Escrito por Daniela Vieira / Nº 241 /  22 October 2016
¿Qué quieres  ser cuando grande?

Esta es una pregunta que muchas veces se hace a los niños en tono de juego. Pero tiene cierta profundidad, ya que la elección profesional es un proceso que puede comenzar en la infancia, cuando los padres acompañamos a los hijos en sus sueños y aficiones y les damos espacios para que se expresen.

Para nadie es una novedad que elegir una carrera no es fácil. Los jóvenes tienden a sentir múltiples inseguridades y dudas, ya que es una decisión muy grande en un momento en que ellos se sienten inmaduros. Por lo general, tienden a ver este momento como un proceso a ciegas y en ocasiones, fortuito.

Por lo general, como veremos a continuación, es un proceso que hay que ir sembrando en etapas anteriores para cosechar en la etapa de la adolescencia. Buena comunicación, autoestima positiva, autoconocimiento, y guiarlos e incentivarlos a tener a una actitud activa y protagónica frente a la vida son aspectos que cuidar en la infancia y preadolescencia.

Veamos en detalle algunos de estos puntos: 

La comunicación abierta y directa en el hogar: un espacio para expresar sus talentos y gustos desde pequeños.
Desde pequeños, tenemos que preocuparnos de que en la casa existan instancias de comunicación, donde nuestros hijos puedan decirnos abiertamente lo que sienten y piensan en una diversa gama de asuntos. Es así como el tema de la vocación pasa a ser uno más. Poder conversar desde etapas anteriores -niñez y adolescencia- sobre las distintas profesiones, el mundo laboral, las posibilidades de estudiar, de intercambios en el extranjero, deberían ser temas habituales en la familia y hacerlo de una manera cotidiana y natural.

En concreto: La comunicación abierta implica en la infancia poder brindarles, en primer lugar, el espacio para que ellos puedan exponer sus intereses, vocaciones, dudas y temores y dónde nosotros los padres podamos interactuar con nuestros hijos directamente desde ahí.

La autoestima positiva: incentivarlos a soñar y proponerse objetivos aunque parezcan muy altos.
Este es un punto crucial. Desde pequeños incentivemos a que nuestros niños sueñen y sueñen en grande… Luego, a medida que van creciendo, podemos acompañarlos en ir poniéndole piernas a esos sueños e ir haciéndolos posibles. Es importante que ayudemos a nuestros hijos a que tener una actitud protagónica frente a la vida, que vayan trazando sus caminos y poniéndose distintos objetivos. Si ellos no diseñan sus objetivos y sus pasos a seguir, otra persona lo hará por ellos… Y entonces, ahí ellos ayudarán a cumplir los sueños de otro.

Insisto, vamos guiándolos en adoptar una actitud protagónica y no una pasiva. ¡Al contrario! Que reflexionen, que se cuestionen. Entiendo que esto puede sonar fácil, pero llevarlo a la práctica es lo complicado. Entonces: ¿qué preguntas los pueden ayudar?

¿Qué quiero lograr? ¿Cuándo lo quiero lograr? ¿Qué voy a hacer para lograrlo? ¿Para qué quiero lograr esto, qué me aportará en mi vida? ¿Cuáles son mis fortalezas para hacerlo? ¿Cuáles son mis debilidades que me pueden complicar el camino? ¿Cómo me daré cuenta que lo logré? ¿Cómo celebraré cuando lo logre? ¿Qué ayuda necesito y de quién?

En concreto: Ayudémosles haciéndoles buenas preguntas y que de ellos salgan las buenas respuestas. No los invadamos con nuestras respuestas o nuestras formas de ver la vida. Es ahí cuando los adolescentes tienden a adoptar esa actitud de que “los papás están dando la lata o sermoneando” y entonces tienden a cerrar sus mentes o ponerse más pasivos.

Autoconocimiento: el modelo de vida que quieren tener.
Es fundamental que los niños crezcan en un ambiente conectado con el mundo real y que más adelante el adolescente se informe. Hoy en día, las distintas instituciones, destinan mucho tiempo a promocionar sus carreras y acercarse a sus posibles futuros estudiantes. Es crucial que se aprovechen estas instancias y se informen lo que más puedan. Es importante saber cómo es estudiar esa carrera, en esa institución en particular y también cómo es ejercerla.

También poder evaluar cómo esa carrera se inserta en el modelo de vida que quiero tener en el futuro. ¿Son coherentes y compatibles? Es aconsejable que puedan conversar con personas mayores que la estén estudiando y/o ejerciendo. Entre más amplíen la información, mejor. Cuidado acá con dejarse llevar por datos muy subjetivos y teñidos por la historia personal de cada sujeto. No sirve de mucho información tal como: “No estudies esta carrera, tiene mucha matemáticas y el ramo de contabilidad es terrible”, “No te aconsejo esta carrera para hombre/mujer”. Esa es información muy subjetiva, que habla más de la persona que tenemos al frente que de la carrera en sí. Que vayan a buscar datos objetivos, descriptivos y concretos.

Protagonista de su propia vida: ¡cuidado con vivir a través de los hijos!
Nosotros los adultos ya pasamos por ese proceso y tomamos distintas elecciones que nos llevan a estar dónde estamos ahora. Pues bien, ahora es el momento que nuestros hijos lo hagan. Cuidado con nuestras expectativas y nuestras propias historias de triunfos o desilusiones laborales/vocacionales. Es el momento que ellos elijan la vida que quieren vivir. Nosotros los podemos guiar, iluminarles el camino, pero son ellos quienes deciden. Tenemos que cuidar nuestras propias expectativas. Muchas veces estamos tan centrados en que queremos lo mejor para nuestros hijos y cómo lo queremos, que lamentablemente muchas veces dejamos de ver al hijo que realmente tenemos frente a nuestros ojos. Miramos al hijo que queremos tener, en vez del que realmente tenemos: con sus debilidades y recursos.

En concreto: A menudo, este es un fenómeno que se da de manera implícita en las familias y los hijos sin darse mucha cuenta (a veces si), toman decisiones para cumplir las expectativas de sus padres. Y cuando esto pasa, tienden a surgir padres felices y orgullosos, pero hijos angustiados e insatisfechos. Desde etapas anteriores conectémonos nosotros y ayudemos a nuestros niños a conectarse con una imagen real de ellos mismos. Tal cual son y desde ahí incentivarlos a poder brillar y aportar en distintas áreas de la vida.

shutterstock_400186318 Por último: ¡equivocarse es una opción!
Puede resultar tremendamente paradójico, pero cuando me doy la posibilidad de equivocarme, me equivoco mucho menos! Y por el contrario, cuando equivocarme no es una opción….adivinen qué: tiendo a equivocarme mucho más.

Por eso, comprendamos que hay que considerar todas las medidas para tomar una buena decisión, pero que equivocarse también puede ser parte del proceso y si es así, hay distintas opciones para sobrellevarlo, no es el fin del mundo. Acompañemos a nuestros hijos en esta mirada. Incluir y validar el error, puede hacer el proceso de elegir una vocación/carrera mucho más ameno y certero.

Es fundamental que los niños crezcan en un ambiente conectado con el mundo real y que más adelante el adolescente se informe. hoy en día, las distintas instituciones, destinan mucho tiempo a promocionar sus carreras y acercarse a sus posibles futuros estudiantes. es crucial que se aprovechen estas instancias y se informen lo que más puedan.

Reportajes Relacionados

About Author

Elizabeth Dublés

(0) Comentarios de lectores

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *