Escrito por Luz Edwards / Nº 241 /  21 October 2016
El jardín en la casa

Ponerse de acuerdo con otras mamás y reunir a los niños en una de las casas del barrio está siendo una opción cada vez más popular para los menores de 3 años. Se trata de alianzas entre familias amigas o vecinas, incluso entre primos, que permiten a los padres salir a trabajar y dejar a sus hijos chicos en un ambiente conocido y con un pequeño grupo de niños, lo que evita contagios en el invierno, largos traslados y también gastos excesivos.

Aunque existen casos en que los playgroup están a cargo de alguna vecina, mamá o abuela, esta modalidad también permite que parvularias o técnicas en párvulos escojan esta alternativa laboral, que les permite trabajar con niños más pequeños. Se trata de un paso hacia una sociedad más solidaria, a escala humana y donde las profesiones ligadas al cuidado de otros ganan terreno. Aquí, algunas mamás cuentan su experiencia.

Un playgroup entre vecinos

Constanza Cassanello es la mamá de Ignacio Dell’Orto, de 2 años y 2 meses. En enero de 2016 ella comenzó con la idea de reunirlo con otros niños para que no estuviera toda la mañana en la casa. “Es hijo único y yo trabajo. Lo cuida una persona de mucha confianza, pero obviamente tiene que hacer las cosas de la casa y no puede jugar con él todo lo que yo quisiera. Además, Ignacio es un niño súper despierto y sociable, y le encanta aprender”.
El jardín infantil o una sala cuna no fueron opciones porque Ignacio tiene una inmunodeficiencia que requiere de tratamiento y de algunas medidas estrictas como no llevarlo a lugares con muchos niños. “Su sistema inmunológico no genera por sí sólo anticuerpos. Se trata de un problema cromosómico que desarrolló antes de nacer. La doctora nos dejó probar esta opción de reunirlo con un grupo chico de niños y ha funcionado perfecto. Ni él ni los otros niños se han enfermado en los meses que llevan juntos”.

La idea del playgroup de Constanza pudo concretarse recién en mayo, pues no fue tan fácil como pensó conseguir otras mamás y una persona que pudiera estar a cargo de los niños. Incluso pegó carteles en su barrio. Finalmente supo que una sobrina suya que había estudiado pedagogía estaba interesada y encontró dos mamás vecinas. “Ha sido una buena experiencia para todos. Nos turnamos un mes en cada casa, lo cual hace que los niños conozcan lugares nuevos y al mismo tiempo les da suficiente estabilidad. La profesora prepara actividades y una rutina, y también juegan mucho al aire libre. Pienso que para esta edad es muy buena alternativa”.

ninosUn playgroup entre amigas. Entretención a escala

“Todo partió porque la Amalia iba ay un jardín y tuvimos una pésima experiencia, sobre todo con su hermano mayor. Entonces, decidimos sacarlos a los dos. A nuestro hijo lo pusimos en otro jardín que nos gustó mucho y para la Amalia queríamos una actividad que no fuera masiva y ojalá en la casa, para que ella pudiera socializar, pero en un ambiente que le diera seguridad”, cuenta Constanza Ortiz.

Entonces decidió formar un playgroup y ofrecer su departamento como sede. La persona a cargo sería Beatriz Ancamil, quien es técnico parvularia y había trabajado antes con Constanza. La segunda mamá en unirse fue su amiga Francisca Téllez, quien también había sacado a su hija Matilde del jardín.

“Alcancé a mandar a la Mati dos semanas a un jardín. Se enfermó, cambió su seguridad y personalidad. El llamado de la Constanza fue en el momento preciso y, además, resultó que yo también conocía a la Betty desde antes y sabía lo cariñosa y dedicada que es”, cuenta Francisca. Al poco tiempo se unió una tercera mamá, conocida de Constanza, quien había sacado a su hija del jardín por las constantes enfermedades.

Comparando con un jardín infantil, Constanza y Francisca nombran sólo bondades del playgroup. Las niñitas nunca más se enfermaron, van felices cada mañana a reunirse, reciben un trato personalizado y en un ambiente acogedor, pues es una casa, de donde Constanza entra y sale. “Son tan chiquititas. Lo único que espero del playgroup es que la Mati lo pase bien, juegue con más niños y aprenda cosas para su nivel”, dice Francisca.

madreCuando el ritmo del niño manda

Francisca Vázquez se puso de acuerdo con otras tres mamás vecinas para formar un playgroup. Lo hicieron con el jardín Pintacuentos, que ofrece el servicio de llevar el jardín a la casa, a cargo de una persona con experiencia, quien lleva materiales y actividades planificadas. “Yo trabajo y Alfredo es hijo único, entonces pensé que podía ser más entretenido para él compartir con otros niños. Todo funcionaba muy bien con el playgroup, pero al poco tiempo nos quedó claro que Alfredo prefería mil veces estar tranquilo con nuestra nana en su casa, quien lo cuida como una abuela”, cuenta Francisca.

Entre risas reconoce que su mamá tenía razón, pues le decía que a esa edad los niños no se aburren si están con una persona cariñosa y que son felices en una rutina casera. “Pero tenía que vivirlo yo misma y ver cómo reaccionaba mi hijo. Pienso que eso es lo principal. Hoy está de moda llevar a los niños súper chicos al jardín y, a veces, uno se une a esa tendencia mecánicamente. También veo un poco de ansiedad de llevar a los niños a distintas actividades y talleres como si no pudieran estar en sus casas tranquilos, incluso aburriéndose un poco, ingeniándoselas para inventar juegos. Yo creo que eso les hace bien para desarrollar su creatividad, entre otras cosas”, observa Francisca. Y respecto del jardín, su conclusión es clara: lo fundamental es conocer muy bien al propio hijo para saber qué es lo mejor para él.

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Elizabeth Dublés

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