Escrito por María Ester Roblero / Nº 237 /  06 julio 2016
Austen Ivereigh: “No hay cambio de doctrina, pero esta ya no puede aplicarse de la misma manera”

“En 1981 Juan Pablo II escribió Familiaris Consortio para defender al matrimonio del divorcio y hoy Francisco I escribió Amoris Laetitia para sanar las heridas que son la consecuencia de ello”, explica el periodista inglés Austen Ivereigh en esta entrevista. “Creo que la diferencia entre ambos documentos refleja no sólo las prioridades diferentes de los dos papas, sino dos épocas diferentes. Ya no basta afirmar la doctrina católica del matrimonio. Hay que ayudar a las personas a vivirla”, señala.

Durante los años 2014 y 2015 la atención del mundo estuvo puesta en los Sinodos, esperando que de ellos surgiera un nuevo modo de mirar a la familia y el matrimonio por parte de la Iglesia Católica. ¿Considera usted que esta exhortación Amoris Laetitia contiene una nueva mirada?
AI: En efecto, sí. Las normas y las doctrinas siguen iguales, pero el enfoque es distinto. Me gusta el resumen que hicieron unos expertos convocados por los obispos españoles: “No hay cambio de doctrina, pero ésta ya no puede aplicarse de la misma manera”. Es un documento hermoso, netamente pastoral, en el sentido de que busca acercar a la Iglesia a las nuevas realidades y desafíos que enfrentan las familias. Busca sobre todo dos cosas: una es la reconstrucción o reforzamiento de la familia desde abajo, desde la Iglesia misma, en vez de confiar en la cultura y la ley. La segunda, es la integración de los que se han enajenado de la Iglesia, en especial los divorciados.

Se puede resumir este cambio de enfoque así: en vez de lamentar o condenar, vamos a actuar para ayudar a la gente a vivir el matrimonio. Y vamos a hacer todo el esfuerzo para que los que se han divorciado y vuelto a casar civilmente encuentren maneras de volver a la Iglesia a través de la conversión y de la misericordia. En la práctica, esto significará un proceso legal, como siempre, de la anulación (con la aprobación del sínodo, Francisco ha agilizado y facilitado el acceso a la anulación con sus reformas legales del año pasado). Pero en caso de ser imposible la anulación, Amoris Laetitia invita a los pastores a acompañar a los divorciados vueltos a casar, a integrarlos en la vida de la parroquia, a ayudarlos a discernir la presencia de Dios en sus vidas.

Amoris Laetitia representa un cambio de paradigma altamente significativo que demarca una nueva estrategia pastoral para generaciones futuras. Pone mucho más énfasis no sólo en la conversión y la misericordia, sino en la conciencia formada. Y asenta las bases de una futura catequesis matrimonial mucho más profunda e integral.

Desde el primer capítulo de esta exhortación se advierte una crítica a la imagen de “familia perfecta” o “familia modelo”. Incluso se citan ejemplos del Antiguo Testamento donde se ven a familias afectadas por el dolor, la violencia, etc… ¿No puede resultar esto un balde de agua fría, en tiempos que las personas buscan desesperadamente la felicidad?
– AI: El problema con la familia perfecta o modelo es que no existe. Toda familia crece a través de retos, fracasos, dolores, imperfecciones… y la gracia de Dios está ahi, en medio de todo ello. Cuando se proyecta una imagen de perfección, es un rechazo a esa gracia. La felicidad se encuentra en la familia cuando se admite, humildemente, la necesidad de ayuda exterior. La familia es una escuela de amor para los que tienen mucho que aprender.

EL MATRIMONIO: LOS CAMBIOS SOCIALES ENTRE 1981 Y 2016
“La exhortación de 1981 de san Juan Pablo II, Familiaris Consortio, buscó defender al matrimonio de las olas disolventes del divorcio, mientras Amoris Laetitia busca sanar las heridas que son la consecuencia de ello. En el primer caso, buscaba reforzar la institución del matrimonio, mientras Amoris Laetitia busca reconstruirla. Creo que la diferencia entre los documentos refleja no sólo las prioridades diferentes de los dos papas, sino dos épocas diferentes. En los más de 30 años que separan las dos exhortaciones, el divorcio y la mentalidad que lo acompaña ha llegado al corazón de la Iglesia. Hay pocas familias católicas no afectadas por el quiebre matrimonial. Ya no basta afirmar la doctrina católica del matrimonio. Hay que ayudar a las personas a vivirla”. Austen Ivereigh.
divorcio2Los cambios sociales que ha sufrido el matrimonio y la familia desde la década de los 80 a la fecha, refeljados en dos series: en The Little House on the Prairie (1974-1983) la familia Ingalls lucha unida por salir adelante en un mundo agreste. El matrimonio encarna los valores de la fidelidad y la ayuda mutua. En Grace y Frankie (2015), en tono de comedia, dos mujeres devastadas tras la unión civil gay de sus ex maridos deben sanar sus heridas cultivando la amistad entre ambas.

