Escrito por Luz Edwards / Nº 241 /  20 October 2016
La nuevas claves del futuro laboral de los hijos

“A los orientadores y educadores tratamos de transmitirles que más que escoger una carrera para la vida se anime a los jóvenes a escoger su proyecto para el próximo período de su vida”, señala Jorge Sanhueza, psicólogo. En este sentido, los padres debiéramos preocuparnos de que nuestros hijos conozcan sus talentos y entender que hoy la empleabilidad no es un atributo de las organizaciones sino que de la persona.

Se dice que los adolescentes de hoy trabajarán en áreas y especialidades que todavía no existen y que son imposibles de proyectar. Esto, debido a la rapidez con que avanza el conocimiento y a las complejas necesidades de la población global.

En medios internacionales como las revistas Forbes y Times se anuncia que se necesitarán cada vez más profesionales de enfermería y del área de la salud, traductores de idiomas y diseñadores de contenido digital, por ejemplo, y que en cada una de esas áreas los trabajos serán cada vez más especializados, más colaborativos y, muchos, a distancia. También, se prevé que muchos empleos de hoy serán reemplazados progresivamente por sistemas digitales, como los agentes de viaje, los cajeros de supermercado y los bancarios.

La mentalidad del trabajador del futuro

¿Existe un listado de las carreras del futuro en Chile? No, pero eso no es una desventaja para quienes están decidiendo su área de especialización. Jorge Sanhueza, Decano de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez, explica que un listado así sería difícil de elaborar y que lo realmente importante es la mentalidad del trabajador del futuro, de la cual sí se conoce el perfil.

¿Cuál es el principal cambio del mundo laboral y cómo influye en la decisión de qué estudiar?
– Se ha dado un cambio bien fundamental en el supuesto que teníamos para tomar nuestras decisiones. Habitualmente la orientación vocacional, la psicología educacional, los coach vocacionales, lo que hacían eran tomar las características de la persona, sus habilidades, sus intereses, su inteligencia, su personalidad y buscar asociar este conjunto de rasgos a un ambiente ocupacional. A un joven que le costó el colegio porque era inquieto y lo pasaba mejor en el recreo, al aire libre y moviéndose, le decían que probablemente iba a desenvolverse mejor en un campo laboral que no implicara una oficina cerrada. Entonces, le sugerían educación física o ingeniería en minas, si era bueno para las matemáticas.

Se aconsejaba la carrera que mejor calzara con uno…
– Claro. Esta lógica fue desarrollada por uno de los principales teóricos de la orientación vocacional, que fue John Holland, un investigador norteamericano que planteaba la lógica del ajuste. Y esta lógica presuponía que los ambientes ocupacionales no cambiaban. Lo que ha pasado en los últimos 20 años es que de la noche a la mañana los trabajos, las profesiones, los oficios, cambiaron. Ya no se puede decir que haya un ambiente prototípico de una carrera ni se puede predecir la vida laboral de una persona basándose en lo que estudió.

¿Escoger basándose en la caricatura que existe acerca de una ocupación puede inducir a error?
– Más bien es una visión restringida y poco realista. Tú querías estudiar Medicina y te imaginabas atendiendo pacientes en un hospital, en una relación cercana con el paciente y de repente apareció la telemedicina y resulta que gente que está en Japón puede operar a una persona que está en Isla de Pascua. Hay miles de posibilidades y es algo que ocurre en todas las carreras. Los psicólogos eran formados eminentemente como clínicos para poder escuchar y ayudar a las personas a resolver sus problemas, y, de repente, de les abrieron las puertas del mercado, de las organizaciones, y ya no estabas ahí para defender a los empleados sino para ser un socio de la alta gerencia.

¿Cuál es el foco de la orientación vocacional en este escenario?
– La lógica del ajuste a un ambiente ocupacional perdió relevancia y comenzó a instalarse crecientemente lo que se ha llamado en la literatura la capacidad de la agencia, que se refiere a la capacidad que tienen las personas y de cómo pueden ponerla al servicio del logro de sus objetivos. Entonces no importa tanto la profesión como lo que quieres hacer con esa profesión. La profesión es el medio, no el fin. Es una idea de la cual todavía no se empapa el mundo de los educadores y de los orientadores vocacionales, y por eso parte de las labores de nuestra Escuela de Psicología es realizar encuentros para transmitirles los resultados de las últimas investigaciones y promover las nuevas reflexiones que están siendo necesarias.

