Escrito por Soledad Garcés / Nº 242 /  24 November 2016
Las tecnologías con moderación

Antes de los 10 años, el cerebro se desarrolla velozmente para aprender a comunicarse con los demás y comprender el mundo que lo rodea. Las tecnologías digitales tienden a modificar la manera de relacionarse, forzando nuevos mapas neuronales en desmedro del desarrollo de habilidades cognitivas y sociales necesarias para el correcto crecimiento de los niños y jóvenes. ¿Cómo enfrentar esta realidad?

La relación con la tecnología con que crecen las nuevas generaciones los vuelven definitivamente diferentes a sus padres.

Muchas son las investigaciones que han comprobado que el uso de computadores y dispositivos móviles puede impactar en las habilidades cognitivas y redefine las habilidades motrices, especialmente en niños, adolescentes y jóvenes, también denominados “nativos digitales”, que se conectan, piensan, aprenden y comunican de una manera diferente. Y es que gracias a la inmersión tecnológica en los diferentes ámbitos de su vidas, cambian sus mapas neuronales, facilitando el desarrollo de una agudeza mental, pensamiento lógico y motricidad diferente a generaciones anteriores.

Antes de los 10 años, el cerebro se desarrolla velozmente para aprender a comunicarse con los demás y comprender el mundo que lo rodea. Las tecnologías digitales tienden a modificar la manera de relacionarse forzando nuevos mapas neuronales. El comunicarse a través del movimiento de los brazos, manos, o con la mirada, se va mediatizando a través de las pantallas, lo que va en desmedro del desarrollo de habilidades cognitivas y sociales necesarias para el correcto crecimiento de los niños y jóvenes.

ninos-tecnologia-242El mapa neurológico de los niños

El mapa neurológico de los adultos usuarios de tecnologías, también se va modificando en la medida que se establecen nuevas rutinas de pensamiento digital. En definitiva, todos cambiamos desde que las tecnologías entraron a nuestra vida. Sin embargo, el impacto es mayor en los nativos digitales.

La mente de los niños y jóvenes es ahora más veloz y emplea una mejor lógica espacial que se integra con códigos comunicacionales nuevos como los emoticons.

Lo visual, adquiere mucha más significancia, perdiendo terreno lo simbólico y conceptual.

La mente de esta nueva generación, privilegia lo inmediato y superfluo a lo profundo y más elaborado.

Equilibrio y supervisión

Buscar el equilibrio entre actividades tecnológicas y análogas priorizando las relaciones personales cara a cara, será clave en el desarrollo de los hijos. Sin equilibrio, es difícil disfrutar de los beneficios que tienen las tecnologías.

¿Cuánto tiempo entonces debemos asignarle a las pantallas para que sean un real aporte?
En el tiempo de conexión, no hay consenso en el mundo científico, pero si la gran mayoría de expertos señala que:

Antes de los cinco años, los menores no debieran tener contacto con pantallas y se les debe potenciar e invitar al juego social, por descubrimiento.

A partir de los seis años, hasta los doce, se recomienda que el contacto con pantallas sea menor de dos horas, y cuente con bastante supervisión. En estas dos horas, se debe poder organizar el juego digital, las tareas escolares, las redes sociales y la navegación libre en la web.

¿Qué podemos hacer como padres, para evitar que el cerebro de mis hijos sufra daños por el exceso de tecnologías?
Una de mis recomendaciones básicas es asumir una actitud preventiva y formativa desde temprana edad. El uso y la gestión de las tecnologías debe ser un tema a conversar desde pequeños y siempre mirarse como un aporte en la vida ya que además de entretener, permitir comunicarnos y aprender, las tecnologías pueden ayudarnos a desarrollar la empatía, autoregulación y voluntad.

Lo que “SI” potencia el uso positivo de las TICS entre los ocho y once años:

Es recomendable ser claros y firmes en el tipo y uso de tecnologías que se pueden usar en casa y lo que no es posible de tolerar según la edad de los hijos y sus necesidades.

Ante la muletilla “Todos lo hacen/lo tienen menos yo”, siempre deberá haber una respuesta con cariño y fundamento para darle valor a las normas propuestas en cada familia. Evita ceder ante presiones de tus hijos, pero explícales las razones por las que se tomó cada decisión en tu casa.

Promueve otras actividades fuera de la vida escolar que permitan dejar a un lado las pantallas. Busca alternativas, juegos de mesa, deportes, arte, música, hacer películas, grabar canciones, practicar bailes, leer, cocinar, entre tantas cosas más.

Establece horarios de juego o conexión claramente definidos y publícalos en lugares de fácil visibilidad.

Organiza y registra las horas consumidas frente a las pantallas para que tus hijos entiendan cuánto tiempo están dedicando a estas actividades y puedan cuantificarlo. Esto fomenta la autoregulación personal desde pequeños.

Determina lo que pueden y no pueden hacer en casa y por qué. Siempre en virtud de su sano desarrollo, busca los equilibrios y la vida sana, promoviendo el uso de las TICS con moderación.

Permite el acceso a las pantallas cuando tus hijos realmente lo necesiten y de acuerdo a sus edades y etapas del desarrollo.

Privilegia el contacto visual con los hijos promoviendo el diálogo directo entre personas.

Dale valor a las amistades reales, por sobre a las virtuales.

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