Escrito por Marco Mocelli / Nº 240 /  04 October 2016
Manuel Peña Muñoz: “Me gusta contar historias sucedidas en tiempo pasado”

El recientemente ganador de la Medalla a la Trayectoria IBBY Chile por 40 años dedicados a la creación, investigación, formación y divulgación de la literatura infantil y juvenil, nos habla en esta entrevista sobre literatura, niñez y recuerdos.

Supe que quería dedicarme a escribir a los 9 años.
Mi madrina me regaló un diario y me dijo que cuando lo terminara, habría escrito mi primer libro. “Y si no tienes de qué escribir, no importa: inventa”, me dijo. Fue una frase mágica pues me pareció fabuloso contar mentiras y después dejarlas encerradas cuando cerraba el diario de vida con un pequeño candado. Me gustó tanto inventar que quise hacerlo siempre.

En España descubrí la literatura infantil.
Empecé a escribir cuentos para niños y crítica de libros de literatura infantil impulsado por la escritora Carmen Bravo-Villasante que fue mi mentora. Ella me estimuló también a escribir crónicas literarias, libros de memorias, antologías de folclore poético, relatos de viajes y ensayos sobre la historia de la literatura infantil. De pronto, aparece alguien en la vida y te muestra un camino insospechado por el que hay que aventurarse.

Me gusta contar historias sucedidas en tiempo pasado.
Así escribí El niño del pasaje (AB) y Mágico sur (SM). Ambas novelas se inician y terminan con un viaje. En ambos casos, un narrador adulto recuerda sucesos ocurridos hace tiempo, en el cerro Alegre de Valparaíso en el primer libro, y en el estuario de Reloncaví en el segundo. Los personajes suelen ser extravagantes, curiosos, pero siempre dejan algo para recordarlos en el espíritu del narrador. Me marcó mucho mi vida en Valparaíso donde era frecuente escuchar historias de tiempos pasados o vidas lejanas.

El público lector es muy diferente dependiendo de los libros.
Los niños más pequeños disfrutan mucho con los libros de folclore poético porque juegan con las palabras, dicen trabalenguas, adivinanzas y rimas. Se asombran que las palabras de sus juegos estén reunidas en un libro. Son los lectores de Lima, limita, limón. La novela Mágico sur, en cambio, tiene lectores jóvenes que gustan de una lectura más reposada y reflexiva.

Los libros de poesía infantil de tradición oral inician en el niño el gusto por las palabras.
Son los primeros pasos de la literatura a través del juego verbal: rimas, canciones, trabalenguas pertenecen a nuestro acervo cultural y son naturales a la infancia. Por eso pienso que estos libros de folclore poético como Lima, limita, limón. Folclore infantil iberoamericano (SM) no pasan de moda y se actualizan siempre. Mi novela Mágico sur tiene un contenido actual que despierta interés en los jóvenes: la búsqueda de la identidad, el viaje iniciático, el despertar del primer amor, las relaciones humanas, la amistad, el asombro y la esperanza.

Conoce más de Manuela Peña en su página web
www.elcaballerodelosalerces.cl

Los infaltables de Manuel Peña

– Cuentos de Hans Christian Andersen.
– Cuentos clásicos: Caperucita Roja, Blanca Nieve en la casa de los enanos, La Cenicienta y La Bella Durmiente de Gabriela Mistral.
– Cuentos silenciosos de Benjamin Lecombe.
– El libro de los cerdos de Anthony Brown.
– La bicicleta mágica de Sergio Krumm de Marcelo Guajardo.

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