Escrito por Soledad Garcés / Nº 239 /  23 agosto 2016
Identidad digital: Una vida en las redes

Hoy los niños y jóvenes menores de 18 años se enfrentan a un desafío que no tuvieron sus padres a su edad: deben aprender a gestionar su identidad digital y hacerse cargo de su reputación online por los próximos años que les queda de vida.

Esta es la primera generación que tendrá toda su vida colgada en las redes sociales. De la identidad digital  que logren gestionar hoy,  depende en gran medida su vida laboral, personal y social a futuro. Sin embargo, la brecha digital que existe con las generaciones anteriores dificulta el diálogo necesario para educar en el uso de tecnologías.

La identidad digital  se define como el rastro que cada usuario deja en la web como resultado de su relación con otros usuarios o de la publicación de sus propios contenidos. No está definida a priori sino que se va conformando con nuestra participación, directa o inferida, en diferentes comunidades y servicios de Internet.

Las omisiones, al igual que las acciones, constituyen también parte de nuestra identidad por lo que dejamos de hacer. Los datos, por supuesto, nos identifican. También las imágenes, su contexto y el lugar donde estén accesibles proporcionan nuestro perfil online. En definitiva, seamos o no usuarios de internet, todos tenemos una identidad digital que cuidar y gestionar. De poco sirve no participar en las redes sociales como medida de seguridad, ya que igualmente, otros pueden publicar información sobre nosotros. Entendamos que lo peligroso no es la web, sino cómo la utilizamos. De darle un buen uso, somos todos responsables.

Como te ven, te miran

Ya que los niños y jóvenes hoy tienen una identidad digital que gestionar por una buena cantidad de años, es importante que como padres les ayudemos a comprender la importancia que esto tiene para su vida personal y profesional. Compartamos algunas ideas importantes para conversar en familia y educar en la gestión de la identidad digital:

1. Desde el momento que se publica un contenido en la web, éste será interpretado  de tantas maneras diferentes como personas lo vean.  Tal como decía Montaigne, “la palabra es mitad de quien la pronuncia y mitad de quien la escucha”. Antes de publicar, es importante chequear si esto podría exponernos a críticas, comentarios o apreciaciones que pudieran afectar negativamente nuestra imagen.

2. El mensaje de cada foto o selfie. Cada imagen lleva consigo un relato o mensaje que dar a quien la vea. Toda imagen expresa un contexto, emociones y contenidos. Enseñemos a los hijos a leer la información que trae implícita una imagen.

3. El respeto y autocuidado. Si los usuarios jóvenes comprenden la importancia que tiene el cuidar su imagen digital, serán cuidadosos de lo que publican en la web, y es necesario que sean respetuosos con la imagen e identidad digital de los demás.

4. Privacidad y huella digital. Son tantos los momentos vividos que queremos registrar que muchas veces no reparamos dónde los registramos. No usemos las redes sociales como álbumes ni repositorios fotográficos familiares ya que según uno mismo lo autorizó, este tipo de servicios webs están autorizados para extraer toda la información que requieran desde sus datos. Principalmente dónde ha estado, con quiénes, hora, lugar y preferencias e intereses. La información es poder, y el poder es dinero. Mientras uno más publique, más se enriquecen las redes sociales con nuestros datos personales.

5. Vínculos sanos. Una de las medidas de seguridad más útiles es vincularse en las redes sociales de los hijos, pero tomando una actitud discreta sin invadir sus vidas. Esto les ayuda a moderarse.

CARACTERÍSTICAS DE LA IDENTIDAD DIGITAL
• Es social: Se construye a partir de la participación en la web y redes sociales tanto con personas conocidas como desconocidas.
• Es subjetiva: Depende de cómo los demás nos vean e interpreten.
• Es valiosa: En ocasiones, nos buscarán en las redes sociales para hacerse una idea sobre nosotros.
• Es indirecta: Permite sólo conocer las referencias que hay sobre una persona.
• Es compuesta: Se construye con los aportes de cada usuario y de quienes comparten esta información, sin necesariamente contar con la autorización.
• Es real: La información de la identidad digital puede producir efectos positivos y negativos en el mundo real.
• Es dinámica: La identidad digital está en constante cambio y es necesario estar pendiente siempre de lo que se dice en la web sobre nosotros.
• Es para toda la vida

A los 11 años aun puedes influir más que los pares

• Claridad en los permisos
Establece con claridad y anticipación, las condiciones necesarias  para que tus hijos tengan correo electrónico o perfiles sociales. Condiciona esto a su supervisión constante estableciendo límites de tiempo, horarios de uso, reglas básicas de comportamiento.

Identidad inteligente
Arma  junto a tus hijos sus primeros perfiles en las red sociales. Cuidando su privacidad y enseñándoles a evitar problemas a partir de sus publicaciones. Al empezar, debes saber sus contraseñas.

Datos personales
Explícales cómo se usan los datos personales en la web y fomenta conductas seguras evitando compartir información personal sin supervisión parental.

Valor de la amistad
Contrasta con tus hijos el valor de la amistad en la vida real y en la vida digital. Los amigos o seguidores en las redes sociales comparten intereses comunes, pero no necesariamente son amigos de verdad. Explícale que tener más likes o más contactos NO es tener más amigos y que sólo los vuelve más vulnerables.

Internet como mar de información
Explícale a tus hijos que cuando se publica una foto en internet o en redes sociales como Whatsapp, se pierde el control sobre ella. Aunque después se borre esa imagen, no desaparece de la red.

Cortesía y buenos modales
En internet hay que comportarse con respeto y educación. Promueve que tus hijos no hagan a otros lo que no quieran que le hagan a ellos.

Ser uno mismo
Dále valor a lo auténtico y real. Lo que se publica en la web o en las redes sociales, siempre debe ser verdadero y sin hablar mál de otros. Enséñales a pensar dos veces antes de compartir una foto o un mensaje.

De un buen ejemplo
Cuando les enseñes a usar las redes sociales e internet,  piensa también en cómo las  usas tú.

 

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