Escrito por Luz Edwards / Nº 238 /  29 July 2016
Sexualidad matrimonial: Menos excusas y más diálogo

“Mi experiencia de años dando charlas y moderando sesiones participativas sobre el tema me confirma que marido y mujer prácticamente no conversan de su vida sexual, cuando es un terreno que puede ser decisivo en la relación matrimonial, fuente silenciosa de conflictos e insatisfacciones”, comenta Jimena Valenzuela, abogado y orientadora familiar, relatora del curso Amor Matrimonial de Fundación Hacer Familia.

Ocurre frecuentemente que los matrimonios le bajan el perfil al ámbito de la sexualidad luego de varios años juntos. Cuando llegan los hijos, esto tiende a profundizarse por genuina falta de tiempo y energías. Para doblarle la mano a esta tendencia normal, es fundamental convencerse de la importancia de las manifestaciones de cariño físico entre los esposos y conversarlo hasta llegar a un nuevo equilibrio.

Jimena Valenzuela es abogado y orientadora familiar, y lleva años como relatora del curso Amor Matrimonial de la Fundación Hacer Familia. El tema específico al que se dedica es sexualidad y afectividad, y lo escogió por la interesante paradoja de ser un ámbito muy relevante del cual se habla muy poco. “Mi experiencia de años dando charlas y moderando sesiones participativas sobre el tema es que marido y mujer prácticamente no lo conversan, cuando es un terreno que puede ser sumamente decisivo en la relación matrimonial, fuente silenciosa de conflictos e insatisfacciones”, comenta la orientadora familiar.

Como causas del descuido de esta área distingue el que las parejas no lo tienen considerado como un ámbito prioritario y, también, que existe un pudor mal entendido que los lleva a evitar pensar y conversar el tema. “Una de las metas del curso que los matrimonios se convenzan de que no puede ser un tema tabú, que no tiene nada de vergonzoso conversar de sexualidad y que deben incorporarlo a la lista de temas normales que hablan. Así como se conversa sobre qué hacer respecto del problema de un hijo, donde los dos plantean sus puntos de vista, los discuten, ven pros y contras… Aquí es lo mismo”, observa Jimena Valenzuela.

Pero, a lo mejor, al ser padres, el matrimonio está tan ocupado y cansado que hablan de todo excepto de ellos mismos; también motivados por la idea de que “los hijos están primero”. Eso, dice la relatora de cursos de Fundación Hacer Familia, es un error. “Las demostraciones de cariño entre hombre y mujer y las relaciones sexuales en particular son una manifestación de la unión espiritual de los esposos. Es muy bueno que en el matrimonio seamos excelentes padres, amigos, compinches, pero hay que recordar que somos más que amigos y que no podemos tratarnos como si fuéramos hermanos”, aconseja. Cultivar este ámbito es importante por el bien de la relación y por los hijos también, pues si los papás están felices juntos, ellos estarán felices.

Hablar de “otros”: la efectividad del método del caso

Por mucho que sea un tema relevante y que haya una teoría detrás que lo afirma, nadie quiere que le digan cómo debe ser la intimidad con su pareja. Además, es un ámbito donde, más que tips generales, lo fundamental es que el hombre y la mujer lleguen a un plan o forma de hacer las cosas que sea gratificante para los dos. Que ambos se sientan acogidos y amados por el otro, y entusiasmados con ponerle energía a cultivar este aspecto de su relación.

Por eso, cuenta Jimena Valenzuela, la Fundación Hacer Familia ha implementado sesiones que no son charlas, sino espacios donde todos los asistentes participan. Hay un moderador que plantea el caso de un matrimonio basado en la vida real y motiva a que el público vaya dando el diagnóstico de la situación y posibles soluciones. “El rol del moderador es promover la participación, hacer comentarios y preguntas incisivas que motiven más comentarios del público. Es muy interesante, porque según la audiencia aparecen distintos temas o perspectivas, entonces se termina hablando de aquello que los matrimonios ahí presentes necesitan hablar”, cuenta Jimena.

El caso ficticio trata de una pareja que no tiene problemas graves, pero ambos se sienten cansados y con la sensación de que su relación de pareja está sometida a una rutina poco motivante. Ella, además, siente que su marido sólo se acerca cuando quiere tener relaciones sexuales y eso la hace rechazarlo. Ese rechazo permanente a él lo enoja y lo lleva a ser menos cariñoso. “Están atrapados en un círculo vicioso, y se trata de un problema frecuente en las relaciones matrimoniales. El problema de base es que hay una falta de comunicación; ninguno expresa lo que le pasa y los días siguen pasando como si nada”, explica Jimena. Al ser un caso común y sencillo, los matrimonios se pueden sentir identificados y fácilmente dan su visión sobre lo que le pasa a ella, a él y a ambos como matrimonio. “Hablar de otros es más simple y hace que afloren temas que habíamos olvidado que nos importaban. Sin duda, abre la puerta a que el matrimonio siga conversando en su casa, ya aplicado a su propia relación”.

SIETE PUNTOS QUE NO DEBEMOS OLVIDAR

1. La sexualidad femenina es distinta de la masculina. Esto debemos comprenderlo y debe reflejarse en acciones concretas, para acoger la forma de ser del otro y también para reconocer las dificultades propias. Por ejemplo, es bueno que la mujer asuma que le cuesta dejar los otros temas de la vida para concentrarse en la dimensión corporal del amor con su marido, y busque con él la manera de abordarlo.

2. No intentar que las cosas vuelvan a ser “como antes”. El paso del tiempo -y sobre todo si hay hijos- va provocando cambios en la relación. Lo que hay que buscar es una nueva forma de funcionar y de ser cariñosos.

3. Sentirse físicamente atractivo para el otro es un alimento excelente para la relación matrimonial. Y no sentirlo, podría ser un riesgo.

4. No dejar todo a la espontaneidad. Si esperamos a que todos los astros se alineen y que ambos se motiven al unísono pasarán años de años.

5. Conversar de lo que está pasando es siempre liberador y une a la pareja. Tal vez se está pasando por una etapa complicada en el ámbito sexual, por ejemplo, por todavía no poder organizarse luego de la llegada del primer hijo. Reconocerlo juntos es el principal primer paso.

6. Así como conseguimos que un familiar o babysitter cuide a los niños para cosas de trabajo, también podemos hacerlo para encontrar momentos para el matrimonio. Ser creativos.

7. Aunque sean “mamá” y “papá” y esos roles ocupen la mayoría del tiempo, no olvidar que antes, son pareja.

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