Escrito por El "observador urbano" / Nº 234 /  29 marzo 2016
Por favor apoderados

Si una cámara oculta grabara a los papás y mamás que van a buscar a sus hijos en auto al colegio, las conversaciones de las mamás mientras esperan la salida de los niños y revisara los whatsapp de curso de los apoderados… ¡Ufff! Qué vergüenza.

Sabemos que esto es un lugar cómun, pero nunca nos cansaremos de repetirlo: ¡no puede ser que los papás y mamás den tan mal ejemplo al manejar a las horas de entrada y salida del colegio! Es como si arriba del auto se olvidarán de todas las normas de buena educación y hasta de sentido común: se estacionan en doble fila, se estacionan arriba de las veredas, se estacionan tapando las entradas de las casas de los vecinos del colegio… Y cuando ya se van yendo, se vuelven a detener en la mitad de la calle a conversar con otras mamás…, o papás. Toda la calma que exhiben al mantener su auto por horas parado en lugar prohibido, la pierden con el auto andando: no respetan los pasos de cebra ni los lomos de toro y es un verdadero milagro que no haya más niños atropellados a las salidas de los colegios.

Pero la mala educación de los apoderados no termina con los conductores. Si uno se infiltra entre las mamás que esperan a los hijos a la salida de los establecimientos uno escucha en este orden: garabatos, garabatos, pelambres, pelambres, deducciones sobre otros llaménse calumnias y de nuevo garabatos.

Y si el espactáculo en vivo no fuera ya suficiente, luego está su versión on line contenida en los chats de curso de las mamás, donde desde comienzo de año empieza a jugarse la reputación y buen nombre de los profesores. Todo porque alguna o alguno no está de acuerdo con su estilo, notas, tareas, etc…

Comportarse bien en espacios públicos y dar la cara para hacer críticas constructivas a la persona indicada no debieran ser asuntos tan difíciles de vivir para los padres de familia que llevan a sus hijos a un colegio. Pero si una cámara oculta grabara cómo se portan arriba del auto los apoderados y sus conversaciones en la puerta…, uff qué vergüenza.

Los directores de los colegios cuentan que cuando hablan de este tema con los apoderados, ellos se quejan de que los estacionamientos no alcanzan. Pero ocurre que las mismas personan que se azotan en los gimnasios o corren maratones no están dispuestas a estacionarse a dos cuadras para no hacer taco. Y con respecto al chat de curso, quizá bastaría con agregar al profesor jefe. ¿Todo esto por qué? ¿Para no pasar vergüenza? No pues, por algo bien de fondo: el ejemplo que se da la hijos.

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Carolina

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