. Los jóvenes de hoy están generando este cambio”.

Trabajador incansable por una sociedad chilena más justa y que incluya y dé oportunidades verdaderas a todos, hemos querido escuchar una vez más la voz de Benito Baranda, que ha sido siempre una importante voz.

¿Cuáles son los temas que más han influido en la evolución de la familia chilena?
– Hay tres elementos que han sido importantes en su evolución, sobre todo en lo que respecta al desarrollo de los niños y de los jóvenes, uno de los aspectos que está resultando cada vez más positivo para Chile es la preocupación por la atención temprana de los niños, algo que partió vinculado a la desnutrición se fue transformando en algo cuya importancia se ha ido comprobando a través de los hallazgos de las neurociencias. Gracias a esto, en estas dos décadas hemos logrado que se apruebe la educación pre escolar universal, algo en lo que veníamos trabajando hace mucho tiempo.
Lo segundo que ha sido un avance importante en las dos últimas décadas es la posibilidad que han tenido las mujeres de acceder a la educación superior completa y eso permitió equilibrar con los hombres sus poisbilidades. Esto nos permite vislumbrar que tendremos familias más maduras, porque las relaciones de pareja serán más maduras y los estilos de vida serán más pensados por los jóvenes. Esto gracias a que la mujer con la educación tiene más herramientas.
Un tercer elemento es que nunca en la historia de Chile habíamos tenido tantos jóvenes comprometidos en causas sociales. Uno no ve los efectos de eso ahora, es difícil poder vislumbrarlo porque se refleja en el estilo de vida de las personas y en cómo se consolidan los valores. Lo que se ha logrado a través de las acciones sociales que son cada vez más frecuentes es que esos valores se pongan en práctica y que los jóvenes comiencen a cuestionarse los estilos de vida, las prioridades, esto en todos los sectores sociales, porque esto es transversal a todas las clases. Hay un despertar general por los otros en todos los sectores.

¿Cuál sería el origen del cambio en la juventud?
– Lo que está ocurriendo en Chile hoy día y que es un fenómeno muy interesante: los jóvenes construyen su participación a partir de los dolores que ellos ven y de los intereses que tienen, a mí eso me conmueve mucho porque mi generación no fue así y las que vinieron después tampoco, o era participación religiosa o participación política. Los jóvenes de hoy no quieren que los bienes materiales les capturen el corazón. Lo importante es que los esfuerzos de los padres estén enfocado en formar los valores sobre todo el servir a los demás, salir de sí mismos. Los colegios están preocupados por la formación de personas, con contenidos valóricos y cívicos. Hay un cambio que está ocurriendo en Chile: se está abriendo al desarrollo de la persona y que desde ahí pueda aportar a la sociedad.

¿Cuáles son los temas urgentes de la sociedad chilena?
– El acompañamiento a la familia desde todos los ámbitos desde la ayuda con los hijos hasta ver si la ciudad es amigable con la familia. Por otro lado creo que tenemos que preocuparnos de la entrega de formación real y oportunidades verdaderas a esas personas que han alcanzado un nivel educacional mejor que sus familias y quieren salir y superarse. Tenemos que ver si le estamos generando vínculos y redes con la sociedad que les permita mejorar de verdad.

En su opinión ¿cómo han evolucionadolos siguientes temas?

• Pobreza: Una reducción fuerte en toda América Latina especialmente entre el 2000 y el 2012 que es notable: casi a la mitad. Después se estancó por el proceso económico, pero sucedió algo que no había sucedido antes, es que se aumentó la inversión social y con eso se estableció en esta década un buen piso para el desarrollo de la familia, aun cuando tenemos todavía algunos obstáculos para el desarrollo de la familia en Chile y en Perú en torno al tema vivienda. En este punto creo que se exacerbó la entrega de viviendas, se aceleró la construcción en sectores que se transformaron en guetos y la familia se empobreció mucho. Revertir ese deterioro es muy complejo y difícil porque además se sumó la variable del consumo de drogas.

• Familia: Se hizo mucho más pequeña, no solo por la cantidad de hijos sino por la cantidad de redes con la familia extendida. Esto no es un fenómeno exclusivo de Chile, sino de todo el mundo. Uno de los espacios donde esas redes se pueden reconstruir es en los espacios escolares y en las actividades religiosos y culturales. Entonces lo que antes te lo entregaba la familia extendida, hoy te lo entregan otras familias, vecinos, etc.
Divorcio: Con la ley de divorcio se generó un peak pero se estabilizó y luego se produjo un quiebre. Lo que hay que hacer para lograr que una pareja que quiere formar una familia tenga éxito, es formar estas redes anticipadamente. Más que criticar, hay que ver cómo acompañamos a esos matrimonios jóvenes, hay que trabajar más con la familia para evitar el divorcio. Hacer actividades para la familia ayuda a la salud mental y física de los niños y de los padres.

• Droga: Los avances han sido descomunales y eso ha traído mucha violencia en los sectores de mayor pobreza. Ha traído también una impunidad de armamento que nunca habíamos visto en nuestro país. Respecto de las causas del consumo, creo que los adultos muchas veces no hemos sabido acompañar el desarrollo de nuestros hijos y por eso que al final han terminado muy abandonados y tratando de buscar sentido a la vida en otros ámbitos que les provocan mucho daño. Muchas veces en esos ámbitos terminan canalizando sus dolores, su agresividad…, lo que no han podido resolver dentro de la familia.

Aborto: A mí me preguntas sobre el aborto y yo miro a mis hijos que son adoptados y no sé donde estarían si los padres biológicos de ellos hubiesen decidido abortar, no estarían con nosotros. Ellos decidieron tener esos hijos. Lo que sí creo es que quienes creemos en la vida y en la defensa de la vida desde la concepción, no podemos sólo defenderla en ese momento. Tenemos que ser consecuente y generosos con la vida de las otras personas en todas las etapas y así no cometeremos actos de justicia social.

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