Escrito por Andrea Puyol M. / Nº 240 /  19 September 2016
La economía del bien común

Aunque muchos aseguran que estamos entrando en una etapa histórica post-materialista, muchas familias aún tienen mucho trabajo que hacer para educar a sus hijos en mayor sobriedad y sobretodo, para formar bien sus conciencias de modo que sepan que tras cualquier elección de gasto o de compra hay aspectos éticos que considerar.

Muchos padres se sienten presionados por sus hijos adolescentes para comprar ropa o tecnología de marca. Otros, se sienten sobrepasados por sus preguntas respecto a un mundo adulto materilista. Es importante saber que hoy existen personas abocadas a trabajar y a pensar en cómo superar esta crisis y crear instancias de consumo ético y comercio justo.

Para Gerardo Wijnant, ingeniero que lleva tres décadas trabajando en ello, lo esencial es el accionar de los consumidores responsables y para tener una masa crítica de consumidores que exijan al sistema económico actuar éticamente y promoviendo el bien común, se debe formar consciencias desde la juventud y también desde la niñe. “Sólo podremos cambiar de paradigma si los mismos valores que alimentan nuestras relaciones humanas son los que orientan la actividad económica, es decir la solidaridad, la empatía, el respeto por la dignidad humana y por la ecología, la confianza y la justicia deben estar presentes en todo lo que se realice. Y por eso cobra tanta importancia la educación de niños y jóvenes”, señala.

la educación de los niños:

Para Gerardo Wijnant, existen algunas acciones que se pueden implementar desde la infancia:

• Es difícil luchar contra la propaganda, pero se puede usar innovación social para que, los niños tengan una actitud diferente. Eso tiene que estar en el centro de la educación desde los años de la básica para mostrarles que no da lo mismo consumir A y consumir B. Cuando se dan cuenta que un niño igual que ellos está siendo vulnerado para que ese juguete llegue a sus manos ellos entienden muy bien. Además si se les explica que este otro juguete, que puede ser un poco más caro, pero la persona que lo produce no explota a quienes trabajan para él, no hay maltrato de niños, etc., eso los niños también lo entienden muy bien y son capaces de discernir.

• También es muy importante enseñarles más sobre reciclaje, hay tanta incultura sobre este tema que es muy importante que se incorporen a la malla curricular ramos que enseñen a reciclar y sobre la importancia de hacerlo.

• Además en los colegios se debe enseñar y hacer énfasis en la formación ética de los alumnos, esto es parte de la formación cívica de nuestros hijos. Ellos deben aprender a elegir lo correcto, lo que no daña a otras personas ni al planeta.

También como parte de la formación, se les debe enseñar a los niños a no vivir de la competitividad y a no tener como único objetivo el ganarle a otro. Lo importante es superarse uno mismo, lograr sus propias metas, y trabajar en colaboración con los demás.

la formación de los jóvenes:

Formación ética y ética social en las carreras universitarias. Educación en lo que es el bien común, y las distintas propuestas de economías sociales. En algunas universidades ya lo están haciendo través de cursos de pre grado y diplomados.

Formación crítica e informada que los mueva a saber qué camino ha recorrido el producto que tienen delante. Solo de esta manera se convertirán en consumidores responsables y podrán exigir a losproductores que transparenten sus procesos productivos.

Fomento de una actitud activa frente a los temas como la sustentabilidad, el bien común, y la economía que tenga al ser humanos como centro. Por ejemplo, que elijan comprar sólo los productos elaborados que han sido manejados de manera ética.

Sensibilización sobre el trabajo colaborativo, y otros temas que los lleven a conocer a sus vecinos y a preocuparse por quienes tienen al lado.

Para Gerardo Wijnant “la buena noticia es que gradualmente hay más consumidores más responsables, a quienes no les da lo mismo lo que están consumiendo. Por los años que llevo en este tema me he dado cuenta que hay más gente que se cuestiona más y que no le da lo mismo lo que compra”.

Los adultos y nuestro ejemplo:

“Debemos decir no al trabajo infantil, la esclavitud y la inequidad”, señala. Y subraya dos aspectos a considerar siempre:

Si pensáramos siempre en el bien común, los tratados de libre comercio debieran contener valores y no podríamos aceptar que lleguen productos por abrir la economía y generar un arancel bajo si estos productos son éticamente reprobables al estar fabricados en condiciones deplorables en que hay: esclavitud, inequidad y trabajo infantil. Tenemos que ser capaces de decir no, estos productos no pueden entrar a nuestro país, o si quieren entrar deben pagar altos impuestos porque están afectando al bien común.

No podemos vivir en compartimentos distintos y ese es el gran drama que vive nuestra sociedad hoy. Vivimos en espacios estancos, o sea yo soy bueno pero en mi pega no, porque tengo que actuar según lo dicta el mercado. Como cristiano y creyente tengo que tener en ell centro de mi actividad esos mismos valores en los que creo, si no lo hago, tengo un grave problema esquizofrénico, quiero ser bueno pero al final canalizo inadecuadamente este ser cristiano o ser católico. La gracia está en cómo yo integro esos valores en mi día a día, en mis relaciones laborares, en mi impacto en el ambiente, cuando yo tomo decisiones de inversión y de gestión.

Christian Felber: la matriz del bien común

Este economista austriaco vendrá a Chile en noviembre. Él ha afirmado que la esencia de la Economía del Bien Común o EBC es la resolución de la contradicción entre los valores que rigen los mercados y los valores que permiten florecer nuestras relaciones humanas y ecológicas. Estos últimos valores son universales y forman parte de nuestras constituciones: dignidad, solidaridad, justicia, democracia. Los valores económicos, en cambio, no son valores constitucionales.

Hoy existen parámetros objetivos y medibles consignados en una matriz de estado de situación, y que ha sido elaborada especialmente para medir y certificar si la empresa cumple con estos parámetros y si está contribuyendo a la EBC. La función principal del Balance del Bien Común es medir “el éxito” del negocio con un nuevo significado.

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gerardo-wijnantQUIÉN ES
Gerardo Wijnant, desde que se tituló de ingeniero civil industrial en la Universidad de Chile, buscó involucrarse en proyectos que tuvieran contenido social y le dieran más sentido a su quehacer profesional.

“Mi primer desafío fue generar una organización que fue la primera en Chile en ser acreditada en Fair Trade, se llamaba COMPARTE y era parte de la Unión Social de Empresarios Cristianos, USEC. “Ahí creamos una plataforma de comercialización para apoyar a los pequeños productores para que pudieran generar más empleos, más dignos y mejor remunerados. Estuve a la cabeza de COMPARTE durante 25 años y trabajamos con productores artesanos, pequeños productores agrícolas, etc. Nosotros los fuimos orientando para que se dieran cuenta que su trabajo debía ser respetado y se les debía pagar el precio justo por lo que hacían, además los ayudábamos a tener acceso al mercado. Llegamos a exportar casi a más de 30 países los productos de unos 500 productores artesanales. Al poco andar nos dimos cuenta que estábamos en sintonía con el resto del mundo y lo que hacíamos se llamaba Fair Trade o Comercio justo.

Luego Wijnant comenzó a interesarse en otras economías sociales que le permitieran dotar de valores la actividad económica. Se retiró de COMPARTE, se fue a enseñar a un diplomado de Economía Social y Comercio Justo en la Universidad Alberto Hurtado. Su actividad como docente le permitió seguir investigando y fue a través de la investigación que descubrió al economista austriaco Christian Felber y su propuesta sobre la Economía del Bien Común.

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