El Papa Francisco plantea una autocrítica a la Iglesia por haber transmitido una imagen desvirtuada del evangelio de la familia. Incluso señala que es un peso excesivo la comparación con la relación de Cristo con la Iglesia. ¿A qué se refiere con esto?
– AI: La doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad matrimonial deriva del compromiso total, inquebrantable, de Dios con nosotros. Hablamos de la Iglesia como Esposa de Cristo para expresar esta relación conyugal. El problema con la metáfora es que puede proyectar, para algunos, una imagen demasiado espiritualizada, idealista, desencarnada. El Papa está advirtiendo que hay que recordar que es una metáfora.

También advierte del modo en que se celebran los matrimonios de los jóvenes, como eventos sociales ostentosos, que distraen a los novios del real sentido del matrimonio cristiano. ¿No se ve en esto también una crítica a los sacerdotes celebrantes?
– AI: Toda esta parte de Amoris Laetitia está diciendo: El matrimonio es el que importa, no la boda. Una boda sencilla, no ostentosa y compleja, significa que la pareja estará menos estresada y más enfocada en la gran tarea que están emprendiendo.

Además el Papa crítica la cultura de los provisorio y la ideología de género. ¿Qué quiere advertir con esto?
– AI: Que la cultura del descarte comienza con tirar las tazas de poiestireno y termina con descartar a las personas, las relaciones, los abuelos y los no nacidos. El contrario es una cultura de encuentro, de acogida, de inclusión. Es la visión de Laudato Si’, que también critica la ideología del género, en la que contrapone el paradigma tecnocrático a la ecología integral. La masculinidad y la femininidad son regalos, dones y dotes divinos; no son categorías sociales descartables.

Junto con los sínodos del 2014 y 2015 se creó una enorme expectativa en torno a lo que estos dirían respecto a los separados y vueltos a casar. ¿Qué dice Amoris Laetitia finalmente?
– AI: La moral y la disciplina católicas siguen siendo las mismas: no al divorcio, lo que significa exclusión de los divorciados vueltos a casar de la confesión y la comunión. Pero al mismo tiempo Amoris Laetitia abre un nuevo espacio de libertad pastoral para “acompañar, discernir e integrar” a los divorciados, incluso, en ciertos casos cuando existe la certeza moral de la nulidad del matrimonio original pero la anulación no es posible, volver a la Eucaristía. Pero la verdad es que Amoris Laetitia puede ser, y será interpretada, de manera diferente en contextos diferentes, y ésa es la intención del Papa. La ley necesita ser aplicada. Por eso busca el Papa un discernimiento individual, guiado por los pastores. Amoris Laetitia da permiso para que haya esa diferencia de trato.

A lo largo de toda la Exhortación se repiten muchas veces las palabras acompañamiento y discernimiento. ¿Qué implicancias tienen estos términos para la Iglesia hoy?
– AI: Es un reconocimiento de que la vida cristiana no es cuestión de obedecer leyes, sino de vivir en la libertad responsable de la gracia de Dios.

¿AUMENTARÁN LAS NULIDADES MATRIMONIALES?

En el capítulo II de Amoris Laetitia el Papa enumera una serie de características que conforman el perfil de muchos novios hoy: inmadurez afectiva y sexual, mentalidad anti natalista, debilitamiento de la fe… ¿No deberían casarse entonces estas personas? ¿Qué significa, en el marco de esta carta, que el matrimonio sea una vocación?
– Amoris Laetitia representa un cambio de paradigma para la Iglesia, que fue muy evidente durante el proceso sinodal. La iglesia ha presumido desde hace mucho tiempo atrás que una pareja, al casarse, más o menos sabe qué es el matrimonio: entre hombre y mujer, para toda la vida y abierta a la vida, indisoluble, sexualmente fiel, etc. Pero primero la cultura y segundo la ley han sovocado estas características. Esto tiene dos consecuencias.

La primera, la necesidad de una formación intensa catequética como condición para casarse; analógicamente, se puede decir que es como la decisión de crear seminarios en el siglo 17 para la formación de sacerdotes. La formación pre-matrimonial es también un período de discernimiento vocacional. Algunos podrían llegar a entender que no están preparados, o que sus motivaciones no son correctas. La mayoría entrará en el matrimonio en plena consciencia y abierto a la gracia. Los dos resultados son buenos.

La segunda, el reconocimiento por parte de la Iglesia de que una gran parte de los matrimonios fracasados eran nulos. Aunque Amoris Laetitia no es un documento legal -no establece nuevas normas- durante el proceso sinodal el Papa legisló para permitir un acceso más fácil y agilizado a las anulaciones, sobre todo a través de lo que se llama el proceso breve. En este caso el obispo, actuando como juez, y teniendo certeza moral de la nulidad, puede declararlo sin necesidad de un proceso judicial largo y complejo. En mi país, Inglaterra, no creo que esto se utilice, porque tenemos un sistema de tribunales eclesiásticos accessibles y eficaces.

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