Escrito por Felipe Hidalgo Bustos / Nº 235 /  12 April 2016
Hay que hablar: pero primero ganarse la confianza

Pregúntese con toda sinceridad: ¿sus padres le hablaron de sexualidad cuando era chico? A mi nunca, pero eran otros tiempos. Hoy debemos innovar para provocar esa y muchas otras conversaciones con los hijos que les quedan grabadas a fuego.

Me acuerdo que a fines de los ochenta mis papás innovaron y se arrancaron solos a Río de Janeiro por diez días. En un acto creativo para esos tiempos, tomaron el recién estrenado Boing 747 de dos pisos, dejando a sus dos niños de no más de diez años en manos de su abuela. Mi mamá, muy aprensiva, luego nos contó que se lo había llorado todo en ese viaje por habernos dejado solos, en circunstancias que para nosotros fue un tremendo panorama quedarnos con la abuela “hippie”, como le decíamos.

En todo caso no tenía nada de “hippie”, por el contrario era muy trabajólica, entusiasta e innovadora. Tanto así, que me acuerdo patente el ejercicio que hicimos desde el primer día: nos compró un cuaderno AUCA en el almacén de la esquina y lo fuimos llenando con hojas de los árboles que encontrábamos por la vereda. Todo tipo de distintas hojas en no más de dos cuadras. Nos faltaron páginas del cuaderno para completar ese herbario que escondía los primeros guiños de la naturaleza.

Mi abuela fue capaz de crear un espacio de confianza y naturalidad en que daban ganas de preguntarle y conversar de cualquier cosa. Había tiempo, admiración, auténtico cariño y por supuesto mi abuela no tenía i Phone. Hoy, en un mundo donde sobran respuestas, sobran contenidos, sobra información, sobran recetas y visiones, justamente lo que se necesita es generar esos espacios de confianza. No vamos a convencer a nadie solo hablándole de las virtudes humanas o de sexualidad; eso lo puede sacar de internet. Tenemos que ganar primero confianza y cariño.

Es importante hablar de ciertas cosas, pero si no se ha hecho el trabajo previo de ganar confianza, cariño y admiración será como estar hablando solo. Debemos innovar para provocar esas conversaciones que quedan grabadas a fuego; para eso uno debe escuchar de verdad, pero en harto tiempo, no en 15 minutos. Si se gana ese cariño, podrá decirle a un hijo lo que quiera.

Si usted se cree un gran innovador o emprendedor pregúntese cómo está su originalidad a la hora de crear estos momentos de confianza y conversación sincera. Gane confianza antes de hablar de nada. Hágame caso: súbase al metro o a una micro con sus hijos y piérdanse juntos, ojalá anden sin tarjeta bip para que los echen abajo. Madrugue un sábado en la mañana y váyase a Talca, donde podrá tomar el Ramal Talca-Constitución. Equivóquense juntos y salgan juntos de los forros. No se crea super-papá. Recuerde que los grandes descubrimientos han sido errores: América, los Rayos X, la Penicilina, etc… Hagan una mesa y ojalá que les quede coja. Mejor que se equivoque ahora en algo chico que después con un mal pololeo. Cometer errores juntos crea lazos de confianza y cariño.

Ahora que empieza el otoño saquen juntos con sus hijos las hojas secas de las canaletas. Que su hijo lo vea montado arriba del techo dando la vida por los suyos. Cuidado eso sí con que le muevan la escalera.

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