Dilemas específicos e inimaginables

Jorge Sanhueza explica que una de las razones de esta complejización de las ocupaciones y trabajos es que el cambio contextual llevó a que las profesiones no pudieran dar respuesta a los dilemas existentes. “Con el desarrollo tecnológico, con la velocidad de los cambios, los problemas son infinitos. Hay áreas del conocimiento donde todo el conocimiento se renueva en dos a tres años”, afirma el psicólogo. “Una persona que estudia una carrera técnica, probablemente, al cuarto año se dará cuenta de que nada de lo que aprendió el primer semestre sea conocimiento válido. Los ritmos son diferentes en cada área, pero en general, hay un desarrollo tan impresionante que tienes que estudiar para siempre”.

Ya no se escoge estudiar más, sino que es algo que debemos dar por sentado…
– Cuando yo entré a la universidad había carreras como Medicina que uno escuchaba que implicaban estudiar toda la vida. Hoy eso pasa en casi todas las áreas. Lo fundamental hoy es aprender a aprender. Antes se aprendía a ser una profesión. Hoy no se puede pensar así porque no se sabe qué tipos de trabajos se van a necesitar o qué ocupación vamos a descubrir que hacemos mejor. Estamos cada vez más preparándonos para resolver problemas que aún no existen, como dice un investigador famoso, con tecnología que aún no ha sido inventada para ser capaz de actuar sobre una realidad que ni nos imaginamos.

En este contexto, ¿la elección de la carrera sería el primer paso de una trayectoria sin final definido?
– A los orientadores y educadores tratamos de transmitirles que más que escoger una carrera para la vida se anime a los jóvenes a escoger su proyecto para el próximo período de su vida. Y, sobre eso, aprender a ver qué más se necesita saber o estudiar, cómo hay que desenvolverse para llegar a tal puesto o tal empresa. En todo caso, esto que para los adultos suena a nuevo, para los niños y jóvenes de éstas generaciones es algo natural. Por ejemplo, para mí, que me cambien el celular o el computador es un problema mayor. Sé que puedo aprender a usar uno nuevo, pero me abruma, y si pudiera escogería no cambiarlo nunca. En cambio, tú le regalas a un hijo un teléfono celular y al día siguiente te está preguntando cuándo se cumplen los 18 meses para cambiarlo porque supo ya que hay una tecnología superior y quiere aprenderla. El está pensando en el cambio. Nosotros pensábamos en la estabilidad, en el para siempre.

¿Chile está más atrasado en la valoración del cambio y del aprender?
– En nuestro país todavía tiene un peso importante la universidad de que egresamos o el colegio, o el apellido o la apariencia. Pero inevitablemente vamos a ir moviéndonos hacia donde está el mundo. En Estados Unidos alguien que está más de tres años en el mismo puesto sale de la lista de los más cotizados, porque se valora la capacidad para enfrentar el cambio y eso se refleja en que hayas estado en varios trabajos diferentes. Los procesos de selección de personas son a ciegas y se acusa a las organizaciones de discriminación si piden una fotografía, la dirección o si la persona muestra el colegio o la universidad donde estudió… Se compite a ciegas mostrando lo que has hecho y lo que sabes hacer a través de una prueba a distancia. El resto no cuenta.

¿El enfoque de las carreras en Chile apunta hacia esta realidad?
– Lamentablemente la educación formal muchas veces es la última en adecuarse a los cambios. Pero debieran preocuparse de promover la permanente actualización y el que cada alumno conozca sus talentos, para que pueda escoger las mejores oportunidades laborales para él. Considerar que, por ejemplo, hoy se plantea que la empleabilidad ya no es un atributo de las organizaciones sino que es un atributo de la persona, tiene que ver con la capacidad de agencia.

En este contexto de cambios y de oportunidades tan diversas, ¿dónde está la estabilidad? O, ¿dónde está el riesgo?
El riesgo está en pensar que se trata de una manera liviana de vivir la vida, donde todo es fácil y poco importante. En esta época y en el futuro, como siempre, le va a ir bien a la persona que tenga un proyecto con sentido, que tome decisiones de manera responsable sabiendo lo que implican, que se conozca a sí mismo. Eso no ha cambiado.

Se dice que los adolescentes de hoy trabajarán en áreas y especialidades que todavía no existen y que son imposibles de proyectar. Esto, debido a la rapidez con que avanza el conocimiento y a las complejas necesidades de la población global.

01Antes

La lógica del ajuste:
Se presuponía que los ambientes ocupacionales no cambiaban y que el profesional debía adaptarse a esos ambientes.

 

 

02Hoy

La capacidad de agencia:
Se refiere a la capacidad que tienen las personas y cómo pueden ponerla al servicio del logro de sus objetivos. La profesión es el medio, no el fin.

 

 

 

 

 

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Elizabeth Dublés

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